Per­der la cre­di­bi­li­dad

La Voz de Galicia (Ourense) - - La Voz De Ourense - Miguel As­cón

Aunque el re­sul­ta­do era pre­vi­si­ble y la cul­pa de­be im­pu­tár­se­le a quien fi­chó sin im­por­tar ideo­lo­gías, el sal­to de Ave­lino de Francisco al PP fue to­do un gol­pe ba­jo a los so­cia­lis­tas. El pa­sa­do mes de ma­yo el al­cal­de de Cor­te­ga­da re­pi­tió en el car­go ya con las si­glas po­pu­la­res y a su an­ti­guo par­ti­do le cos­tó pre­sen­tar can­di­da­tu­ra. Y es que no so­lo se fue el re­gi­dor, que no era mi­li­tan­te, si no que lo acom­pa­ña­ron otros que sí eran afi­lia­dos. El PSOE ase­gu­ra que es­tos hi­cie­ron de to­do y más pa­ra evi­tar que hu­bie­se com­pen­te­cia en las ur­nas. Ha­blan in­clu­so de «coac­cio­nes» pa­ra eli­mi­nar al par­ti­do del pu­ño y la rosa. En de­fi­ni­ti­va, el tra­go ha si­do du­ro pa­ra los so­cia­lis­tas en Cor­te­ga­da. Qui­zás por ello, el que es su por­ta­voz, en­ton­ces can­di­da­to, lle­gó a la ame­na­za (lo di­ce una sen­ten­cia ju­di­cial). Al­ber­to Dan­tas, se­gún los he­chos pro­ba­dos por el juez, tu­vo unas pa­la­bras en un co­le­gio elec­to­ral con un ve­cino al que des­pués per­si­guió en co­che va­rios ki­ló­me­tros. Se­gún di­ce el con­ce­jal, el ame­na­za­do an­da­ba «ca­rre­xan­do» vo­tos pa­ra el PP y, to­man­do como cier­ta su ver­sión, su­pon­go que el del PSOE ter­mi­nó es­ta­llan­do des­pués de la pre­sión vi­vi­da las se­ma­nas pre­vias. El ca­so es que Dan­tas no re­cu­rrió la sen­ten­cia, que ya es fir­me, y por mu­chas ex­cu­sas que se le bus­que, el error co­me­ti­do de­be­ría te­ner consecuencias. Di­ce el PSOE que su có­di­go éti­co no es cla­ro al res­pec­to por­que se tra­ta de una fal­ta, no un de­li­to, pe­ro si los so­cia­lis­tas no quie­ren per­der fuer­za en sus ar­gu­men­tos cuan­do pi­den la di­mi­sión de otros, no de­ben per­der cre­di­bi­li­dad con es­te ca­so. No es­tá impu­tado ni in­ves­ti­ga­do; es­tá con­de­na­do.

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