Hi­llary Clin­ton con­fía en el vo­to his­pano pa­ra ga­nar las pri­ma­rias

Ju­lián Cas­tro, el per­fec­to can­di­da­to a vi­ce­pre­si­den­te pa­ra lo­grar el apo­yo la­tino

La Voz de Galicia (Ourense) - - Internacional - VIC­TO­RIA TO­RO

Más de 27 mi­llo­nes de his­pa­nos po­drán ele­gir en no­viem­bre en las ur­nas al pre­si­den­te de EE.UU. Pe­ro que pue­dan ha­cer­lo no sig­ni­fi­ca que lo ha­gan. En el 2012 so­lo el 48 % de los la­ti­nos con de­re­cho a vo­to lo ejer­ció, una ci­fra muy por de­ba­jo de blan­cos, 64,1 %, y afro­ame­ri­ca­nos, 66,6 %. La his­to­ria di­ce que los his­pa­nos so­lo vo­tan si tie­nen una po­de­ro­sa razón.

Ca­si siem­pre esa razón es la ame­na­za con­tra los in­mi­gran­tes. En el con­da­do de Ma­ri­co­pa, don­de el she­riff Joe Ar­paio per­si­guen sin con­tem­pla­cio­nes a los sim­pa­pe­les, el elec­to­ra­do his­pano ha pa­sa­do en vein­te años del 9 al 17 %. Y lo mis­mo ha ocu­rri­do en otros lu­ga­res en los que los po­lí­ti­cos han mos­tra­do pos­tu­ras an­ti­in­mi­gra­ción. Por eso, los ana­lis­tas creen que si Do­nald Trump fue­ra el can­di­da­to re­pu­bli­cano a la Ca­sa Blan­ca, el vo­to la­tino au­men­ta­ría en un in­ten­to por fre­nar al mag­na­te que pro­pug­na la de­por­ta­ción de los on­ce mi­llo­nes de per­so­nas sin vi­sa­do. Los exa­brup­tos del mag­na­te han pro­vo­ca­do el im­pul­so del vo­to his­pano en las pri­ma­rias. En Io­wa, ha te­ni­do lu­gar una cam­pa­ña sin pre­ce­den­tes. Más de 50.000 po­ten­cia­les vo­tan­tes la­ti­nos han re­ci­bi­do lla­ma­das de te­lé­fono y vi­si­tas de vo­lun­ta­rios pa­ra ani­mar­les a acu­dir a los cau­cus que se ce­le­bran hoy en ese es­ta­do. Las or­ga­ni­za­cio­nes de­trás de es­ta cam­pa­ña es­pe­ran que en­tre 10.000 y 20.000 de ellos vo­ten.

Los re­sul­ta­dos de las dos úl­ti­mas elec­cio­nes di­cen que el vo­to his­pano es ma­yo­ri­ta­ria­men­te de­mó­cra­ta, so­bre to­do des­de que el Par­ti­do Re­pu­bli­cano ha con­ver­ti­do la in­mi­gra­ción en ob­je­to de sus ata­ques. Pe­ro en sus pri­ma­rias com­pi­ten dos la­ti­nos: Marco Rubio y Ted Cruz. No es pro­ba­ble que el se­na­dor te­jano que tie­ne un fuer­te dis­cur­so an­ti­in­mi- gran­te ob­ten­ga mu­chos vo­tos de su co­mu­ni­dad. Pe­ro con el se­na­dor de Flo­ri­da las co­sas son di­fe­ren­tes. Rubio tie­ne una pos­tu­ra mu­cho más pro­cli­ve a los in­mi­gran­tes y eso le pue­de dar vo­tos.

En­tre los de­mó­cra­tas, los la­ti­nos han si­do fie­les se­gui­do­res de Hi­llary Clin­ton pe­ro la demografía jue­ga es­ta vez en su con­tra. El 60 % de los po­si­bles elec­to­res de ese gru­po son me­no­res de 35 años y ese gru­po es más cer­cano a Ber­nie San­ders.

Qui­zá pa­ra con­tra­rres­tar ese apo­yo, en los úl­ti­mos días se ha­bla de que Ju­lián Cas­tro, se­cre­ta­rio de Vi­vien­da de la Ad­mi­nis­tra­ción Oba­ma y uno de los de­mó­cra­tas con más fu­tu­ro, po­dría ser el can­di­da­to a vi­ce­pre­si­den­te. In­cluir a es­te nieto de me­xi­ca­nos en la fór­mu­la de Clin­ton se­ría un im­pul­so pa­ra ga­nar vo­to la­tino. El ru­mor re­cuer­da al de la cam­pa­ña del 2012 cuan­do Marco Rubio co­men­zó a en­trar en las qui­nie­las como fu­tu­ro can­di­da­to a la vi­ce­pre­si­den­cia con el re­pu­bli­cano Mitt Rom­ney.

DA­RREN ABA­TE REUTERS

Hi­llary Clin­ton y Ju­lián Cas­tro, en un mi­tin en di­ciem­bre en San An­to­nio (Te­xas).

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