Mi­dien­do a Eins­tein

Jor­ge Mi­ra

La Voz de Galicia (Ourense) - - Opinión -

Pien­se en una bo­la cu­yo diá­me­tro va­ya de A Co­ru­ña a Vi­go, y me­ta en ella el equi­va­len­te a la ma­sa de 10 mi­llo­nes de pla­ne­tas Tie­rra. Eso es más o me­nos cual­quie­ra de los dos agu­je­ros ne­gros que, muy le­jos de aquí, ca­ye­ron uno so­bre otro, es­ce­ni­fi­can­do un bai­le en es­pi­ral en el que lle­ga­ron a cir­cu­lar a ca­si la mi­tad de la ve­lo­ci­dad de la luz.

Cual­quier cuer­po con ma­sa dis­tor­sio­na las re­glas de trá­fi­co en el va­cío, eso lla­ma­do es­pa­cio-tiem­po: en au­sen­cia de ma­sa una ba­la se mo­ve­ría en lí­nea rec­ta, pe­ro con una ma­sa cer­ca esa tra­yec­to­ria se cur­va. Ima­gí­ne­se el bai­le de re­glas que se tu­vo que dar en las frac­cio­nes de se­gun­do en las que los dos agu­je­ros ne­gros se fun­die­ron pa­ra for­mar uno so­lo, como dos gotas de agua que se jun­tan. En cen­té­si­mas de se­gun­do ese bai­le hi­zo des­apa­re­cer la ma­sa de un mi­llón de Tie­rras. Se con­vir­tió en una ener­gía que, en ese mo­men­to, su­pe­ró a la de to­das las estrellas del uni­ver­so jun­tas y creó una dis­tor­sión geo­mé­tri­ca en el es­pa­cio-tiem­po, un tsu­na­mi gra­vi­ta­cio­nal, que ha es­ta­do via­jan­do más de mil mi­llo­nes de años has­ta lle­gar a no­so­tros. ¿Y qué nos lle­gó de ese vio­len­to pro­ce­so? Una mí­se­ra al­te­ra­ción geo­mé­tri­ca que, du­ran­te cen­té­si­mas de se­gun­do, cau­só que dos pun­tos ale­ja­dos 4 km va­ria­sen su dis­tan­cia el equi­va­len­te a la diez­mi­llo­né­si­ma par­te de un áto­mo… Los vi­sio­na­rios que ha­ce más de 40 años so­ña­ron me­dir es­to son aho­ra an­cia­nos. Cre­ye­ron que se po­drían me­dir dis­tan­cias con una pre­ci­sión que, aún hoy, pa­re­ce de cien­cia fic­ción. Por eso lle­va­rán pron­to un me­re­ci­do No­bel.

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