«El 80 % de los pa­ra­dos que hay aho­ra en Es­pa­ña no rea­li­zan nin­gún cur­so de for­ma­ción»

La Voz de Galicia (Ourense) - - Economía -

Ex­per­to en re­la­cio­nes la­bo­ra­les y en mer­ca­do de tra­ba­jo, es­te pro­fe­sor emé­ri­to ha es­tu­dia­do a fon­do el problema que más preo­cu­pa a los es­pa­ño­les. Ayer visitó Com­pos­te­la, den­tro del pro­gra­ma que im­par­te el IESE en el Club Fi­nan­cie­ro de San­tia­go.

—En Es­pa­ña estamos siem­pre a vuel­tas con las re­for­mas la­bo­ra­les...

—Sí, lle­va­mos sie­te en el pe­río­do de­mo­crá­ti­co.

—¿No son de­ma­sia­das?

—Bueno, al­gu­nas han si­do de gran ca­la­do, y otras han to­ca­do as­pec­tos pun­tua­les.

—¿Cuál ha si­do la más tras­cen­den­te de to­das?

—Con Fe­li­pe Gon­zá­lez, en 1985, se bus­có po­ten­ciar la con­tra­ta- ción tem­po­ral por­que ha­bía un pa­ro del 28 %; fue cuan­do se im­pul­só el con­tra­to de fo­men­to del em­pleo. La que hi­zo el PSOE en 1994 fue una se­ño­ra re­for­ma.

—¿A qué se re­fie­re?

—A que fue muy pro­fun­da des­de el pun­to de vis­ta de fle­xi­bi­li­zar las re­la­cio­nes la­bo­ra­les in­ter­nas, den­tro de la em­pre­sa. No hu­bo acuer­do. Y aca­bó en huel­ga. Con la de 1998, ya con Az­nar, sí hu­bo con­sen­so. La gen­te se ol­vi­da de la re­for­ma de ju­nio del 2010, con Za­pa­te­ro, y que es­ta­ba en la mis­ma di­rec­ción de la que apro­bó Ra­joy des­pués, en el 2012.

—Pe­ro no se lle­gó tan le­jos...

—No, pe­ro avan­zó las lí­neas, le fal­tó un pa­so más.

—In­sis­to. ¿Ha ser­vi­do pa­ra al­go tan­ta re­for­ma?

—Han si­do ne­ce­sa­rias pa­ra adap­tar­se a los cam­bios del mer­ca­do de tra­ba­jo y a la reali­dad em­pre­sa­rial. Qui­zás ha fal­ta­do atre­vi­mien­to pa­ra ha­cer to­do de gol­pe y han que­da­do co­sas col­ga­das.

—¿Us­ted cree que se ha co­rre­gi­do la dua­li­dad y la pre­ca­rie­dad del mer­ca­do la­bo­ral?

—Vamos a dis­tin­guir. Los sin­di­ca­tos me­ten den­tro de la pre­ca­rie­dad el con­tra­to a tiem­po par­cial. Y es­to es ab­sur­do. Es­ta es la fór­mu­la que ha ser­vi­do en Eu­ro­pa pa­ra ge­ne­rar em­pleo. En Ale­ma­nia el 30 % de los con­tra­tos son a tiem­po par­cial, y en Ho­lan­da, el 50 %.

—Pe­ro una co­sa es un em­pleo a me­dia jornada ele­gi­do vo­lun­ta­ria­men­te, pa­ra con­ci­liar, por op­ción de vi­da, y otra muy dis­tin­ta que sea la úni­ca al­ter­na­ti­va cuan­do lo que se ne­ce­si­ta y lo que se desea es un tra­ba­jo a jornada com­ple­ta...

—¿Pe­ro por qué esas ho­ras que se tra­ba­jan son pre­ca­rias? ¿Se le pue­de lla­mar así? Yo creo que no... A tiem­po par­cial no tie­ne por qué ga­nar­se po­co, pue­den tra­ba­jar­se 30 ho­ras.

—Us­ted sa­be que eso es una ex­cep­ción...

—No se pue­de equi­pa­rar tra­ba- jo a me­dia jornada con un em­pleo por ho­ras el fin de semana.

—¿No hay en Es­pa­ña más po­bre­za la­bo­ral? ¿No se es­tá em­po­bre­cien­do el mer­ca­do de tra­ba­jo?

—Yo no lo veo. Si se es­tu­dia el cos­te sa­la­rial del 2008 al 2015 la va­ria­ción es mí­ni­ma. Hay con­ve­nios co­lec­ti­vos.

—Ya, pe­ro con la re­for­ma del 2012 ha ha­bi­do des­cuel­gues pa­ra ba­jar sa­la­rios...

—Y eso ha ser­vi­do pa­ra sal­var a mu­chas em­pre­sas que si no ha­brían ce­rra­do.

—En­ton­ces, se­gún su cri­te­rio, ¿qué ha pa­sa­do en Es­pa­ña?

—Lo que su­ce­dió es que hu­bo una ex­plo­sión del sec­tor de la cons­truc­ción que ge­ne­ró una se­rie de per­so­nas sin for­ma­ción que ga­na­ban di­ne­ro fá­cil y que aho­ra tie­nen una di­fí­cil in­ser­ción. Y con po­ca ac­ti­tud pa­ra es­tu­diar. En Es­pa­ña, el 80 % de los pa­ra­dos que hay aho­ra mis­mo no rea­li­zan nin­gún cur­so de for­ma­ción. Aquí fa­lla tam­bién el sis­te­ma, la ofer­ta, y no so­lo in­flu­ye la ac­ti­tud de los des­em­plea­dos.

ÁLVARO BALLESTEROS

San­da­lio Gó­mez im­par­tió un se­mi­na­rio en San­tia­go.

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