«En la se­lec­ción, has­ta per­der un amis­to­so es un fra­ca­so»

La Voz de Galicia (Ourense) - - Deportes -

El pal­ma­rés de Adrián Alon­so Pe­rei­ra, Po­la, (Vi­go, 1988) in­clu­ye Li­gas, Co­pas, Su­per­co­pas y un bron­ce en el Eu­ro­peo. Sin em­bar­go, el ju­ga­dor del In­ter Mo­vis­tar man­tie­ne in­tac­to el ham­bre de triun­fos y es­tá dis­pues­to a de­jar­se al piel pa­ra su­bir a lo más al­to del po­dio del Eu­ro­peo de Ser­bia que ma­ña­na co­mien­za con la se­lec­ción es­pa­ño­la.

—¿Cuan­do da­ba pa­ta­das al ba­lón de­fen­dien­do la ca­mi­se­ta del Re­don­de­la so­ña­ba con pe­lear por tí­tu­los con­ti­nen­ta­les?

—So­ñar sí, des­de muy pe­que­ño mi ilu­sión siem­pre fue ser ju­ga­dor pro­fe­sio­nal de fút­bol sa­la. Ni de fút­bol ni de otro de­por­te, siem­pre de fút­bol sa­la. Eso ha­ce que as­pi­res a es­tas co­sas, pe­ro siem­pre lo ves muy, muy di­fí­cil. Aho­ra se es­tán cum­plien­do esos sue­ños, y es­pe­ro que si­gan así.

—Afron­ta su se­gun­do Eu­ro­peo. ¿Cam­bian la tran­qui­li­dad y la emo­ción con la que lo afron­ta?

—La emo­ción y las ga­nas son igua­les, o in­clu­so más, por­que en el an­te­rior quedamos ter­ce­ros. Sí es ver­dad que me sien­to más ve­te­rano tan­to en la se­lec­ción, como en el equi­po. En los úl­ti­mos años he te­ni­do un rol más im­por­tan­te en In­ter que me ha he­cho ma­du­rar y ser me­jor ju- ga­dor. Por eso creo que pue­do apor­tar más a la se­lec­ción que ha­ce dos años.

—Vi­ve su me­jor mo­men­to de­por­ti­va­men­te ha­blan­do.

—Sí, es mi sen­sa­ción y lo di­cen mis números. La ple­ni­tud de­por­ti­va es­tá en los 28 años y yo ten­go 27. Lle­vo dos años rin­dien­do a muy buen ni­vel en números, y es­pe­ro que si­ga así. Que se com­prue­be en el Eu­ro­peo y en la li­ga.

—¿Vol­ver a ca­sa con el oro es un ob­je­ti­vo irre­nun­cia­ble?

—Sin nin­gu­na du­da. Aquí so­lo va­le ga­nar. Des­de que lle­gué a la se­lec­ción sé que has­ta per­der un amis­to­so es un fra­ca­so. Como in­ter­na­cio­nal, so­lo he per­di­do un par­ti­do, la se­mi­fi­nal con­tra Ru­sia en la pró­rro­ga en el an­te­rior Eu­ro­peo. Es mi úni­ca de­rro­ta en 66 par­ti­dos, y he ju­ga­do con­tra ri­va­les fuer­tes, como Bra­sil o Ita­lia.

—¿Eso no aña­de mu­cha pre­sión?

—Sí, te aña­de bas­tan­te, pe­ro des­de el pri­mer día que vie­nes a la ec­ción te in­cul­can la pre­sión de ga­nar. Por eso esa fi­lo­so­fía es tan bue­na. Que un amis­to­so sea tan im­por­tan­te como un par­ti­do ofi­cial y el en­tre­na­dor no te con­sien­ta erro­res ha­ce que cuan­do lle­gas a un Eu­ro­peo o un Mun­dial se­pas ju­gar con esa pre­sión. Pa­ra mí la le­sión es un ali­cien­te. Es­toy acos­tum­bra­do a ju­gar fi­na­les y par­ti­dos im­por­tan­tes, y aunque es ver­dad que los ner­vios si­guen ahí siem­pre, creo que esa ten­sión ha­ce que rin­das me­jor.

—En la fa­se de gru­pos a Es­pa­ña le han to­ca­do Ucra­nia y Hun­gría.

—Es un gru­po tram­pa, a prio­ri Hun­gría es el más dé­bil, Ucra­nia es bas­tan­te fuer­te y ha me­jo­ra­do en los úl­ti­mos años. Si estamos bien, es muy di­fí­cil ga­nar­nos.

—¿Ade­más de us­te­des, cuá­les son los as­pi­ran­tes al tí­tu­lo?

—Las fa­vo­ri­tas son Es­pa­ña, Por­tu­gal, Ita­lia y Ru­sia. Lue­go Eslovenia, Ser­bia, que jue­ga en ca­sa, o Ka­za­jis­tán, que se ha re­for­za­do con bra­si­le­ños, son equi­pos que te pue­den com­pli­car bas­tan­te.

—¿Qué mo­men­to vi­ve la se­lec­ción es­pa­ño­la?

—Uno bas­tan­te bueno, hay muy bue­nas sen­sa­cio­nes. Se ha­bló mu­cho de las ba­jas, pe­ro aquí lo bueno es que na­die es im­pres­cin­di­ble, y eso ha­ce que el res­to de com­pa­ñe­ros de­mos un po­co más y nos so­bre­pon­ga­mos a las ad­ver­si­da­des. Nos pue­de ve­nir bien a la ho­ra de ser com­pe­ti­ti­vos.

—¿Y qué es lo que les de­fi­ne?

—Nues­tra men­ta­li­dad ga­na­do­ra y que so­mos una se­lec­ción in­te­li­gen­te. Es­pa­ña tie­ne al­go que al res­to le cues­ta mu­cho, que es ese or­den tác­ti­co que al fi­nal te da par­ti­dos.

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