La ac­triz norteamericana, fa­vo­ri­ta al Óscar, es­tre­na «Room», mien­tras las cin­tas es­pa­ño­las «Esa sen­sa­ción» y «Oleg y las ra­ras ar­tes» lo­gran una no­ta­ble aco­gi­da

La Voz de Galicia (Ourense) - - Cultura - JO­SÉ LUIS LO­SA

Es tra­di­ción de es­te fes­ti­val de Ró­ter­dam la de lo­grar ca­da año ara­ñar al me­nos uno de los tí­tu­los fuer­tes de los Óscar. En es­ta 45.ª edi­ción la pre­miè­re ha si­do pa­ra Room, el dra­ma que va a ca­ta­pul­tar a Brie Lar­son a la es­ta­tui­lla, por el rol de ma­dre que vi­ve con su hi­jo, na­ci­do ya en cau­ti­ve­rio, un se­cues­tro de años y po­co me­nos que le mon­ta un Be­nig­ni a lo La vi­da es be­lla. De ver­da­de­ro knock out es la fas­ci­na­ción que Holly­wood vi­ve con Lar­son, quien ha arre­ba­ta­do a Jen­ni­fer Law­ren­ce el es­ta­tu­to prin­ci­pes­co de ac­triz de más ful­gu­ran­te des­pe­gue.

Asis­ti­mos en Room al pe­que­ño pro­di­gio de có­mo es­ta ac­triz, de tra­yec­to­ria ya pro­lon­ga­da en te­le­vi­sión, ma­ne­ja los hi­los de un dra­ma cu­yas ten­sio­nes (la ma­ne­ra en có­mo la ma­dre con­si­gue rein- ven­tar e idea­li­zar pa­ra su pe­que­ño el mundo re­du­ci­do a una claus­tro­fó­bi­ca es­tan­cia) caen en oca­sio­nes en el trampantojo, en el efec­tis­mo me­lo­dra­má­ti­co. Pe­ro a ca­da nue­vo derrape de guion, que pa­re­ce que va a ha­cer des­ca­rri­lar es­te tren emo­cio­nal que es Room, ahí sur­ge Brie Lar­son pa­ra re­en­cau­zar el exceso con su su­til ta­len­to, el que es se­gu­ro que arre­ba­ta­rá el Óscar —y es­to es la par­te an­ti- pá­ti­ca del asun­to— a la ex­cel­sa Ca­te Blan­chett de Ca­rol.

La pre­sen­cia es­pa­ño­la en Ró­ter­dam per­te­ne­ce a ese ci­ne frá­gil que es­tá en los an­tí­po­das de los Go­ya, hue­vos es­tre­lla­dos del sá­ba­do. Esa sen­sa­ción mar­ca una lí­nea de con­ti­nui­dad de Juan Ca­ves­tany con su pe­lí­cu­la an­te­rior, Gen­te en si­tios, a par­tir de un re­ta­blo de si­tua­cio­nes ex­pri­mi­das del ab­sur­do hu­mor que ha­bi­ta en lo co- ti­diano. Es de­sigual y al­gu­nos de sus gags, más que im­pro­vi­sa­dos, pa­re­cen per­pe­tra­dos. Me in­tere­sa más la obra de cá­ma­ra Oleg y las ra­ras ar­tes, de An­drés Du­que, acer­ca­mien­to a un pianista ru­so no­na­ge­na­rio y ex­cén­tri­co que lle­gó a to­car pa­ra Sta­lin. Hay en ella mi­mo y res­pe­to por el pe­rro ver­de. Jus­to lo opues­to de la fas­ci­nan­te y sór­di­da Hel­mut Ber­ger, ac­tor, en la cual el otro­ra play-boy, aman­te inspirador de Vis­con­ti y de las no­ches de Ibi­za y Saint-Tro­pez, es filmado por An­dreas Hor­vats como un an­ciano de­cré­pi­to, de nal­gas flác­ci­das y men­te di­va­ga­to­ria. Un magnético re­co­rri­do por lo que fue el es­plen­dor y hoy es la có­le­ra im­pú­di­ca de un Ber­ger —quien fue el otro­ra be­llí­si­mo Luis II de Ba­vie­ra— que cul­mi­na es­ta pie­za hard­co­re con una mas­tur­ba­ción de­di­ca­da al di­rec­tor de su es­trip­tís de cruel­dad ine­na­rra­ble.

Brie Lar­son (Ma) y Ja­cob Trem­blay (Jack), en «Room».

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.