La Voz re­pa­sa la tra­yec­to­ria tex­til de la fa­mi­lia Do­mín­guez

So­cie­dad Tex­til Lo­nia y Bim­ba y Lo­la, la se­gun­da ge­ne­ra­ción del clan, re­pli­can la fór­mu­la del éxi­to de Adolfo, el pio­ne­ro

La Voz de Galicia (Ourense) - - Portada -

La mo­da es un pro­duc­to pe­re­ce­de­ro, como los to­ma­tes. Lo que no se ven­de en tem­po­ra­da, se pu­dre en el al­ma­cén. Es­te sim­ple con­cep­to que ex­pli­ca el fe­nó­meno In­di­tex, com­ple­men­ta­do con di­se­ños ex­clu­si­vo y una fir­ma bien lus­tro­sa dan como re­sul­ta­do la fór­mu­la del éxi­to de So­cie­dad Tex­til Lo­nia (STL). De for­ma dis­cre­tí­si­ma, se ha con­ver­ti­do en la se­gun­da ma­yor em­pre­sa del sec­tor en Ga­li­cia. Fac­tu­ra más de 300 mi­llo­nes al año y ya so­lo se le es­ca­pan Ca­na­dá y Aus­tra­lia pa­ra te­ner pun­tos de venta en to­do el mundo desa­rro­lla­do. Con 1.924 em­plea­dos, STL ob­tie­ne más de la mi­tad de sus in­gre­sos de CH Ca­ro­li­na He­rre­ra, la mar­ca que apor­ta el 67 % del ne­go­cio del gru­po, fren­te al 32 % de la en­se­ña Pu­ri­fi­ca­ción Gar­cía.

Pe­ro de­trás de es­te cre­ci­mien­to me­teó­ri­co hay un com­po­nen­te ge­né­ti­co de in­fluen­cia in­ne­ga­ble. Por­que de­cir STL es de­cir fa­mi­lia Do­mín­guez. Son los herederos de la sas­tre­ría ou­ren­sa­na El Fa­ro que fun­dó Adolfo Do­mín­guez Es­té­vez ha­ce cin­cuen­ta años. Los mis­mos que mon­ta­ron la fir­ma Adolfo Do­mín­guez y la ele­va­ron a icono de la mo­da es­pa­ño­la de los 80, has­ta que de­ci­die­ron se­pa­rar­se del di­se­ña­dor.

Los hi­jos del sas­tre

Adolfo op­tó por que­dar­se con el 40 % de la em­pre­sa y, pa­ra pa­gar a sus her­ma­nos, sa­có el 60 % a bol­sa. En 1997, con el di­ne­ro ob­te­ni­do, Jo­se­fi­na, Francisco Ja­vier y Je­sús Do­mín­guez fun­da­ron tam­bién en Ou­ren­se So- cie­dad Tex­til Lo­nia, en don­de se for­ma­ron Uxía y Ma­ría, las due­ñas de Bim­ba y Lo­la, el ne­go­cio más jo­ven de la sa­ga, que fac­tu­ra ca­si 100 mi­llo­nes.

«Al que peor le ha ido es al que se que­dó con el ne­go­cio [Adolfo Do­mín­guez] . Los que se fue­ron sa­lie­ron con mu­cho di­ne­ro, unos 70 mi­llo­nes de eu­ros en aque­lla épo­ca, que in­vir­tie­ron muy co­rrec­ta­men­te», cuen­ta un em­pre­sa­rio del tex­til que vi­vió de cer­ca los acon­te­ci­mien­tos. Mien­tras STL cre­cía, Adolfo Do­mín­guez lle­va años adel­ga­zan­do su es­truc­tu­ra. Aunque la re­cien­te venta de un gran in­mue­ble en Bar­ce­lo­na le ha per­mi­ti­rá aban­do­nar los números ro­jos, al cie­rre de los 9 pri­me­ros me­ses de 2015 las pér­di­das as­cen­dían a 16,91 mi­llo­nes.

«El ce­re­bro es Je­sús»

«Los her­ma­nos apos­ta­ron más por la ima­gen y por las tien­das, no por las gran­des fá­bri­cas. To­do es­tá ex­ter­na­li­za­do, el pro­duc­to tie­ne un mar­gen al­tí­si­mo y eso les per­mi­te te­ner múscu­lo fi­nan­cie­ro pa­ra se­guir ha­cien­do co­sas», ex­pli­ca otro crea­dor tex­til con­tem­po­rá­neo de los Do­mín­guez. «Adolfo fue pio­ne­ro en mu­chas co­sas: en apos­tar por el nom­bre pa­ra la mar­ca del pro­duc­to, en im­pul­sar una lí­nea más bá­si­ca, pe­ro per­dió su hue­co de mer­ca­do, me­tió a un pú­bli­co di­fe­ren­te en sus tien­das y se le es­ca­pó su gen­te», di­ce otro em­pre­sa­rio.

Los di­se­ña­do­res ga­lle­gos con­sul­ta­dos pa­ra es­te reportaje coin­ci­den en po­ner en va­lor la fi­gu­ra de Je­sús Do­mín­guez, al que con­si­de­ran «el ce­re­bro» de STL y tam­bién de Bim­ba y Lo­la. «A di­fe­ren­cia de Adolfo, Su­so no es tan fi­ló­so­fo, ni me­diá­ti­co, siem­pre ha si­do más prác­ti­co. Tam­bién tu­vo la ven­ta­ja de que arran­có STL con ca­pi­tal pro­pio, y con la ex­pe­rien­cia de in­ter­na­cio­na­li­za­ción que traía de Adolfo Do­mín­guez», cuen­tan.

Lo cier­to es que las co­sas no pu­die­ron sa­lir­le me­jor. En agos- to del 1998, STL lan­zó su pri­me­ra mar­ca, Pu­ri­fi­ca­ción Gar­cía, con una co­lec­ción com­ple­ta pa­ra hom­bre y mu­jer, y ac­ce­so­rios. Con es­ta en­se­ña ya en­ca­mi­na­da, en el año 2000 lle­gó a un acuer­do con Puig y Ca­ro­li­na He­rre­ra Ltd. pa­ra crear la mar­ca CH Ca­ro­li­na He­rre­ra. En la pri­ma­ve­ra del 2001 CH abrió su pri­me­ra tien­da y en el 2014 su­pe­ró el cen­te­nar de es­ta­ble­ci­mien­tos en el mundo con es­ta en­se­ña.

En sep­tiem­bre del 2014, STL re­mo­de­ló su es­truc­tu­ra ac­cio­na­rial. LVMH, so­cio his­tó­ri­co de la em­pre­sa ga­lle­ga, tras­pa­só su 25 % a Puig por 125 mi­llo­nes. Des­de el año pa­sa­do, la em­pre­sa ha dis­pa­ra­do su be­ne­fi­cio un 15 %. «El te­ma es­tá en te­ner ca­pi­tal en el ori­gen, y el de Lo­nia fue un arran­que con mu­cha sol­ven­cia. El pro­duc­to no es na­da del otro mundo pe­ro ha­cen bien la ges­tión», afir­ma un em­pre­sa­rio del gre­mio.

La fór­mu­la se re­pi­te de Bim­ba y Lo­la. La em­pre­sa la mon­tó Je­sús pa­ra sus hi­jas, y en es­te ca­so el éxi­to ra­di­ca en que to­do es­tá ex­ter­na­li­za­do, des­de la pro­duc­ción en Asia has­ta la lo­gís­ti­ca. El se­cre­to es­tá en bus­car bue­nas ubi­ca­cio­nes, lo­ca­les pe­que­ños, mu­cho már­ke­ting, y la mí­ni­ma es­truc­tu­ra de per­so­nal, con gen­te jo­ven y mu­cha ro­ta­ción. La fór­mu­la fun­cio­na. Bim­ba y Lo­la, que cum­ple 10 años, fi­na­li­zó el 2014 con 145 tien­das y 98,5 mi­llo­nes en ven­tas (fe­bre­ro 2015), su­ma con la úl­ti­ma inau­gu­ra­ción en Pa­rís 208 se­des en 17 paí­ses.

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