So­lo sé vi­vir con el pie en el ace­le­ra­dor”

Da­biz Mu­ñoz CHEF TRES ES­TRE­LLAS MI­CHE­LIN Le gus­ta que lo co­noz­can co­mo «el ma­ri­do de la Pe­dro­che» y ni se ima­gi­na có­mo reac­cio­na­ría si per­die­ra una de las tres es­tre­llas Mi­che­lin por­que da el dos­cien­tos por cien en to­do. In­ten­so es un ad­je­ti­vo que le sab

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - RESPONDE - TEX­TO: SAN­DRA FAGINAS

ADa­biz Mu­ñoz (Ma­drid, 80) es im­po­si­ble se­guir­le el rit­mo. Sou­na cá­ma­ra, la de El Xef, el pro­graa que pro­ta­go­ni­za en Cua­tro, es caz de re­fle­jar el en­tu­sias­mo y el gra­de ener­gía que le po­ne a la co­ci­na. na pa­sión que se des­per­tó a los 12 os cuan­do sus pa­dres lo lle­va­ron a mer al res­tau­ran­te Vi­ri­dia­na. «Ven­go una fa­mi­lia hu­mil­de, de ba­rrio, pe­que aho­rra­ba pa­ra co­mer lo me­jor».

—Te de­fi­nes co­mo un in­ten­so.

—Sí, duer­mo po­co, el día a día me ha­ce dor­mir po­co. En­tre unas co­sas y otras, los tres res­tau­ran­tes, via­jo to­das las se­ma­nas a Lon­dres. Lo de abrir en Nue­va York es un sue­ño, un pro­yec­to más que en oca­sio­nes pue­de cum­plir­se y otras no.

—¿Có­mo con­si­gues es­tar en to­dos los si­tios a la vez?

—Nor­mal­men­te es­toy de mar­tes a sá­ba­do en Ma­drid cuan­do abre Di­ve­rXO, los do­min­gos de ma­dru­ga­da me co­jo un vue­lo a Lon­dres y es­toy do­min­go y lu­nes allí, y el mar­tes de ma­dru­ga­da re­gre­so a Ma­drid. Un rit­mo lo­co, yo re­cuer­do que mi ma­dre me de­cía de pe­que­ño: «El que al­go quie­re al­go le cues­ta», y yo lo he lle­va­do a la má­xi­ma ex­pre­sión.

—Tú siem­pre has si­do muy cu­rran­te. —Sí, siem­pre he te­ni­do una ca­pa­ci­dad de sa­cri­fi­cio muy gran­de. Y siem­pre he te­ni­do mu­cha ne­ce­si­dad de ha­cer gran­des em­pre­sas. —Pe­ro has te­ni­do una in­fan­cia muy li­bre, muy de ca­lle... —Sí, he si­do un ni­ño muy fe­liz. Me lo he pa­sa­do muy bien, he he­cho mu­cho de­por­te, he es­ta­do to­do el día con mis ami­gos; soy un chi­co de ba­rrio de Ma­drid, y eso ha­ce 25 años sig­ni­fi­ca­ba es­tar to­do el día con los ami­gos. La edu­ca­ción que te dan de pe­que­ño es fun­da­men­tal, y tie­ne que ver con lo que vives en ca­sa. —En la tuya, ade­más, se le dio siem­pre mu­cho va­lor a co­mer bien. —Sí, les en­can­ta co­mer. Nin­guno se de­di­có a la hos­te­le­ría. Mi fa­mi­lia es de cla­se me­dia; mi ma­dre, ama de ca­sa, mi pa­dre tra­ba­ja­ba en una em­pre­sa de se­gu­ros de co­ches, así que na­da bo­yan­tes, pe­ro sí que es ver­dad que los aho­rros que ha­bía en ca­sa se des­ti­na­ban a sa­lir a co­mer a al­gún res­tau­ran­te es­pe­cial, y com­prar pro­duc­tos que en­ton­ces no eran lo más nor­mal. Me acuer­do cuan­do lle­gó el ja­món de pa­ta a Es­pa­ña, que aque­llo era una ra­re­za. Mis

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.