La cua­dra­tu­ra del círcu­lo mo­ne­ta­rio

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - EMPRESAS - Pe­dro Calvo

A pro­ble­mas ex­tra­or­di­na­rios, so­lu­cio­nes ex­tra­or­di­na­rias. Y también con­se­cuen­cias ex­tra­or­di­na­rias. La his­tó­ri­ca res­pues­ta de los ban­cos cen­tra­les a la cri­sis eco­nó­mi­ca ha de­pa­ra­do que los ba­lan­ces de los prin­ci­pa­les ban­cos cen­tra­les del mun­do al­can­cen unos vo­lú­me­nes sin pre­ce­den­tes, pues­to que han re­cu­rri­do a en­gor­dar­los co­mo ins­tru­men­to pa­ra re­for­zar sus es­tra­te­gias y reac­ti­var las fi­nan­zas de sus res­pec­ti­vos paí­ses. Pe­ro se acer­ca el mo­men­to de po­ner­los a die­ta. Y la pre­sión es má­xi­ma, por­que cual­quier error puede sa­cu­dir las co­ti­za­cio­nes. Y abor­tar la recuperación.

El di­rec­tor ge­ren­te del Ban­co Internacional de Pa­gos (BIS, por sus si­glas en in­glés), Jai­me Cau­ra­na, ya lo ex­pu­so a fi­na­les del 2011. «Idear las es­tra­te­gias de sa­li­da des­de es­tos ba­lan­ces am­plia­dos se­rá una cues­tión que nos preo­cu­pa­rá du­ran­te los pró­xi­mos años. Ha­cer­lo bien se­rá im­por­tan­te», avi­só ha­ce ya más de cin­co años. Pues bien, esa preo­cu­pa­ción ya es­tá aquí. La ma­ni­fes­tó con to­da cla­ri­dad la pre­si­den­ta de la Re­ser­va Fe­de­ral (Fed), Ja­net Ye­llen, en la úl­ti­ma reunión del ban­co cen­tral de Es­ta­dos Uni­dos. «An­tes de re­du­cir el ba­lan­ce», ase­gu­ró, quie­re «con­fiar en la eco­no­mía». Va­mos, que asu­me que su­pon­drá un desafío tan de­ter­mi­nan­te que no se atre­ve­rá a ha­cer pro­ba­tu­ras has­ta que la recuperación no sea más vi­go­ro­sa.

Y no es pa­ra me­nos, pues­to que la re­duc­ción del ba­lan­ce de los prin­ci­pa­les ban­cos cen­tra­les se an­to­ja de­ter­mi­nan­te en la sa­li­da au­tén­ti­ca de la cri­sis. Por­que es­ta vez los ti­pos de in­te­rés no han si­do los pro­ta­go­nis­tas, con lo que tam­po­co lo se­rá su subida.

INS­TRU­MEN­TO DE RE­FUER­ZO

La cla­ve en la es­tra­te­gia de la Fed, el Ban­co Cen­tral Eu­ro­peo (BCE) o el Ban­co de In­gla­te­rra, en­tre otros, ha con­sis­ti­do en la ex­pan­sión de sus ba­lan­ces co­mo ins­tru­men­to de re­fuer­zo en un es­ce­na­rio en el que con los ti­pos al 0 % no bas­ta­ba. Ha­bía que crear di­ne­ro, y ha­cer­lo en abun­dan­cia, por eso los ban­que­ros cen­tra­les re­cu­rrie­ron a in­cre­men­tar la di­men­sión —y va­riar la com­po­si­ción— de sus ba­lan­ces co­mo me­dio pa­ra bom­bear más li­qui­dez en el sis­te­ma.

Y las con­se­cuen­cias son for­mi­da­bles. El ba­lan­ce de la Fed, que a co­mien­zos de agos­to del 2007 se li­mi­ta­ba a 0,87 bi­llo­nes de dólares, es aho­ra cin­co ve­ces su­pe­rior, pues­to que al­can­za los 4,47 bi­llo­nes. En el caso del BCE, no solo es que ya esté tri­pli­can­do las ci­fras pre­vias a la cri­sis, pues­to que los 1,19 bi­llo­nes pre­vios han cre­ci­do aho­ra has­ta los 3,85 bi­llo­nes, sino que aún cre­ce­rá más, por­que la en­ti­dad pre­si­di­da por Mario Drag­hi si­gue ce­bán­do­lo a gol­pe de com­pras de deu­da en el mer­ca­do.

En con­jun­to, por tanto, sus ba­lan­ces ac­tua­les su­pe­ran el vo­lu­men pre­vio a la cri­sis en 6,3 bi­llo­nes de eu­ros. Pe­ro el pro­ble­ma no se cir­cuns­cri­be a ellos, sino que es co­mún a los prin­ci­pa­les ban­cos cen­tra­les. El Ban­co de Ja­pón ha cua­dru­pli­ca­do su ba­lan­ce, has­ta si­tuar­lo en los cua­tro bi­llo­nes de eu­ros; el de China lo ha más que du­pli­ca­do, pa­ra im­pul­sar­lo has­ta los 4,7 bi­llo­nes de eu­ros; y el Ban­co de In­gla­te­rra ron­da los 500.000 mi­llo­nes de eu­ros cuan­do an­tes de la cri­sis se li­mi­ta­ba a 115.000 mi­llo­nes. To­do ello con el agra­van­te de que en el in­te­rior de esos ba­lan­ces fi­gu­ran ac­ti­vos co­ti­za­dos, co­mo deu­da so­be­ra­na, deu­da hi­po­te­ca­ria o deu­da cor­po­ra­ti­va. De ahí que la ope­ra­ción sa­li­da se in­tu­ya ya co­mo un fac­tor tras­cen­den­tal pa­ra el fu­tu­ro de la eco­no­mía y los mer­ca­dos mun­dia­les.

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