«La ca­li­dad y lim­pie­za de la hos­te­le­ría ou­ren­sa­na es di­fí­cil­men­te com­pa­ra­ble»

Ou­ren­sa­nos en su rin­cón El cas­co his­tó­ri­co ou­ren­sano de­be ser más pro­mo­cio­na­do, cree Jo­sé Luis Vázquez

La Voz de Galicia (Ourense) - - Ourense - MIGUEL AS­CÓN

Aunque él na­ció en un pe­que­ño pue­blo de 200 ha­bi­tan­tes en el mu­ni­ci­pio de Avión (Be­res­mo), sus pa­dres se fue­ron pron­to a la emi­gra­ción y en sus pri­me­ros años de vi­da Jo­sé Luis Vázquez Do­mín­guez fue cria­do por sus abue­los. Tras pro­bar suer­te en Bra­sil y en­con­trar­la en Sui­za, vol­vie­ron y, te­nien­do él nue­ve años, la fa­mi­lia se ins­ta­ló en la ca­pi­tal ou­ren­sa­na. «Des­pués de mu­cho sa­cri­fi­cio y mu­cho tra­ba­jo con­si­guie­ron re­unir lo su­fi­cien­te pa­ra vol­ver y mon­tar un ne­go­cio de hos­te­le­ría», ex­pli­ca Vázquez Do­mín­guez, a quien el des­tino le ha lle­va­do tan­to a pro­bar en la emi­gra­ción como a de­di­car­se a esa ac­ti­vi­dad la­bo­ral.

Jo­sé Luis re­cuer­da con mu­cho ca­ri­ño su in­fan­cia en el cas­co his­tó­ri­co, un ba­rrio que nun­ca de­jó, sal­vo por la eta­pa que vi­vió en el ex­tran­je­ro. «Ba­ja­ban los mi­li­ta­res a la ho­ra del cha­teo, los fi­nes de semana se lle­na­ba de gen­te. To­da la vi­da so­cial era al­re­de­dor de los Vi­nos», cuen­ta so­bre su vi­da allí. Pe­se a to­do, a los 22 años, cum­plió con el tó­pi­co de los ve­ci­nos de Avión y de­ci­dió emi­grar a Mé­xi­co.

«Me enamo­ré», di­ce Vázquez Do­mín­guez so­bre su ate­rri­za­je en Amé­ri­ca. Fue, se­gún di­jo, una gran ex­pe­rien­cia. «Ves co­sas muy be­llas, lu­ga­res in­creí­bles y gen­te muy agra­da­ble», di­ce el ou­ren­sano, que al fi­nal es­tu­vo 19 años en Mé­xi­co. Allí se de­di­có al sec­tor hos­te­le­ro y du­ran­te nue­ve años fue el di­rec­tor de una ca­de­na ho­te­le­ra en Aca­pul­co. To­do mar­cha­ba bien, pe­ro la in­se­gu­ri­dad es un gra­ve problema y él la vi­vió en sus pro­pias car­nes. «Des­pués de una ma­la ex­pe­rien­cia de­ci­di­mos vol­ver», cuen­ta Jo- sé Luis, que aunque ad­mi­te que la si­tua­ción eco­nó­mi­ca en Mé­xi­co es «un po­co me­jor», no se plan­tea vol­ver por mie­do a que ocu­rra al­go, so­bre to­do a su hi­jo, que aho­ra tie­ne nue­ve años.

Así, en el año 2000, vol­vió a ins­ta­lar­se en su que­ri­do cas­co vie­jo ou­ren­sano. Ad­mi­te, no obs­tan­te, que la vuel­ta no fue fá­cil, es­pe­cial­men­te por el cli­ma: «Fue un año que es­tu­vo seis me­ses llo­vien­do se­gui­dos y ya no es­ta­ba acos­tum­bra­do». Sin em­bar­go, aquí te­nía aún a sus pa­dres, her­ma­nos y ami­gos y eso fa­ci­li­tó enor­me­men­te su re­in­cor­po­ra­ción a Ou­ren­se.

Si­gue vin­cu­la­do a la ac­ti­vi­dad hos­te­le­ra y, como tal, tie­ne una idea muy for­ma­da de có­mo de­be pro­mo­cio­nar­se la ca­pi­tal ou­ren­sa­na a ni­vel tu­rís­ti­co. Se­gún di­ce, se han en­fo­ca­do los es­fuer­zos en

Na­ció en Be­res­mo, un pe­que­ño pue­blo de Avión, en 1960.

Se de­di­ca al sec­tor hos­te­le­ro.

La pla­za del Co­rre­xi­dor, aunque po­dría ser cual­quier lu­gar del cas­co his­tó­ri­co ou­ren­sano, don­de vi­ve y tra­ba­ja. pro­yec­tos «que no be­ne­fi­cian en ab­so­lu­to». Cree que el po­ten­cial del cas­co his­tó­ri­co de la ciu­dad y de lo­ca­li­da­des como Alla­riz y Ri­ba­da­via de­be ser apro­ve­cha­do me­jor, al igual que el ter­ma­lis­mo, al­go pa­ra lo que con­si­de­ra ur­gen­te que exis­ta un bal­nea­rio y que me­jo­re y se am­plíe la ofer­ta ho­te­le­ra de la ciu­dad. «Cuan­do un co­lec­ti­vo ce­le­bra aquí una reunión de 400 o 500 per­so­nas tie­nen que ir­se fue­ra de Ou­ren­se a otros ho­te­les», ase­gu­ra.

Res­pec­to al ne­go­cio de la res­tau­ra­ción, cree que en la ca­pi­tal ou­ren­sa­na, y específicamente en el cas­co ve­llo, «la ca­li­dad y la lim­pie­za son di­fí­cil­men­te com­pa­ra­bles a otros si­tios». Tam­bién des­ta­ca, se­gún di­ce, la ofer­ta de vi­nos de que dis­po­nen los lo­ca­les y to­do ello, te­nien­do en cuen­ta la im­por­tan­cia de la gas­tro­no­mía pa­ra atraer tu­ris­mo, de­be ser más pro­mo­cio­na­do, a su jui­cio. En es­te sen­ti­do, cree que el ba­rrio de­be ser 100 % pea­to­nal y de­fien­de la ins­ta­la­ción de te­rra­zas fren­te a las crí­ti­cas. Se­gún di­ce, es muy di­fí­cil com­pa­gi­nar esa ac­ti­vi­dad con el des­can­so de los ve­ci­nos pe­ro apun­ta que son po­cos los que vi­ven en la zo­na de los Vi­nos.

SANTI M. AMIL

Vázquez Do­mín­guez po­sa en el cas­co his­tó­ri­co, que pue­de atraer mu­cho tu­ris­mo, di­ce.

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