El exceso de ca­bles afea Ou­ren­se

La pro­li­fe­ra­ción de con­duc­cio­nes eléc­tri­cas so­bre los por­ta­les es más que evi­den­te en to­das las zo­nas de la ciu­dad

La Voz de Galicia (Ourense) - - Portada - C. AN­DA­LUZ

De edi­fi­cio a edi­fi­cio o de pos­te a pos­te. En­tre por­ta­les, en­ma­ra­ña­dos, ata­dos con un nu­do, re­tor­ci­dos en­tre ellos o ca­si en el ai­re. Bas­ta con echar una mi­ra­da al cie­lo de la ciu­dad, le­van­tar un po­co la vis­ta, pa­ra ob­ser­var un pai­sa­je pa­ra­le­lo de ca­bles y ten­di­dos eléc­tri­cos. La ca­pi­tal ou­ren­sa­na no es aje­na a la fal­ta de una le­gis­la­ción que re­gu­le de qué ma­ne­ra la elec­tri­ci­dad de­be lle­gar a las ca­sas sin que el cos­te sea lle­nar las ciu­da­des de ten­di­dos. Aunque es cier­to que las nue­vas y fu­tu­ras edi­fi­ca­cio­nes —ca­da vez me­nos— es­con­de­rán su ca­blea­do, el res­to si­gue mos­trán­do­lo sin pu­dor. Ade­más, con el au­ge de las nue­vas tec­no­lo­gías y su in­cor­po­ra­ción a los do­mi­ci­lios, la pro­li­fe­ra­ción de ca­bles se mul­ti­pli­ca. Des­de el Concello de Ou­ren­se se es­tán ha­cien­do es­fuer­zos pa­ra intentar ir cu­brien­do su par­te. Esa de­cir, lo que tie­ne que ver con el alum­bra­do pú­bli­co. Y aunque en la zo­na ur­ba­na ca­si se ha con­se­gui­do, in­di­can que aun fal­ta mu­cho por ha­cer en el ru­ral. Es fá­cil ob­ser­var es­ta si­tua­ción. Bas­ta con acer­car­se, por ejem­plo, has­ta Sei­xal­bo, pa­ra ver como las lí­neas vue­lan de un pos­te a otro. Pe­ro la ad­mi­nis­tra­ción lo­cal po­co pue­de ha­cer con el res­to. No pue­de exi­gir a una em- pre­sa la re­ti­ra­da o que so­tie­rren o es­con­dan sus con­duc­cio­nes, a no ser que el pe­li­gro sea evi­den­te. Sí lo pue­den ha­cer, por ejem­plo, los ve­ci­nos de una co­mu­ni­dad que crean que la acu­mu­la­ción de ca­bles pue­de su­po­ner un es­tor­bo pa­ra ellos. Pe­ro, o lle­gan a un acuer­do con la em­pre­sa o ten­drán que de­mos­trar an­te un juz­ga­do los con­tras de tan­to ten­di­do en la fa­cha­da de su co­mu­ni­dad. Sin em­bar­go, se­gún in­di­can des­de el Concello de Ou­ren­se, las em­pre­sas su­mi­nis­tra­do­ras sue­len rea­li­zar ins­pec­cio­nes pe­rió­di­cas pa­ra evi­tar es­tas si­tua­cio­nes. Así que, al mar­gen de la par­te es­té­ti­ca, sue­len es­tar en buen es­ta­do.

El problema en el concello de Ou­ren­se no se res­trin­ge a un ba­rrio o una zo­na en con­cre­to. Se ve por to­da la ciu­dad. En el cen­tro, en don­de exis­te una gran can­ti­dad de edi­fi­cios an­ti­guos, re­sul­ta evi­den­te la acu­mu­la­ción de ca­blea­do. En la ca­lle Pro­gre­so y Concello, en la ave­ni­da de la Ha­ba­na y en el par­que de San Lá­za­ro hay va­rios ejem­plos. Pe­ro tam­bién en O Cou­to, A Pon­te o Ma­ri­ña­man­sa. Sin em­bar­go, en don­de la si­tua­ción to­da­vía es peor que en el res­to es en el cas­co his­tó­ri­co. En es­tas zo­nas es más abun­dan­te y en al­gu­nos de los edi­fi­cios los ca­bles se en­cuen­tran tan ba­jos que pue­de ser fá­cil­men­te ma­ni­pu­la­dos por cual­quier per­so­na. Al mar­gen de la se­gu­ri­dad, ofre­cen una ima­gen po­co mo­der­na de la ciu­dad e in­flu­ye en el feís­mo. Se­rán los edi­fi­cios nue­vos y los que se res­tau­ren los que pre­ci­sen de una li­cen­cia que a par­tir de aho­ra exi­gi­rá que se evi­ten que los ca­bles se dejen a la vis­ta. La con­ce­ja­lía de Ur­ba­nis­mo ten­drá mu­cho que de­cir en es­to.

SANTI M. AMIL

Los ca­bles se en­cuen­tran a la vis­ta en to­do el en­torno ur­bano. En la ima­gen, la ca­lle de Je­sús So­ria, en el ba­rrio de O Cou­to.

CA­LLE DOC­TOR FLE­MING

Pos­tes in­creí­bles. Pa­re­ce una ima­gen del pa­sa­do, pe­ro en el cen­tro se pue­den en­con­trar pos­tes de ma­de­ra lle­nos de ca­bles que van de un lu­gar a otro. El de la ima­gen no es un ca­so úni­co. Cer­ca, en la pla­za de Abas­tos, exis­te uno si­mi­lar.

AVE­NI­DA DE POR­TU­GAL

Ca­je­ti­nes y ca­je­ti­nes. Ade­más de los ten­di­dos eléc­tri­cos, en oca­sio­nes, las fa­cha­das se lle­nan de ca­jas de con­tac­tos eléc­tri­cos. Al­gu­nos a la mis­ma al­tu­ra de la ca­be­za de los vian­dan­tes.

FO­TOS SANTI M. AMIL

CAS­CO HIS­TÓ­RI­CO

La zo­na ce­ro. En la zo­na vie­ja es im­po­si­ble pa­sear sin en­con­trar a ca­da po­cos me­tros al­gún ca­ble a muy po­ca al­tu­ra.

CA­LLE JE­SÚS SO­RIA

En el ai­re, por los pe­los. El pe­so del ca­blea­do, en el ca­so de la ima­gen, ha­ce que se ven­ga aba­jo y ne­ce­si­te de una ayu­da pa­ra man­te­ner­se en el ai­re.

AVE­NI­DA DE LA HA­BA­NA

Ha­cia todos los la­dos. Exis­ten lu­ga­res con ca­bles de di­fe­ren­tes edi­fi­ca­cio­nes uni­dos en una de las fa­cha­das, sin de­jar nin­gún es­pa­cio li­bre.

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