El au­ra re­for­mis­ta de Ren­zi se di­fu­mi­na dos años des­pués

No ha lo­gra­do sa­car ade­lan­te nin­gu­na de sus gran­des pro­me­sas

La Voz de Galicia (Ourense) - - Internacional - MA­RÍA SIGNO

«Son ne­ce­sa­rios sue­ños y co­ra­je», de­cía ha­ce dos años Mat­teo Ren­zi al pre­sen­tar su pro­gra­ma de go­bierno. ¿Qué que­da aho­ra de aque­llas pro­me­sas de mo­der­ni­za­ción que en su mo­men­to en­tu­sias­ma­ron a tan­tos ita­lia­nos? El ba­lan­ce tie­ne lu­ces y som­bras, y lle­ga en un mo­men­to di­fí­cil pa­ra el je­fe del Go­bierno, que se las tie­ne que ver con pro­ble­mas in­ter­nos, como con­se­guir que el Par­la­men­to aprue­be la ley de unio­nes ho­mo­se­xua­les, y ex­te­rio­res, como el con­flic­to con la Unión Eu­ro­pea a cau­sa de los in­mi­gran­tes.

En es­tos me­ses Ren­zi no ha aho­rra­do pro­me­sas de re­for­mas: del Se­na­do, de la en­se­ñan­za, de la Jus­ti­cia, de la Ad­mi­nis­tra­ción pú­bli­ca, de la sim­pli­fi­ca­ción fis­cal. Al­gu­nos de sus anun­cios, mu­chos lan­za­dos en mo­men­tos de eu­fo­ria, se que­da­ron en na­da, otros se al­can­za­ron so­lo par­cial­men­te, tal como sus opo­si­to­res re­sal­tan, y so­lo al­gu­nos lle­ga­ron a buen puer­to, aunque no siem­pre tal có­mo ha­bía pre­vis­to.

Uno de los pun­tos fuer­tes del pro­gra­ma de Ren­zi era la re­for­ma del Se­na­do, que des­pués de dos años aún no es reali­dad. Los pro­ble­mas pa­ra lle­gar a un acuer­do con la opo­si­ción, re­pre­sen­ta­da por Sil­vio Ber­lus­co­ni, y ten­sio­nes in­ter­nas den­tro de su pro­pio par­ti­do pro­lon­gan las dis­cu­sio­nes de un pro­yec­to que aún no es ley, pe­ro que se so­me­te­rá en oc­tu­bre a un re­fe­ren­do en el que Ren­zi se jue­ga su cre­di­bi­li­dad y su fu­tu­ro po­lí­ti­co.

La ley elec­to­ral

El otro pi­lar so­bre el que se apo­ya pa­ra su­pe­rar la ingobernabilidad es la nue­va ley elec­to­ral, co­no­ci­da como Ita­li­cum y apro­ba­da el pa­sa­do ve­rano. El nue­vo sis­te­ma pre­vé que, si nin­gún par­ti­do su­pera el 40 % en las elec­cio­nes, se ce­le­bra­rá una se­gun­da vuel­ta en­tre las dos for­ma­cio­nes más vo­ta­das, pa­ra pro­pi­ciar un Go­bierno fuer­te. El lí­der del PD es­tá tan or­gu­llo­so de es­ta ley que in­clu­so la com­pa­ra con otros paí­ses europeos: «Lo que es­tá su­ce­dien­do en Es­pa­ña en Ita­lia no vol­ve­rá a pa­sar».

Otra de las re­for­mas más con­tes­ta­das es la de la en­se­ñan­za. Con el nom­bre de La Buona Scuo­la, Ren­zi pro­me­tió el fin del pro­fe­so­ra­do pre­ca­rio, la au­to­no­mía de los cen­tros y la in­ver­sión en obras. La fal­ta de di­ne­ro y la pri­sa por apli­car la ley ya en es­te cur­so lle­va­ron el ma­les­tar a las es­cue­la, en las que mi­les de pro­fe­so­res nue­vos tie- nen pla­za le­jos de su re­si­den­cia.

La co­yun­tu­ra eco­nó­mi­ca jue­ga a fa­vor de Ren­zi, que ve có­mo el país cre­ce aunque más des­pa­cio de lo es­pe­ra­do, ya que es­te año el au­men­to del PIB se­rá uno de los más ba­jos de Eu­ro­pa. Al­go me­jo­res son las ci­fras de des­em­pleo, que ba­jó al 11,4 % del pa­sa­do di­ciem­bre. Pa­ra el Go­bierno, es con­se­cuen­cia de la re­for­ma la- bo­ral, a pe­sar de que aún no ha si­do com­ple­ta­da, y de las des­gra­va­cio­nes fis­ca­les a los nue­vos con­tra­tos.

En la lu­cha con­tra la corrupción, fue muy po­si­ti­vo el au­men­to de las pe­nas y el re­co­no­ci­mien­to del de­li­to de la­va­do de di­ne­ro. Sin em­bar­go, el contribuyente no no­tó en su bol­si­llo la ca­carea­da ba­ja­da de im­pues­tos.

AL­BER­TO PIZ­ZO­LI AFP

Ren­zi, ayer en una rue­da de pren­sa en Ro­ma.

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