Su her­mano, tam­bién acu­sa­do, di­jo en el jui­cio que par­ti­ci­pó en los he­chos por mie­do a es­te

La Voz de Galicia (Ourense) - - Galicia - AL­BER­TO MAHÍA

Los ocho acu­sa­dos de se­cues­trar a un em­pre­sa­rio de Cam­bre en enero del 2014, re­te­ner­lo en un cha­mi­zo in­mun­do de La­lín du­ran­te seis días y pe­dir un res­ca­te de 70.000 eu­ros han ro­to re­la­cio­nes. Ya no son aque­lla ban­da uni­da por víncu­los fa­mi­lia­res, in­te­gra­da en su ma­yo­ría por gen­te del cam­po, que un día, se­gún la Fis­ca­lía —pi­de pa­ra ellos pe­nas de has­ta 13 años de pri­sión— se les ocu­rrió re­te­ner a un ma­de­re­ro de Cam­bre con el que años atrás ha­bían he­cho ne­go­cios por­que se sen­tían en­ga­ña­dos. No hi­cie­ron una a de­re­chas. Pri­me­ro, se equi­vo­ca­ron de hom­bre y ter­mi­na­ron se­cues­tran­do a su her­mano. Y a uno se le es­ca­pó un dis­pa­ro y a pun­to es­tu­vo de ma­tar al com­pin­che. Fue­ron tan­tos sus erro­res, que ter­mi­na­ron todos de­te­ni­dos por la Guar­dia Ci­vil y el ma­de­re­ro li­be­ra­do.

Se man­tu­vie­ron uni­dos en pri­sión. Has­ta ayer, cuan­do el su­pues­to au­tor in­te­lec­tual acu­só al res­to de pro­ce­sa­dos de ser ellos los que di­ri­gie­ron la ope­ra­ción. Fren­te al tri­bu­nal de la sec­ción pri­me­ra de la Au­dien­cia Pro­vin­cial, el pre­sun­to ca­be­ci­lla, Je­sús Me­ju­to, asu­mió su par­ti­ci­pa­ción, pe­ro ne­gó ser el au­tor in­te­lec­tual. Re­co­no­ce que fue él quien se ci­tó con la víc­ti­ma, el ma­de­re­ro Abel Dié­guez, en un mon­te de Aran­ga. Pe­ro so­lo «pa­ra dar­le unas ca­che­ta­das». ¿Qué ra­zo­nes te­nía pa­ra pe­gar a ese hom­bre? «Dos años an­tes, el her­mano del em­pre­sa­rio ha­bía ame­na­za­do a mi pa­dre con ma­tar­lo des­pués de ha­ber­le ro­ba­do ma­de­ra», res­pon­dió. Así que, en­fu­re­ci­do por aque­llo, «pues eso no se le ha­ce a un hom­bre ma­yor y con cán­cer», se aven­tu­ró a dar­le una pa­li­za jun­to a su her­mano Jo­sé Ma­nuel, la esposa de es­te y sus pa­dres, y dos ami­gos. Lo hi­zo pe­se a que su hi­jo, que en­ton­ces te­nía 18 años, le ro­ga­ba que no lo hi­cie­ra, se­gún ma­ni­fes­tó.

Pe­ro al lle­gar al lu­gar de la ci­ta, en un mon­te de Aran­ga, Je­sús Me­ju­to, se­gún de­cla­ró, se en­con­tró con que el res­to de par­ti­ci­pan­tes te­nían en men­te un se­cues­tro, no una pa­li­za. Cul­pó di­rec­ta­men­te a uno de sus ami­gos, «que ató a la víc­ti­ma como a un becerro y le pe­gó», a su her-

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