La fis­ca­lía pro­po­ne pe­nas de cár­cel efec­ti­va pa­ra un acu­sa­do de es­ca­mo­tear di­ne­ro a su ex

Le atri­bu­yen los de­li­tos de fal­so tes­ti­mo­nio y es­ta­fa pro­ce­sal

La Voz de Galicia (Ourense) - - Ourense -

La rup­tu­ra de Ma­nuel Ángel T. V. y su ex esposa no fue pa­cí­fi­ca. Aún trae co­la. El hom­bre, de he­cho, lle­gó ayer al ban­qui­llo de la Au­dien­cia Pro­vin­cial, acu­sa­do de fal­so tes­ti­mo­nio y es­ta­fa pro­ce­sal. La fis­ca­lía le atri­bu­ye ha­ber es­ca­mo­tea­do in­gre­sos co­mu­nes co­rres­pon­dien­tes al arren­da­mien­to de una vi­vien­da en­tre los años 1999 y 2004. Pi­de pe­nas que, de ser aco­gi­das por el tri­bu­nal, lo lle­va­rían a un in­gre­so efec­ti­vo en la cár­cel, en la me­di­da en que su­man dos años y me­dio de pri­sión, apar­te de una mul­ta.

El jui­cio ce­le­bra­do en la Au­dien­cia tie­ne su ori­gen en una re­cla­ma­ción de can­ti­da­des, que la mu­jer plan­teó en sep­tiem­bre del 2012, so­bre una vi­vien­da en la ca­lle Es­cul­tor Faíl­de, de la que eran co­pro­pie­ta­rios. El aho­ra acu­sa­do apor­tó en­ton­ces con­tra­tos de arren­da­mien­to de los años 2004 a 2010, «omi­tien­do cons­cien­te­men­te apor­tar el con­tra­to del año 1999 a fin de lo­grar que el juz­ga­dor in­cu­rrie­ra en error, dic­tan­do una sen­ten­cia en la que so­lo re­co­no­ce las ren­tas de­bi­das des­de el año 2004 con el con­si­guien­te per­jui­cio eco­nó­mi­co pa­ra la de­man­dan­te», se­gún di­ce la fis­ca­lía.

Cin­co años de deu­da

Pa­ra dar ma­yor ve­ro­si­mi­li­tud a la ma­nio­bra, el mi­nis­te­rio pú­bli­co sos­tie­ne que el acu­sa­do pro­pu­so como tes­ti­go al aho­ra se­gun­do acu­sa­do, Jo­sé Ma­ría G. T., ma­ni­fes­tó que se ha­bía tras­la­da­do al edi­fi­cio al­qui­la­do en el año 2004 y no en 1999, como en reali­dad ha­bía ocu­rri­do. El pri­mer con­tra­to lo ha­bía fir­ma­do la fa­lle­ci­da esposa del in­qui­lino.

Los dos acu­sa­dos nie­gan ha­ber­se pues­to de acuer­do y ha­ber ac­tua­do con áni­mo de en­ga­ñar. El prin­ci­pal im­pli­ca­do sos­tie­ne que al per­ca­tar­se de lo que él con­si­de­ra un error in­ten­tó abo­nar a la de­nun­cian­te la di­fe­ren­te. En cuan­to al su­pues­to cóm­pli­ce, sos­tie­ne que so­lo des­pués del pri­mer jui­cio se pa­ró a re­vi­sar las fe­chas y ello le hi­zo ser cons­cien­te de que se ha­bía equi­vo­ca­do, pe­ro atri­bu­yó la si­tua­ción a un error y a un fa­llo de me­mo­ria más que a un in­ten­to de fal­sear los da­tos en el pri­mer jui­cio.

La per­ju­di­ca­da do­cu­men­ta la deu­da con un fax

De­cla­ró por vi­deo­con­fe­ren­cia la mu­jer. No tie­ne el con­tra­to de 1999, pe­ro sí un fax de su her­mano, en el que ha­ce cons­tar aquel año como el del ini­cio del arren­da­mien­to. Man­tie­ne que aún le adeu­da la mi­tad de la can­ti­dad que le hu­bie­ra co­rres­pon­di­do por aquel al­qui­ler. La pe­ti­ción de condena que la fis­ca­lía plan­tea pa­ra el su­pues­to cóm­pli­ce del fal­so tes­ti­mo­nio es de seis mes de pri­sión y 1.080 eu­ros de mul­ta.

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