En­cuen­tro del pa­pa y el pa­triar­ca ru­so en Cu­ba tras dos años de ne­go­cia­ción

La is­la es «una en­cru­ci­ja­da» y en ella se cie­rran mil años de des­en­cuen­tros

La Voz de Galicia (Ourense) - - Sociedad - SA­RA CARREIRA

El pa­pa em­pie­za un via­je ofi­cial a Mé­xi­co y jus­to an­tes, como si fue­se de pa­sa­da, ha he­cho una pa­ra­da en Cu­ba pa­ra en­con­trar­se con el pa­triar­ca Ki­ril, ca­be­za de la Iglesia or­to­do­xa ru­sa. Pa­re­ce­ría una reunión de trá­mi­te, po­co im­por­tan­te, pe­ro na­da más le­jos de la reali­dad: es­te en­cuen­tro en una de las sa­las de es­pe­ra del ae­ro­puer­to Jo­sé Mar­tí y con Raúl Cas­tro como maes­tro de ce­re­mo­nias lle­va pre­pa­rán­do­se des­de el 2014, y cie­rra na­da me­nos que mil años de des­en­cuen­tros.

Am­bas de­le­ga­cio­nes, ca­da una por su par­te, re­cal­có el ca­rác­ter de «en­cru­ci­ja­da» de la is­la, como tam­bién lo es el pun­to ele­gi­do, un ae­ro­puer­to. Ale­xan­der Sh­chip­kov, uno de los más es­tre­chos co­la­bo­ra­do­res de Ki­ril, di­jo al pe­rió­di­co La Stam­pa que «el ae­ro­puer­to es una en­cru­ci­ja­da sim­bó­li­ca. Y cuan­do las per­so­nas se en­cuen­tran en una en­cru­ci­ja­da, sus en­cuen­tros son bre­ves, pe­ro sin­ce­ros y pro­fun­dos». El por­ta­voz va­ti­cano, el je­sui­ta Fe­de­ri­co Lom­bar­di, se ex­pla­yó en el sig­ni­fi­ca­do de Cu­ba: «Es un cru­ce de ca­mi­nos en el mundo de hoy, y es evi­den­te que el lu­gar es bien co­no­ci­do no so­lo por la Iglesia or­to­do­xa ru­sa, sino tam­bién por la ca­tó­li­ca, con tres pa­pas que la han vi­si­ta­do».

¿Por qué no Eu­ro­pa? Esa es la pre­gun­ta que se ha­ría cual­quie­ra al sa­ber que el en­cuen­tro tar­dó dos años en ce­rrar­se: sim­ple­men­te por­que Ki­ril se ne­ga­ba a re­unir­se aquí, por­que la aso­cia «con la gra­ve his­to­ria de las di­vi­sio­nes y con­flic­tos en­tre los cris­tia­nos» o, di­cho en dia­léc­ti­ca va­ti­ca­na, hay «de­ma­sia­da den­si­dad his­tó­ri­ca»; tam­po­co ser­vía Es­ta­dos Uni­dos, so­bre to­do aho­ra, que, tras años de per­se­cu­ción, la Iglesia vi­ve un mo­men­to dul­ce con el Krem­lin. La is­la ca­ri­be-

«Tú me lla­mas, y yo voy»

En no­viem­bre del 2014, cuan­do el pa­pa vol­vía de Es­tam­bul, con­fe­só a los pe­rio­dis­tas que ha­bía lla­ma­do a Ki­ril y que le di­jo: «Iré adón­de quie­ras. Tú me lla­mas, y yo voy», por­que «con tal de abra­zar­le» to­do le pa­re­cía bien. Es la ma­ne­ra de ce­rrar mil años de cisma: des­de el 1054.

ña, en cam­bio, es te­rreno neu­tral y que­ri­do pa­ra am­bos pre­la­dos: de he­cho el en­cuen­tro se desa­rro­lló en ru­so y es­pa­ñol.

El se­gun­do asun­to es de qué hablaron am­bos. En prin­ci­pio, te­nían un de­cla­ra­ción ya pre­pa­ra­da pa­ra fir­mar, pe­ro du­ran­te las dos ho­ras de en­cuen­tro es­ta­ba pre­vis­to abor­dar la se­cu­la­ri­za­ción de Oc­ci­den­te, la per­se­cu­ción de los cris­tia­nos en Orien­te, el con­flic­to de Ucra­nia y una po­si­ble vi­si­ta de Francisco a Mos­cú.

Aunque con mu­chas co­sas en co­mún, Ro­ma es me­nos com­ba­ti­va que Mos­cú en la mo­der­ni­za­ción del mundo —fren­te a la ho­mo­fo­bia de­cla­ra­da de Ki­ril, Francisco es muy con­tem­po­ri­za­dor con los gais— y so­bre to­do se nie­ga a acep­tar con tan­ta ale­gría las bom­bas de Pu­tin en Si­ria, por mu­cho que va­yan con­tra el Es­ta­do Is­lá­mi­co.

Ecu­me­nis­mo

De­trás del en­cuen­tro es­tá el in­ten­to ecu­mé­ni­co de Francisco, la unión real y sa­cra­men­tal de todos los cris­tia­nos. La Iglesia or­to­do­xa tie­ne 300 mi­llo­nes de fie­les di­vi­di­dos en 15 ra­mas, aunque las dos ter­ce­ras par­tes es­tán ba­jo ju­ris­dic­ción ru­sa. El pa­pa ya ha man­te­ni­do con­tac­tos con otros pa­triar­cas, y des­de Juan Pa­blo II se in­ten­tó un acer­ca­mien­to con Mos­cú. Pe­ro ni si­quie­ra Rat­zin­ger, ami­go de Ki­ril an­tes de al­can­zar am­bos su dig­ni­dad ac­tual, pu­do li­mar las as­pe­re­zas que Ber­go­glio ha di­na­mi­ta­do.

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