En pri­mer plano. La abo­ga­da más fa­mo­sa de Es­ta­dos Uni­dos, Glo­ria Allred, lle­va to­da la vi­da entregada a la lu­cha fe­mi­nis­ta. Aho­ra va a por Har­vey Weins­tein, Bill Cosby y Do­nald Trump.

La Voz de Galicia (A Coruña) - XL Semanal - - Sumario - POR BEN HOYLE / FO­TO­GRA­FÍA: SHAYAN ASGHARNIA

La letrada más fa­mo­sa de Es­ta­dos Uni­dos lle­va to­da su vi­da entregada a la lu­cha fe­mi­nis­ta y a los de­re­chos ci­vi­les. Aho­ra tie­ne en su pun­to de mira a Har­vey Weins­tein, Bill Cosby y na­da me­nos que al mis­mí­si­mo Do­nald Trump. To­dos ellos acu­sa­dos de de­li­tos se­xua­les. Ha­bla­mos con ella.

ha­bían ex­pul­sa­do a Jen­na Ta­lac­ko­va, una mo­de­lo tran­se­xual, con el ar­gu­men­to de que no ha­bía na­ci­do mu­jer «de for­ma na­tu­ral». Cier­to fa­mo­so hom­bre de ne­go­cios –que des­pués en­tró en po­lí­ti­ca al gri­to de «ha­ga­mos Amé­ri­ca gran­de otra vez»– era uno de los pro­pie­ta­rios del cer­ta­men. Ta­lac­ko­va tu­vo cla­ro quién po­día ayu­dar­la: una abo­ga­da de ba­ja es­ta­tu­ra (1,58 me­tros), pe­ro con la ca­pa­ci­dad de to­car mu­cho las na­ri­ces a los po­de­ro­sos. Por en­ton­ces, Allred lle­va­ba ca­si 40 años com­ba­tien­do la in­jus­ti­cia. «Ta­lac­ko­va se pre­sen­tó en mi bu­fe­te. Di­mos una gran rue­da de pren­sa; no ca­bía ni un al­fi­ler», ex­pli­ca con los ojos bri­llan­tes por el re­cuer­do. La rue­da de pren­sa es el ar­ma pre­di­lec­ta de es­ta abo­ga­da: la víc­ti­ma so­llo­zan­te cuen­ta su his­to­ria mien­tras ella se man­tie­ne a su la­do y la re­con­for­ta. Aque­lla pues­ta en es­ce­na fue una obra de ar­te. Allred exi­gió a Trump que per­mi­tie­ra a su clien­ta vol­ver al con­cur­so; y lo hi­zo en unos tér­mi­nos que sa­bía que iban a ir di­rec­tos a los ti­tu­la­res de pren­sa. «Di­je que Jen­na Ta­lac­ko­va no ha­bía pe­di­do al se­ñor Trump una prue­ba de que ha­bía na­ci­do va­rón de for­ma na­tu­ral. Ni fo­tos de su na­ci­mien­to pa­ra es­cu­dri­ñar su anato­mía. A ella le da­ba igual. En­ton­ces... ¿por qué a él no?». Trump mor­dió el an­zue­lo. «No va­mos a dis­cul­par­nos en ab­so­lu­to», de­cla­ró. En lo re­fe­ren­te a los co­men­ta­rios de Allred so­bre su pene, di­jo: «Es­toy seguro de que Glo­ria se que­da­ría muy im­pre­sio­na­da con­mi­go. Ha­blo en se­rio». Seis años des­pués, Allred son­ríe al re­cor­dar­lo: «Res­pon­dí a tra­vés de la pren­sa. 'Se­ñor Trump –di­je–, no ten­go una lu­pa con los su­fi­cien­tes au­men­tos pa­ra ver una co­sa tan mi­nús­cu­la'». Po­cos días des­pués la letrada en­vió otro re­ca­di­to en un pro­gra­ma de te­le­vi­sión: «Trump de­be­ría en­ten­der que su pene no es el cen­tro del uni­ver­so». Y bueno. «Al fi­nal Ta­lac­ko­va par­ti­ci­pó en el con­cur­so, pe­ro Trump no des­apro­ve­chó la oca­sión de po­ner­me ver­de. Di­jo que yo era una abogaducha de tres al cuar­to». De he­cho, Trump es­cri­bió en Twit­ter: «Esa tal Glo­ria..., ¿es un hom­bre o una mu­jer? Hay muy po­cos hom­bres que pue­dan de­cir­lo». Un año o dos des­pués, Allred es­ta­ba con otra clien­ta en los es­tu­dios del ca­nal Fox News en Nue­va York cuan­do, de pron­to, la puerta se abrió y Do­nald Trump en­tró en la sala. «'¡Glo­ria! –me di­jo–. Me he en­te­ra­do de que an­da­bas por aquí y he pen­sa­do que te­nía que ve­nir y de­cir­le una co­sa a tu clien­ta'. Trump se gi­ró ha­cia ella y le di­jo: 'Se­pa us­ted que tie­ne la me­jor abo­ga­da po­si­ble. No tira la toa­lla has­ta que ga­na. Ni se le ocu­rra des­pe­dir­la, no va a en­con­trar a otra me­jor'. Me que­dé con la bo­ca abier­ta. Le di­je: 'Gra­cias, Do­nald'. Y nos es­tre­cha­mos la mano».

EL AÑO DEL DES­CON­TEN­TO DE LAS MU­JE­RES

Allred, de 76 años, es la abo­ga­da más fa­mo­sa de Es­ta­dos Uni­dos. Ha­ce unas se­ma­nas dio un dis­cur­so en Utah y pro­cla­mó: «Es­te año es­tá sien­do el año de nues­tro des­con­ten­to». El dis­cur­so con­me­mo­ra­ba el pri­mer aniver­sa­rio de las ma­si­vas ma­ni­fes­ta­cio­nes de mu­je­res en pro de sus de­re­chos. Allred lle­va en la pri­me­ra lí­nea de

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