El prin­ci­pal in­gre­so de Cer­de­do son las pen­sio­nes

La Voz de Galicia (Ourense) - - Galicia -

Cer­de­do es un mu­ni­ci­pio en­ve­je­ci­do al ex­tre­mo. De los 1.828 ha­bi­tan­tes em­pa­dro­na­dos, la mi­tad su­pera los 60 años. Las pen­sio­nes son la prin­ci­pal fuen­te de in­gre­sos y el aban­dono de vi­vien­das se ha con­ver­ti­do en una ten­den­cia im­pa­ra­ble. Pa­ra col­mo, bue­na par­te de los em­pa­dro­na­mien­tos son más de co­ra­zón que de he­cho. El pro­pio al­cal­de, Jo­sé Bal­sei­ros, re­si­de en Pon­te­ve­dra —por más vi­da diur­na que ha­ga en Cer­de­do—, lo mis­mo que el por­ta­voz de la opo­si­ción, el socialista Xoel Vázquez Dios. Bue­na par­te de los fun­cio­na­rios lo­ca­les tam­bién vi­ven en la ca­pi­tal y a los ma­yo­res que se ha­cen de­pen­dien­tes tam­po­co les que­da más re­me­dio que des­aten­der la ei­ra y se­guir la es­te­la de sus hi­jos.

A Cer­de­do no le fal­tan ser­vi­cios. Tie­ne co­le­gio, PAC, re­si­den­cia, cen­tro de día, guar­de­ría, bi­blio­te­ca y au­di­to­rio. Pue­de pre­su­mir de na­tu­ra­le­za en es­ta­do pu­ro, pis­ci­na flu­vial, va­rios ei­ra­dos de hó­rreos, es­cue­la de pa­ra­pen­te y una vein­te­na de pe­tro­gli­fos por ex­plo­tar. Pe­se a ello, el des­equi­li­brio de nacimientos y muer­tes —5 con­tra 22 en el 2014— ame­na­za con de­jar al mu­ni­ci­pio en me­nos de 1.000 de ha­bi­tan­tes en el 2020. De na­da han ser­vi­do los in­ten­tos por fi­jar re­si­den­tes. Los 3.000 eu­ros mu­ni­ci­pa­les por el ter­cer hi­jo crea­ron una pi­ca­res­ca de em­pa­dro­na­mien­tos de ida y vuel­ta y el cen­so de ca­sas pa­ra reha­bi­li­tar ge­ne­ró 40 se­gun­das re­si­den­cias, pe­ro ni un ve­cino nue­vo. Pa­ra Bal­sei­ros, el problema es la dis­tan­cia que hay de Cer­de­do a Pon­te­ve­dra: de­ma­sia­do le­jos pa­ra ser ciu­dad dor­mi­to­rio y de­ma­sia­do cer­ca pa­ra te­ner pu­jan­te vi­da pro­pia. Pa­ra él la fu­sión es la úni­ca ta­bla de sal­va­ción. El PSOE se en­te­ró por los me­dios de una de­ci­sión «ca­ci­quil» en la que no se les dio voz a ellos ni a los ve­ci­nos. Pa­ra com­pen­sar, el al­cal­de en­vió car­tas ayer a los re­si­den­tes y em­pe­zó una ron­da de reunio­nes ex­pli­ca­ti­vas. En los ba­res no se ha­bla de otra co­sa. Hay opi­nio­nes pa­ra todos los gus­tos. Y hay quien pre­fie­re ca­llar­se y apu­rar su li­cor ca­fé de siem­pre.

M. SOUTO

La mi­tad de la po­bla­ción de Cer­de­do su­pera los 60 años.

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