Arran­ca el tor­neo que pa­sa­rá por Mi­ño y Hér­cu­les

La Voz de Galicia (Ourense) - - Deportes - P. G.

El mar­tes se ini­cia en el Ae­ro Club de Vi­go la sép­ti­ma edi­ción de la Ru­ta do Vi­ño, na­ci­da en el año 2010 y que cuen­ta con gran arrai­go.

El pa­sa­do año fue­ron más de tres­cien­tos ju­ga­do­res los que par­ti­ci­pa­ron en la prue­ba que ga­nó el equi­po del Ae­ro Club de San­tia­go.

Es­ta com­pe­ti­ción se desa­rro­lla por un sis­te­ma de Li­ga en la que todos jue­gan con­tra todos y que la re­pre­sen­ta­ción de ca­da club es­tá for­ma­da por die­ci­séis ju­ga­do­res que van ro­tan­do en los dis­tin­tos en­fren­ta­mien­tos.

Es­te año par­ti­ci­pan los clu­bes de golf de: Mon­tea­le­gre, Au­gas San­tas, Mon­da­riz, Ae­ro Club de Vi­go, Ría de Vi­go, Chan do Fen­to, Val de Rois, Ae­ro Club de San­tia­go, Hér­cu­les, Mi­ño y Cam­po­mar y se desa­rro­lla­rá a lo lar­go del pri­mer se­mes­tre del año.

La fi­nal de la sép­ti­ma edi­ción de la Ru­ta do Vi­ño se­rá en Au­gas San­tas los días 5 y 6 de ju­lio. Tres años en el equi­po uni­ver­si­ta­rio de Min­ne­so­ta State Uni­ver­sity y sie­te me­ses como pro­fe­sio­nal en el Bás­quet Co­ru­ña. Y Zach Mo­nag­han (Hoff­man, Es­ta­dos Uni­dos, 1992) ya gri­ta «¡Vamos Na­ran­jas!» de vez en cuan­do y lle­va ta­tua­da la to­rre de Hér­cu­les en el bí­ceps de su bra­zo de­re­cho. A Co­ru­ña le cau­ti­vó, pe­ro el fa­ro ro­mano irá pa­ra siem­pre con él a to­das par­tes re­for­zan­do su creen­cia re­li­gio­sa. El tra­zo de la tum­ba de Ge­rión va acom­pa­ña­do en por el ver­sícu­lo bí­bli­co de Juan 8:12: «Yo soy la luz del mundo; el que me si­gue no an­da­rá en ti­nie­blas, sino que ten­drá la luz de la vi­da».

«Cuan­do me ex­pli­ca­ron la im­por­tan­cia que tie­ne la To­rre pa­ra A Co­ru­ña, no me lo pen­sé. Di­ce la Bi­blia en ese ver­sícu­lo que si caes nun­ca es­ta­rás so­lo, y pa­ra mí es im­por­tan­te so­bre to­do vi­nien­do sin acom­pa­ña­mien­to a A Co­ru­ña, te­ner una mano ami­ga. Real­men­te sig­ni­fi­ca mu­cho pa­ra mí es­ta ciu­dad y la opor­tu­ni­dad que me ha ofre­ci­do y tra­ba­ja­ré du­ro pa­ra re­com­pen­sar­la. Es una cues­tión de los va­lo­res que re­pre­sen­ta ese fa­ro», ex­pli­ca el ba­se.

Mo­nag­han, uno de los des­ta­ca­dos en la con­so­li­da­ción del Bás­quet Co­ru­ña es­ta tem­po­ra­da, tan­to en pre­sen­cia cuan­ti­ta­ti­va como en apor­ta­ción cua­li­ta­ti­va, re­co­no­ce que no co­no­cía na­da de la ciu­dad an­tes de te­ner la po­si­bi­li­dad de fi­char por el con­jun­to na­ran­ja, al­go ha­bi­tual en los ju­ga­do­res uni­ver­si­ta­rios nor­te­ame­ri­ca­nos con op­cio­nes de de­bu­tar como pro­fe­sio­na­les en Eu­ro­pa.

«Fue co­sa del re­pre­sen­tan­te, que te­nía con­tac­tos en A Co­ru­ña y yo que­ría em­pe­zar mi ca­rre­ra», ad­mi­te. ¿Pe­ro en­ton­ces có­mo de­ci­de uno su fu­tu­ro a cie­gas? «La de­ci­sión se ba­só en la con­fian­za que ten­go en mi agen­te. Pe­ro sa­bía tam­bién que la Li­ga LEB Oro es muy fuer­te, y una vez que ten­go opor­tu­ni­dad de ju­gar en ella, pues ju­gar en Es­pa­ña es uno de los me­jo­res pla­nes por­que ade­más la ca­te­go­ría su­pe­rior es la ACB, de gran pres­ti­gio», ar­gu­men­ta.

No pa­re­ce de­ma­sia­do apu­ra­do el de Illi­nois por es­tar ale­ja­do de sus se­res que­ri­dos. No se sien­te forastero en la ciu­dad don­de na­die lo es. «Aquí es­to so­lo. Mi de­ci­sión fue de­jar fa­mi­lia y ami­gos atrás pa­ra cen­trar­me en el ba­lon­ces­to. Es lo que quie­ro ha­cer. Ya iré a ca­sa en ve­rano. Aquí es­toy muy cen­tra­do, por­que me le­van­to ca­da día y lo pri­me­ro que ha­go es ju­gar al ba­lon­ces­to», es­pe­ta. Al mis­mo tiem­po, re­cal­ca: «Al prin­ci­pio me cos­tó un po­co adap­tar­me, pe­ro la gen­te es muy ami­ga­ble y me tra­ta muy bien. Tra­ba­jo en mi es­pa­ñol, tra­to de apren­der­lo. Me ayu­dan los com­pa­ñe­ros tra­du­cien­do lo que no en­tien­do si me acom­pa­ñan en mo­men­tos de la vi­da co­ti­dia­na». «En Chica­go el in­vierno es muy du­ro, de ma­ne­ra que el tiem­po no me preo­cu­pa. El equi­po y los en­tre­na­do­res son muy bue­nos y me sien­to a gus­to», con­clu­ye.

El bás­quet eu­ro­peo

De­por­ti­va­men­te, los números de Mo­nag­han cer­ti­fi­can que tam­bién ha sa­bi­do adap­tar­se al ba­lon­ces­to del vie­jo con­ti­nen­te. «Lo más com­pli­ca­do fue no co­me­ter pa­sos al arran­car la ju­ga­da. La di­fe­ren­cia de ve­lo­ci­dad en el jue­go tam­bién me lla­mó la aten­ción. Aquí los ju­ga­do­res son muy fí­si­cos y rá­pi­dos. Así que ten­go que apren­der y me­jo­rar ca­da día pa­ra intentar des­ta- car», ex­pli­ca.

Ini­cia su ca­rre­ra pro­fe­sio­nal con am­bi­cio­nes ili­mi­ta­das, pe­ro con los pies en el sue­lo. «El sue­ño de cual­quier ni­ño es ju­gar en la NBA y nun­ca un sue­ño es de­ma­sia­do gran­de, de mo­do que lo que me que­da es tra­ba­jar du­ro ca­da día y ver dón­de me lle­va el ba­lon­ces­to. Mi ob­je­ti­vo es me­jo­rar ca­da día y ju­gar al ba­lon­ces­to el ma­yor tiem­po po­si­ble. No me fi­jo de dón­de ven­go sino que es­pe­ro an­sio­so a con­ti­nuar mi ca­rre­ra allá don­de el ba­lon­ces­to me lle­ve», ex­pli­ca al tiem­po que se con­tex­tua­li­za en el gru­po: «Todos te­ne­mos el mis­mo ob­je­ti­vo en el Bás­quet Co­ru­ña y las am­bi­cio­nes in­di­vi­dua­les con­flu­yen en el in­te­rés del equi­po».

Fi­na­li­za com­pa­ran­do la afi­ción al bás­quet en su ciu­dad na­tal y en A Co­ru­ña: «Chica­go es el lu­gar de Es­ta­dos Uni­dos don­de más se vi­ve el ba­lon­ces­to y es una ciu­dad mu­cho más gran­de que A Co­ru­ña, que ade­más tie­ne al equi­po de fút­bol do­mi­nan­do las pre­fe­ren­cias de los afi­cio­na­dos. Pe­ro me pa­re­ce que el Bás­quet Co­ru­ña tie­ne una gran afi­ción».

PA­CO RODRÍGUEZ

Zach Mo­nag­han mues­tra a los lectores de La Voz su ta­tua­je de la to­rre de Hér­cu­les.

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