O Pa­rru­lo Fe­rrol ne­ce­si­tó dos días y dos pa­be­llo­nes pa­ra aca­bar su par­ti­do

La Voz de Galicia (Ourense) - - Deportes - J. V.

El Co­fer­sa O Pa­rru­lo Fe­rrol. uno de los clu­bes his­tó­ri­cos del fút­bol sa­la ga­lle­go y que aho­ra mi­li­ta en la Se­gun­da Di­vi­sión Na­cio­nal de fút­bol sa­la, como en la pe­lí­cu­la El pe­nal­ti más lar­go del mundo, del di­rec­tor Ro­ber­to San­tia­go, vi­vió el par­ti­do más lar­go del mundo. Co­men­zó el sá­ba­do a las seis y me­dia de la tar­de y fi­na­li­zó el do­min­go a las on­ce de la ma­ña­na en otro pa­be­llón.

En una nue­va jornada de li­ga de la di­vi­sión de pla­ta los fe­rro­la­nos te­nía que en­fren­tar­se al Hér­cu­les San Vi­cen­te de Ali­can­te en un cho­que que co­men­zó el sá­ba­do a las seis y me­dia de la tar­de en el pa­be­llón de Es­tei­ro. Sin em­bar­go, en el des­can­so del en­cuen­tro los ár­bi­tros Egia Et­xear­te y Gran­de Fe­rre­ro con Do­val Rodríguez como ár­bi­tro asis­ten­te (co­le­gios vasco y ga­lle­go), de­ci­die­ron sus­pen­der el en­cuen­tro ya que la pis­ta es­ta­ba muy hú­me­da, por lo tan­to res­ba­la­di­za y co­rría pe­li­gro la in­te­gri­dad de los ju­ga­do­res.

Nin­guno de los clu­bes que­ría la sus­pen­sión del cho­que pe­ro fi­nal­men­te se im­pu­so el cri­te­rio ar­bi­tral.

Una al­ter­na­ti­va

Se bus­có un pa­be­llón al­ter­na­ti­vo pa­ra con­ti­nuar el par­ti­do y so­lo era po­si­ble el do­min­go, a las 11.30 en otro pa­be­llón, el del ba­rrio de Ca­ran­za. El con­jun­to de Ali­can­te se que­dó a dor­mir en Fe­rrol y en la ma­ña­na de ayer do­min­go, a la ho­ra pre­vis­ta, pu­do reanu­dar­se el cho­que y ju­gar la se­gun­da par­te sin más in­ci­den­cias. Los fe­rro­la­nos, que al fi­nal de la pri­me­ra par­te en el pa­be­llón de Es­tei­ro per­dían por 3-0, in­ten­ta­ron la re­mon­ta­da en el pa­be­llón de Ca­ran­za aunque aca­ba­ron per­dien­do el cho­que por 3-6.

El club de fút­bol sa­la O Pa­rru­lo Fe­rrol vi­ve es­ta tem­po­ra­da una au­tén­ti­ca odi­sea pa­ra dispu­tar sus par­ti­dos y entrenar por las reparaciones, de­bi­do a las go­te­ras, que se es­tán lle­van­do a ca­bo pa­be­llón de A Ma­la­ta, que es don­de han ju­ga­do los úl­ti­mos años. Des­de que se ini­ció la li­ga han ju­ga­do en prác­ti­ca­men­te todos los po­li­de­por­ti­vos de Fe­rrol e in­clu­so en el de la ve­ci­na lo­ca­li­dad de Na­rón, lo que ha su­pues­to un au­tén­ti­co que­bra­de­ro de ca­be­za pa­ra Die­go Ríos, el en­tre­na­dor del club fe­rro­lano de fút­bol sa­la. En ple­na es­ca­la en Ale­ma­nia, ago­ta­do por la fi­nal y la fies­ta pos­te­rior, pe­ro fe­liz y con la me­da­lla de oro a mano, Adrián Alon­so Po­la (Vi­go, 1988) res­pon­de al te­lé­fono unas ho­ras des­pués de pro­cla­mar­se cam­peón de Eu­ro­pa con la se­lec­ción es­pa­ño­la de fút­bol sa­la. «Es­toy muy, muy, con­ten­to. Can­sa­do tras el par­ti­do, la ce­le­bra­ción, y tras ha­ber dor­mir po­cas ho­ras, pe­ro muy fe­liz», ase­gu­ra. En su ter­cer in­ten­to lo­gró el tí­tu­lo. Una inopor­tu­na le­sión le ha­bía im­pe­di­do acu­dir a su pri­mer tor­neo con­ti­nen­tal, en el se­gun­do se col­gó el bron­ce y aho­ra, por fin, ha lo­gra­do sa­bo­rear la an­sia­da me­da­lla de oro.

—Cuén­te­me qué se sien­te cuán­do se lo­gra una me­da­lla de oro en un Eu­ro­peo.

—Fue real­men­te muy emo­ti­vo. Con­se­guir lo que he­mos con­se­gui­do, con un re­sul­ta­do tan abul­ta­do (3-7) an­te una se­lec­ción tan bue­na como Ru­sia y mar­can­do dos go­les te de­ja muy con­ten­to. Es di­fí­cil de­fi­nir­lo.

—Ga­na­ron con mu­cha sol­ven­cia y us­ted mar­có dos go­les. ¿Fue la fi­nal so­ña­da?

—Sí, por­que ade­más fue el día que más tran­qui­lo es­tu­ve. Los días de par­ti­do me sue­lo po­ner un po­co ner­vio­so, me cues­ta dor­mir la sies­ta, pe­ro ayer [por an­te­ayer] me men­ta­li­cé, dor­mí tran­qui­la­men­te y no tu­ve ner­vios an­tes del par­ti­do. Lo que pen­sé fue que era una fi­nal eu­ro­pea y que si iba con ner­vios, no iba a dis­fru­tar­la.

—Lle­ga­ron al mi­nu­to 16 ga­nan­do 0-4. ¿Cuán­do se vio cam­peón?

—Nun­ca te fías has­ta los úl­ti­mos mi­nu­tos. Es muy di­fí­cil que te re­mon­ten tres o cua­tro go­les, pe­ro to­do es po­si­ble. En los úl­ti­mos mi­nu­tos ya es­tá­ba­mos con la ale­gría de ha­ber lo­gra­do una Aunque so­lo han trans­cu­rri­do unas ho­ras des­de que Po­la se pro­cla­mó cam­peón de Eu­ro­pa, al echar la vis­ta atrás no es ca­paz de iden­ti­fi­car cuál ha si­do el re­to más di­fí­cil del tor­neo. «Una vez su­pe­ra­do, no me pa­re­ce que ha­ya ha­bi­do al­go es­pe­cial­men­te com­pli­ca­do. Al con­tra­rio. Tras las ad­ver­si­da­des que ha­bía­mos vi­vi­do, da la sen­sa­ción de que to­do ve­nía ro­da­do en es­ta concentración.

ha­za­ña tan di­fí­cil.

—Su pri­mer, y es­pe­ra­do, oro.

—Sí, y es la hos­tia. Creo que no so­mos cons­cien­tes to­da­vía de lo que he­mos he­cho. Cuan­do lle­gue­mos a ca­sa lo pen­sa­re­mos y va­lo­ra­re­mos lo que he­mos lo­gra­do. He­mos en­gan­cha­do mu­chí­si­mo a un país.

—Han ga­na­do con mu­chí­si­ma sol­ven­cia todos sus par­ti­dos, tan­to en la ron­da pre­via como en la fa­se fi­nal. ¿El Eu­ro­peo de Es­pa­ña ha se­gui­do el guion pre­vis­to?

—To­do no. Es cier­to que íba­mos a por la vic­to­ria y los pro­pios ju­ga­do­res Sa­bía­mos que po­día­mos ha­cer al­go gran­de y lo he­mos he­cho. Ca­da par­ti­do ha si­do di­fí­cil, pe­ro eso ya lo sa­bía­mos de an­te­mano».

—A ni­vel in­di­vi­dual, ¿es­tá sa­tis­fe­cho con lo que ha apor­ta­do en es­te Eu­ro­peo?

—Sí, creo que he da­do un pa­so ade­lan­te en la se­lec­ción, creo que he asu­mi­do más res­pon­sa­bi­li­da­des de las que te­nía y es­toy muy nos po­nía­mos la vi­to­la de fa­vo­ri­tos, pe­ro tu­vi­mos mu­chas le­sio­nes por el ca­mino, mu­chas ad­ver­si­da­des. En­tre­na­mien­tos que tu­vie­ron que ser mu­cho más in­ten­sos de lo que de­bían, pe­ro al fi­nal el tra­ba­jo en equi­po, el buen ro­llo y la men­ta­li­dad nos die­ron la me­da­lla.

—¿Cuál ha si­do el mo­men­to más pe­lia­gu­do?

—De los par­ti­dos en sí, creo que nin­guno, pe­ro sí de le­sio­nes. A lo lar­go del ca­mino he­mos te­ni­do mu­chas y ha si­do com­pli­ca­do.

—¿Y de los en­cuen­tros que les han con­du­ci­do has­ta el oro, cuál

sa­tis­fe­cho por ello. Me voy muy con­ten­to con mi ren­di­mien­to.

—¿Col­gar­se el oro ha si­do el me­jor mo­men­to de su ca­rre­ra de­por­ti­va?

—Sí, jun­to con mis dos li­gas con In­ter es lo me­jor. Son lo más di­fí­cil de con­se­guir. Den­tro de un par de me­ses con In­ter po­de­mos ser cam­peo­nes de Eu­ro­pa de clu­bes, y eso tam­bién me man­tie­ne ex­pec­tan­te.

de ellos fue el más exi­gen­te?

—En ge­ne­ral, lo fue­ron todos, aunque no lo pa­rez­can por el re­sul­ta­do. El peor sa­bor de bo­ca que me lle­vé fue el par­ti­do de Ka­za­jis­tán, por­que el jue­go que hi­cie­ron, feo, te fue mer­man­do po­co a po­co. Esa se­mi­fi­nal fue la más di­fí­cil.

—¿Y el más dul­ce?

—La fi­nal, sin nin­gu­na du­da. Ga­nar a Ru­sia an­te vein­te mil per­so­nas por pri­me­ra vez, y cuan­do Ru­sia nos ha­bía eli­mi­na­do en el an­te­rior Eu­ro­peo en se­mi­fi­na­les, fue un mo­men­to in­creí­ble. No lo ol­vi­da­ré nun­ca.

—Aunque to­da­vía no han te­ni­do ca­si tiem­po pa­ra dis­fru­tar del Eu­ro­peo, su­pon­go que ya es­tán pen­san­do en el pró­xi­mo re­to con la se­lec­ción, ¿no?

—Sí, es­to no tie­ne que pa­rar aquí. Con la se­lec­ción el mes que vie­ne em­pe­za­mos el play-off a un par­ti­do pa­ra cla­si­fi­car­nos pa­ra el pró­xi­mo Mun­dial, y es­pe­re­mos es­tar y lu­char tam­bién por ser cam­peo­nes.

Po­la po­sa con su me­da­lla de oro y el tro­feo del tor­neo, en su re­gre­so a Es­pa­ña tras el Eu­ro­peo.

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