Ti­ti­ri­te­ros en la re­pú­bli­ca in­de­pen­dien­te

El ba­rrio de As Ei­roás ce­le­bró la Vo­da da Pi­ta ba­jo una car­pa pa­ra evi­tar la llu­via

La Voz de Galicia (Ourense) - - Ourense - C. AN­DA­LUZ

Ama­ne­ció la jornada di­fí­cil en la ca­pi­tal ou­ren­sa­na. La llu­via y el vien­to ha­cían pre­sa­giar que como fue su­ce­dien­do en di­fe­ren­tes pun­tos de la geo­gra­fía ou­ren­sa­na, los ac­tos pre­vis­tos po­drían can­ce­lar­se. Pe­ro no fue así en As Ei­roás. La so­lu­ción pa­só por ce­le­brar la Vo­da da Pi­ta ba­jo una car­pa. Y ser muy muy pun­tua­les, pa­ra que el agua y el vien­to no al­te­ra­sen una ce­le­bra­ción que re­me­mo­ra un acon­te­ci­mien­to his­tó­ri­co y da cuen­ta, a mo­do de sá­ti­ra, de los he­chos re­le­van­tes de los úl­ti­mos me­ses. Así, como man­da la tra­di­ción, los viu­dos Gu­mer­sin­da y An­to­nio ce­le­bra­ron su bo­da, a la que acu­die­ron los ve­ci­nos. Re­la­ta­ron los no­vios, an­te el cura, ha­ber­se co­no­ci­do en la ha­bi­ta­ción 525 del ho­tel Francisco II, en alu­sión al ca­so Bal­tar. Y como los pre­sen­tes no da­ban cré­di­to, Gu­mer­sin­da ase­gu­ró, con­ta­gian­do la son­ri­sa a los pre­sen­tes, te­ner­lo «to­do to­do» guar­da­do en su mó­vil. La ce­re­mo­nia fue in­te­rrum­pi­da por Ci­brán, Bo­cas y Mil­ho­mes re­cién sa­li­dos de A Es­mor­ga que abra­za­ron a los no­vios y al cura y se re­fi­rie­ron a la pro­fe­sión de ti­ti­ri­te­ros, en re­fe­ren­cia a la po­lé­mi­ca de Ma­drid. Si­guió como pu­do el ca­sa­mien­to has­ta que los con­tra­yen­tes se ne­ga­ron a in­vi­tar al pue­blo a vino. En­ton­ces, como es tra­di­ción, apa­re­ció la Guar­dia Ci­vil, pre­su­mien­do de sus sie­te ape­lli­dos ga­lle­gos. «Fra­ga, Iri­bar­ne, Fran­co...», di­jo. Pe­ro el pue­blo, de­cla­ra­do re­pú­bli­ca in­de­pen­dien­te, gra­cias al par­ti­do Xun­tos Por­que Sí, no obe­de­ció a la au­to­ri­dad y sa­lie­ron las pi­tas, que ro­dea­ron a los con­tra­yen­tes. «¡O po­bo que­re fes­ta. E ha­be­rá fes­ta ra­cha­da!», di­jo una mu­jer. Mien­tras la mon­ja, que re­cor­dó su his­to­ria de amor con Íñi­go Erre­jón, vio como es­te ve­nía a su en­cuen- tro. «¿Pre­gún­ta­le a Pa­blo si nos po­de­mos ca­sar?», le pi­dió la no­vi­cia. «Di­ce que..: ¡Sí se pue­de!», con­tes­tó un pe­que­ño Erre­jón. Y así el pue­blo, los con­tra­yen­tes y todos los que se acer­ca­ron a As Ei­roás a ce­le­brar un año más la Vo­da da Pi­ta co­men­za­ron a bai­lar. Y la fies­ta ter­mi­nó con un ban­que­te que, aunque no pa­ga­ron los no­vios, fue abun­dan­te y se alar­gó has­ta la no­che.

Los per­so­na­jes de «A Es­mor­ga» no qui­sie­ron per­der­se la ce­le­bra­ción e in­te­rrum­pie­ron la bo­da.

FO­TOS MIGUEL VI­LLAR

Las pi­tas ro­dea­ron a los no­vios que se ne­ga­ron a pa­gar el con­vi­te a los ve­ci­nos.

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