La re­lo­je­ría pierde cuer­da y mar­cas em­ble­má­ti­cas

La Voz de Galicia (Ourense) - - Ourense -

Ni Ro­lex, ni Ome­ga, ni Car­tier, por ci­tar mar­cas co­no­ci­das en el mundo de la re­lo­je­ría de pri­me­ra lí­nea. Ou­ren­se se ha que­da­do sin con­ce­sio­na­rios ofi­cia­les de esas em­ble­má­ti­cas fir­mas. Y aunque el mer­ca­do glo­bal y las co­mu­ni­ca­cio­nes fa­ci­li­tan la ad­qui­si­ción de pie­zas ori­gi­na­les, ya sea a gol­pe de clic des­de ca­sa, o con un sim­ple des­pla­za­mien­to a cien ki­ló­me­tros, la au­sen­cia de es­tas mar­cas en los es­ca­pa­ra­tes de las jo­ye­rías más pres­ti­gio­sas de la ca­pi­tal es un sín­to­ma. Con­cen­tra­da como es­tá la dis­tri­bu­ción de es­ta va­ria­ble del lu­jo, más o me­nos ex­clu­si­va en fun­ción de los pre­cios, las gran­des fir­mas po­nen sus con­di­cio­nes. No va- le re­ga­tear. O se acep­ta o se aca­bó. Ya no so­lo se exi­ge la com­pra de un nú­me­ro de­ter­mi­na­do de pie­zas al año, in­clu­yen­do en oca­sio­nes al­gu­na pe­cu­liar cu­ya venta se pre­sen­ta di­fí­cil aunque pa­se me­ses y me­ses en el es­ca­pa­ra­te, sino que un sim­ple fal­ta en una tem­po­ra­da aca­ba sien­do de­ter­mi­nan­te. Que no se ven­da Ro­lex en Ou­ren­se, más allá de la in­co­mo­di­dad pa­ra quien quie­ra ad­qui­rir uno, pa­re­ce un signo inequí­vo­co de la evo­lu­ción de la economía de la pro­vin­cia. O, al me­nos, de una par­te.

El re­cien­te cie­rre de la Jo­ye­ría Co­ta en el cru­ce de las ca­lles Be­do­ya y Va­lle In­clán ha si­do el úl­ti­mo gol­pe. Que la caí­da si­ga es una po­si­bi­li­dad que na­die des­car­ta en el sec­tor, aunque, por ra­zo­nes de ele­men­tal pru­den­cia, se im­po­ne la dis­cre­ción a la ho­ra de las va­lo­ra­cio­nes. Un es­ca­pa­ra­te con mar­cas re­co­no­ci­das y car­te­les no pre­ci­sa­men­te dis­cre­tos anun­cian­do «li­qui­da­ción», como los que se veían ha­ce unos días, in­clu­so con lla­ma­ti­vos re­cla­mos de «has­ta el 50%», es al­go inau­di­to en es­te co­mer­cio.

Un ca­so prác­ti­co que in­di­ca có­mo es­tá el sec­tor. La me­di­da en las ven­tas de una de las jo­ye­rías de pri­me­ra lí­nea de Ou­ren­se es­ta­ba ha­ce dos años en al­go más de se­te­cien­tos eu­ros. La cam­pa­ña del 2015 la ha ce­rra­do es­ta mis­ma em­pre­sa con una me­dia de cua­tro­cien­tos eu­ros por venta.

En el ca­so de los re­lo­jes, que es un as­pec­to muy vi­si­ble por la fuer­za de las mar­cas, la pri­me­ra sa­li­da fue la de Ome­ga en el año 2012. No hu­bo re­cam­bio, ni se re­co­lo­có en al­gún otro es­ca­pa­ra­te, como sí ocu­rrió con Car­tier, que lo­gró re­sis­tir dos años an­tes de aca­bar des­apa­re­cien­do aho­ra con el cie­rre de Co­ta. En­tre una mar­ca y otra, tam­bién Ro­lex hi­zo un dis­cre­to mu­tis, aunque en es­te ca­so man­tie­ne raí­ces con Tu­dor, fir­ma del mis­mo gru­po.

Que es­tu­vie­ran re­ser­va­das pa­ra otra pla­zas —más po­bla­ción y más pers­pec­ti­va de ne­go­cio— las mar­cas más ex­clu­si­vas de la re­lo­je­ría, per­fil Pa­tek Philippe o Va­che­ron Cons­tan­tin, en­tra­ba den­tro de lo nor­mal. Un pun­to de venta en Ga­li­cia era su­fi­cien­te y que es­te si­ga es­tan­do en Vi­go cae den­tro de lo pre­vi­si­ble por ra­zo­nes de cen­so. Pe­ro que aho- ra se ha­ya com­ple­ta­do el aban­dono de las fir­mas que eran es­tan­dar­te de la jo­ye­ría lo­cal, en­tre las ca­lles del Pa­seo, San­to Do­min­go y Be­do­ya, no pa­re­ce que sea un buen in­di­ca­dor. No es so­lo un problema que afec­te a tres o cua­tro em­pre­sas, ni un signo de es­tan­ca­mien­to, sino de mar­cha atrás, apun­tan en el sec­tor.

La fu­ga de Ome­ga, Ro­lex, Car­tier ha ido acom­pa­ña­da, ade­más, de re­ubi­ca­ción de mar­cas, am­plian­do en todos los ca­sos las lí­neas de ga­ma me­dia, cons­ta­ta­do que las pri­me­ras no han aca­ba­do de en­con­trar su si­tio.

MIGUEL VI­LLAR

El cie­rre de Co­ta es el úl­ti­mo gol­pe al sec­tor de la jo­ye­ría en la ca­pi­tal.

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