No tu­vi­mos au­da­cia

La Voz de Galicia (Ourense) - - Opinión -

«No tu­vi­mos au­da­cia pa­ra ata­jar la corrupción». No creo que sea cues­tión de au­da­cia. Creo, más bien, que es cues­tión de te­ner cla­ro que los de­li­tos, an­tes o des­pués, se des­cu­bren. Pe­ro lo más im­por­tan­te no es la pe­na que un par­ti­do im­pon­ga a un des­ce­re­bra­do que se apro­ve­che de sus si­glas. No. Es que ese mis­mo par­ti­do tie­ne unas me­di­das la­xas de dis­ci­pli­na in­ter­na en es­tos ca­sos. Y al­guno ni si­quie­ra la te­nía, por­que sus lí­de­res nun­ca pen­sa­ron que se des­cu­brie­sen.

Ejem­plo de ello es cuan­do al­guien me di­ce que el par­ti­do tal o cual «ex­pul­sa de sus fi­las» a tal co­rrup­to. ¡Se­gu­ro que ese ele­men­to no duer­me esa no­che con el dis­gus­to y las preo­cu­pa­cio­nes que eso le va a traer en­ci­ma! No. No nos en­ga­ñe­mos. O vamos a por to­das, o aquí no hay na­da que ha­cer. O el par­ti­do co­ge las rien­das des­de el mo­men­to de la elec- ción pa­ra que el escaño sea del par­ti­do y no de la per­so­na, como pri­me­ra me­di­da, o no se pue­de ha­cer na­da. Nos ve­mos ase­dia­dos con el des­pro­pó­si­to de te­ner que pa­gar, aún en­ci­ma, a los ami­gos de lo ajeno un suel­do, si no los con­ven­cen pa­ra que se va­yan, du­ran­te cua­tro años, ade­más de las pre­ben­das que tie­nen por ser afo­ra­dos. Que los par­ti­dos sean res­pon­sa­bles sub­si­dia­rios de los des­ma­nes de es­tos ele­men­tos, así como la en­tre­ga del di­ne­ro, con­fis­ca­ción de bie­nes y sin mi­se­ri­cor­dia de nin­gún ti­po, intentar, por todos los me­dios, que el par­ti­do se pre­sen­te como acu­sa­ción par­ti­cu­lar. Por­que es el más per­ju­di­ca­do. Ade­más, el co­rrup­to de­be­ría per­der su con­di­ción de afo­ra­do au­to­má­ti­ca­men­te en el mo­men­to que apa­rez­can los pri­me­ro in­di­cios de in­ves­ti­ga­ción.

Esa ho­ra de re­tra­so en to­mar de­ci­sio­nes da lu­gar a una crí­ti­ca fe­roz por par­te de los otros par­ti­dos, que, aunque es­tén en el mis­mo ca­so, se apro­ve­chan de las cir­cuns­tan­cias. Y ha­cen bien. Ya que to­da la fuer­za se nos va en apa­ren­tar que se ha­cen le­yes pa­ra des­pués no cum­plir­las, o que es­tas sean tan sua­ves, con apa­rien­cias de fie­re­za, que los res­pon­sa­bles sal­gan in­dem­nes del de­li­to. Y eso es lo que im­pe­ra en Es­pa­ña. Pien­so que en­to­nar el mea cul­pa es­tá muy bien, pe­ro po­ner las co­sas im­po­si­bles pa­ra los la­dro­nes, es­ta­ría me­jor. AN­DRÉS NIDÁGUILA CA­SAL.

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