«Cuan­do re­ci­bí la lla­ma­da del Dé­por sen­tí al­go de mie­do»

El de­sa­fío de vol­ver a ju­gar tras seis me­ses pa­ra­do era enor­me, pe­ro lo transformó pron­to en mo­ti­va­ción

La Voz de Galicia (Ourense) - - Deportes - AN­TÓN BRU­QUE­TAS

Su voz trans­mi­te fran­que­za, la de un ve­te­rano con la piel cur­ti­da de des­plo­mar­se has­ta to­car tie­rra per­si­guien­do la pe­lo­ta. Sti­pe Ple­ti­ko­sa (Split, Croa­cia, 1979) se pu­so unos guan­tes con sie­te años cuan­do su pa­dre, que lle­va­ba al Haj­duk has­ta en las ve­nas, lo lle­vó a pro­bar en el equi­po de su vi­da. Con 17 años, el me­nor de tres her­ma­nos, ya ha­bía fir­ma­do su pri­mer con­tra­to pro­fe­sio­nal. Por­te­ro in­ter­na­cio­nal, via­jó por Ucra­nia, Ru­sia e In­gla­te­rra du­ran­te las dos dé­ca­das que du­ra su ca­rre­ra. Y en el 2015, des­pués de cua­tro años en el Ros­tov, se que­dó en el pa­ro. Seis me­ses en los que pa­re­cía que to­do ha­bía aca­ba­do. Has­ta que so­nó el te­lé­fono. Era el De­por­ti­vo. Y la me­jor Li­ga del mundo. —¿Có­mo es­tá sien­do su ex­pe­rien­cia en A Co­ru­ña? —Fan­tás­ti­ca. Me en­can­ta la ciu­dad, la po­si­bi­li­dad de vi­vir al la­do del mar. Yo me he cria­do al la­do del mar así que aquí me sien­to como en ca­sa. Ade­más tam­bién me gus­ta mu­cho la at­mós­fe­ra que hay en Co­ru­ña al­re­de­dor del equi­po. Có­mo la gen­te sien­te tan de cer­ca to­do lo que le su­ce­de al Dé­por. Es ge­nial. De he­cho, me da un po­co de pe­na que es­ta opor­tu­ni­dad no me hu­bie­se lle­ga­do ha­ce tres o cua­tro años cuan­do mis hi­jos eran más pe­que­ños y que to­da mi fa­mi­lia [que se ha mu­da­do con él a Ga­li­cia] se pu­die­se in­te­grar aquí des­de el prin­ci­pio. —¿Y su rol den­tro del equi­po es el que es­pe­ra­ba? —Sa­bía en qué cir­cuns­tan­cias ve­nía y mi pri­me­ra prio­ri­dad era po­ner­me en for­ma lo más rá­pi­do po­si­ble. El úl­ti­mo par­ti­do ya es­tu­ve en el ban­qui­llo y lo úni­co que per­si­go es apor­tar to­do lo po­si­ble al equi­po. Lux es­tá ha­cien­do un tra­ba­jo fan­tás­ti­co y yo ten­go que es­pe­rar mi opor­tu­ni­dad. —¿Qué pen­só cuan­do le lla­mó el De­por­ti­vo? —Pa­ra ser ho­nes­to, cuan­do re­ci­bí la lla­ma­da, sen­tí al­go de mie­do. Des­pués de ese tiem­po pa­ra- do, era un de­sa­fío muy gran­de. Pe­ro todos los ju­ga­do­res ne­ce­si­tan sen­tir es­te ti­po de re­tos pa­ra re­cu­pe­rar la mo­ti­va­ción y en mí fun­cio­nó así. Una vez que fir­mé el con­tra­to, so­lo pen­sa­ba en po­der vol­ver a ren­dir al má­xi­mo. —¿Se ve de blan­quia­zul des­pués del 30 de ju­nio? —Me gus­ta­ría que­dar­me, pe­ro to­do de­pen­de­rá de lo que ocu­rra es­tos me­ses. Lo me­jor es cen­trar­nos aho­ra en el pre­sen­te y des­pués ya nos sen­ta­re­mos pa­ra ver si es fac­ti­ble que con­ti­núe aquí. La ciu­dad me en­can­ta, el club, los cam­pos de en­tre­na­mien­to... Pa­se lo que pa­se siem­pre es­ta­ré agra­de­ci­do al cuer­po téc­ni­co y al club que me ha­yan da­do es­ta opor­tu­ni­dad. —¿Son tan bue­nos los equi­pos en Es­pa­ña como no­so­tros cree­mos? —A ni­vel tác­ti­co y téc­ni­co es im­pre­sio­nan­te. Cuan­do lo ves en di­rec­to, lo va­lo­ras de ver­dad. En la Pre­mier, por ejem­plo, el rit­mo de par­ti­do qui­zás es más al­to. Pe­ro en la Li­ga se pre­sio­na de for­ma fan­tás­ti­ca y hay mu­chí­si­mos ju­ga­do­res de ca­li­dad. Es, sin du­da, la me­jor Li­ga del mundo.

GON­ZA­LO BARRAL

Ple­ti­ko­sa, ayer tras con­cluir el en­tre­na­mien­to del De­por­ti­vo en Abe­gon­do.

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