Ruth Nóvoa

La Voz de Galicia (Ourense) - - Ourense -

En la prác­ti­ca, la re­pro­ba­ción del al­cal­de de Ou­ren­se, Je­sús Vázquez, no ha te­ni­do nin­gún efec­to, como tam­po­co lo tu­vo la de su an­te­ce­sor, el socialista Agus­tín Fer­nán­dez, ni la del pre­si­den­te de la Dipu­tación, Jo­sé Ma­nuel Bal­tar. El ges­to po­lí­ti­co, eso sí, ha ser­vi­do pa­ra que se ha­ble de có­mo mar­cha el Concello de Ou­ren­se y de có­mo de­be­ría mar­char. En to­do ca­so, le­tra pe­que­ña. Si us­ted, como ciu­da­dano, se ha bus­ca­do en los dis- cur­sos de es­tos días so­lo se ha­brá en­con­tra­do en­tre lí­neas. Por­que us­ted no es el cen­tro del de­ba­te.

Las le­tras gran­des y las pa­la­bras di­chas en voz al­ta las han de­di­ca­do los par­ti­dos a ju­gar al Risk: es­tra­te­gias, ata­ques, cons­pi­ra­cio­nes in­clu­so y pla­nes, mu­chos pla­nes. En de­fi­ni­ti­va, de lo que han ha­bla­do es­tos días es de sí mis­mos, lo que de­ja bas­tan­te cla­ro que han des­pe­ja­do a la ciu­dad de la ecua­ción. Es­to es po­lí­ti­ca, oi­ga, ¿quién ha­bló de ges­tio­nar?

Se­rá que aquí nos co­no­ce­mos todos y que, cla­ro, no cue­la.

Con la re­pro­ba­ción De­mo­cra­cia Ou­ren­sa­na, Pé­rez Já­co­me en reali­dad, con­si­gue lo que más le gus­ta: que se ha­ble de él. Y ha­cien­do al­go que tam­bién le en­can­ta: in­tri­gar. Pe­ro la mo­ción de cen­su­ra con la que lle­va ama­gan­do des­de que se es­tre­nó el man­da­to no tie­ne como ama­rrar­la, por aho­ra. Por eso acep­ta re­pro­ba­ción como ani­mal de com­pa­ñía.

El PSOE —que cuan­do aca­be de es­cri­bir es­tas lí­neas es­ta­rá más ro­to que cuan­do em­pe­cé, tal es la gra­ve­dad de su cri­sis in­ter­na— in­sis­te en que la mo­ción de cen­su­ra no es­tá en su agen­da pe­ro re­sul­ta im­po­si­ble aca­llar el mur­mu­llo del «por aho­ra» por­que ellos mis­mos se han en­car­ga­do de dar­le de co­mer al ru­mor.

Por lo que se re­fie­re al PP, el al­cal­de ha si­do cla­ro. «Hai an­sias en DO e PSOE por re­par­tir­se a tor­ta», di­jo en La Voz. Lás­ti­ma que la cla­ri­dad no la ejer­cie­ra tam­bién, y so­bre to­do, en el pleno en el que par­te de la opo­si­ción le se­ña­ló con el de­do (pa­ra me­tér­se­lo en el ojo). Por­que ten­dría que ha­ber si­do allí, en el Concello de Ou­ren­se, don­de res­pon­die­ra a los ar­gu­men­tos de quie­nes pre­sen­ta­ron la re­pro­ba­ción y de quie­nes lo se­cun­da­ron. Ha­ber­lo he­cho hu­bie­ra pues­to en va­lor su ges­tión. Por­que la ca­pa­ci­dad de tra­ba­jo del al­cal­de es al­go in­ne­ga­ble, se pon­gan como se pon­gan los que le quie­ren mo­ver la si­lla.

Mien­tras tan­to, y en lo que a es­ta gue­rra se re­fie­re, Ou­ren­se en Co­mún ha­ce ga­la de su nom­bre y ofre­ce, al me­nos, al­go de sen­ti­do co­mún. «Se fa­cer opo­si­ción é blo­quear a ci­da­de, non xo­ga­mos a iso». Qué gus­to un po­co de sen­sa­tez.

En de­fi­ni­ti­va, sal­vo ex­cep­cio­nes, el cuen­to de la re­pro­ba­ción es un his­to­ria lle­na de per­so­na­jes se­cun­da­rios don­de se le de­di­can po­cas pá­gi­nas al pro­ta­go­nis­ta, que es us­ted.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.