Un pac­to de Es­ta­do con­tra la corrupción

La Voz de Galicia (Ourense) - - Opinión -

El problema no es la corrupción ge­ne­ra­li­za­da, por­que el que no ha­ya pe­ca­do que ti­re la pri­me­ra pie­dra. El problema es que ha­ce­mos pac­tos an­ti­se­pa­ra­tis­tas por la uni­dad de Es­pa­ña y no so­mos ca­pa­ces de unir­nos todos con­tra la corrupción, cuan­do lo que real­men­te di­vi­de a los es­pa­ño­les es la im­po­ten­cia con­tra los cho­ri­ceos per­so­na­les, po­lí­ti­cos y fa­mi­lia­res.

El problema es­tá en cen­trar la corrupción, la ma­yo­ría de las ve­ces, en los car­gos pú­bli­cos y no pre­gun­tar­nos si el ori­gen de la mis­ma es­tá en los que ofre­cen pa­ra con­se­guir, en los ideó­lo­gos de la in­ge­nie­ría pa­ra el frau­de y en la in­efi­ca­cia de los fun­cio­na­rios con­tro­la­do­res de la lim­pie­za pú­bli­ca.

El problema es­tá en la uti­li­za­ción de la corrupción como ar­ma po­lí­ti­ca. El problema es­tá en en­ten­der como corrupción, so­la­men­te, cuan­do se ma­ne­jan mi­llo­nes de eu­ros y no cuan­do se ven­de in­for­ma­ción pro­fe­sio­nal, ju­di­cial o em­pre­sa­rial sal­tán­do­se to­das las nor­mas éti­cas por in­tere­ses per­so­na­les.

El problema es no sa­ber que el con­cep­to de corrupción abar­ca prin­ci­pal­men­te la es­fe­ra per­so­nal, la éti­ca in­trans­fe­ri­ble, la ce­gue­ra fa­mi­liar an­te la me­jo­ra del mo­dus vi­ven­di sin ba­se eco­nó­mi­ca ob­je­ti­va.

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