Las nor­mas

La Voz de Galicia (Ourense) - - Ourense - Ruth Nóvoa

No ha­ce mu­cho, mien­tras ha­cía un re­ca­do pa­ra el co­le­gio de mis hi­jas, coin­ci­dí con una per­so­na que me es­pe­tó: ¿Pe­ro tú cum­ples las nor­mas? Re­co­noz­co que me que­dé sin pa­la­bras. Las res­pues­tas se me fue­ron ocu­rrien­do des­pués, cuan­do ya no me te­nía más que a mí mis­ma pa­ra es­cu­char­las. «No, cla­ro, man­do a las ni­ñas al co­le­gio pa­ra que las edu­quen pe­ro no ha­go ca­so a las ins­truc­cio­nes pa­ra que va­yan te­nien­do cla­ro que pue­den ha­cer lo que les da la ga­na». Esa fue la con­tes­ta­ción que me dic­tó la iro­nía. «Si ven que no si­go las nor­mas, ¿có­mo van a apren­der ellas que tie­nen que ha­cer­lo? Si fal­to al res­pe­to a su pro­fe­so­ra al ig­no­rar sus pau­tas, ¿có­mo pre­ten­do que ellas la res­pe­ten y, es más, que me res­pe­ten a mí». Esa fue la res­pues­ta di­dác­ti­ca. Y unas cuan­tas más se me ocu­rrie­ron y se le ocu­rri­rían a us­ted si tie­ne sen­ti­do co­mún. Hu­bo un tiem­po que creí que los mal­edu­ca­dos y los im­bé­ci­les eran mi­no­ría pe­ro ca­da vez lo du­do más. Las nor­mas no im­por­tan y se­guir­las, pa­ra al­gu­nos, es de ton­tos. Lo que me de­jó cla­ro aque­lla es­ce­na es que de aque­llos pol­vos, es­tos lo­dos. So­lo des­de ese ab­so­lu­to des­pre­cio a las nor­mas que al­gu­nos ma­man se en­tien­den otras co­sas. Por ejem­plo, que el PSOE per­mi­ta que con­ti­núe como con­ce­jal en Cor­te­ga­da un con­de­na­da por ame­na­zar a un ve­cino, pe­se que a que su có­di­go éti­co le se­ña­le la sa­li­da. ¿Qué nos que­da si ya ni por las sen­ten­cias se tie­ne res­pe­to? Que el edil vi­va en un te­rri­to­rio de des­po­tis­mo —que no se lo nie­go, ¿no le pa­sa eso a un buen nú­me­ro de ou­ren­sa­nos?— no jus­ti­fi­ca la ame­na­za ni la ig­no­ran­cia de la sen­ten­cia.

Y us­ted, ¿es de los que cum­ple las nor­mas?

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