La do­ble im­po­si­ción en las pen­sio­nes de ju­bi­la­ción

La Voz de Galicia (Ourense) - - Opinión -

Pa­ra ac­ce­der a una pen­sión con­tri­bu­ti­va, como es ló­gi­co, pri­me­ro te­ne­mos que co­ti­zar a la Se­gu­ri­dad So­cial, pe­ro tam­bién tri­bu­tar a la Ha­cien­da pú­bli­ca por ren­di­mien­tos del tra­ba­jo. Cuan­do nos ju­bi­la­mos, en la ma­yo­ría de los ca­sos, por la pen­sión te­ne­mos que tri­bu­tar nue­va­men­te como ren­di­mien­tos del tra­ba­jo. Eso, por mu­chas vuel­tas que le quie­ran dar, se tra­ta de una do­ble im­po­si­ción. Por ello, ya no pi­do que las pen­sio­nes de ju­bi­la­ción que­den exen­tas de tri­bu­ta­ción, pe­ro, sí que le apli­quen una es­ca­la me­nos agre­si­va, que bien po­día ser el 50 % de la es­ca­la de gra­va­men ge­ne­ral. Ade­más, ese 50 % de tri­bu­ta­ción de los pen­sio­nis­tas de­be­ría apli­car­se a la hu­cha de de las pen­sio­nes. EMI­LIO LI­RA. en una zo­na sin de­cli­ve pa­ra en­char­car­la, por don­de des­cen­de­rá la lí­nea de fue­go. Y las pa­tru­llas de ser­vi­cio, apa­gan­do los re­pun­tes del re­co­rri­do.

Ga­li­cia, en los úl­ti­mos años, en­sa­yó el plan Ifo­ga, el tan­que blin­da­do, el sa­té­li­te ale­mán Bird, con­tra­tó em­pre­sas de in­ves­ti­ga­ción y pi­dió ayu­da a la Jus­ti­cia pa­ra per­se­guir a in­cen­dia­rios y a pi­ró­ma­nos (gen­te ida). Y así estamos a la ca­be­za en in­cen­dios fo­res­ta­les. J. MIGUEL VILLATRONCO- mí­ni­ma ex­pre­sión el afo­ra­mien­to, ló­gi­co: en es­te país no pue­de ha­ber 10.000 afo­ra­dos; de­ro­gar la LOM­CE, que en mu­chos as­pec­tos es una abe­rra­ción; re­for­ma la­bo­ral y, la más po­lé­mi­ca, eli­mi­na­ción de las dipu­tacio­nes.

Pa­ra mí es es­ta úl­ti­ma una de las me­di­das fun­da­men­ta­les a to­mar, re­di­men­sio­nar la or­ga­ni­za­ción del Es­ta­do y eli­mi­nar ins­ti­tu­cio­nes ca­du­cas como es­tas, an­cla­das en el si­glo XIX. Por una par­te, los se­ño­res dipu­tados pro­vin­cia­les no son ele­gi­dos por los vo­tan­tes, lo cual de­mues­tra que es un co­to de los par­ti­dos po­lí­ti­cos, y por otra, se han con­ver­ti­do en un par­que ju­rá­si­co de po­lí­ti­cos y lu­gar de pa­go de fa­vo­res en­tre per­so­nas del mis­mo par­ti­do. Ade­más, es­tán so­bre­di­men­sio­na­das en cuan­to a per­so­nal y a su re­tri­bu­ción: co­noz­co ca­sos de per­so­nas que allí tra­ba­jan co­bran­do como pro­fe­so­res de ins­ti­tu­to, sien­do ad­mi­nis­tra­ti­vos; ade­más de unos be­ne­fi­cios so­cia­les fal­tos de equi­dad en es­tos tiem­pos, como pla­nes de pen­sio­nes con apor­ta­ción de la ins­ti­tu­ción.

Las fun­cio­nes de las dipu­tacio­nes, una in­cóg­ni­ta. Yo, en to­da mi vi­da, ja­más he te­ni­do que ir a ha­cer ni una so­la ges­tión a la dipu­tación pro­vin­cial. Se di­ce que ayu­dan a los con­ce­llos pe­que­ños, pe­ro es que los con­ce­llos pe­que­ños tam­bién te­nían que des­apa­re­cer o fu­sio­nar­se por ley.

Lo que quie­ren los po­lí­ti­cos es se­guir con las dipu­tacio­nes y los mi­ni­con­ce­llos y re­cor­tar en uni­da­des de edu­ca­ción, sa­la­rios de los tra­ba­ja­do­res de la sa­ni­dad y edu­ca­ción, su­bir im­pues­tos, co­pa­gos far­ma­céu­ti­cos, eli­mi­nar me­di­ca­men­tos de la co­ber­tu­ra de la sa­ni­dad pú­bli­ca, no su­bir las pen­sio­nes, et­cé­te­ra, que es lo que se ha he­cho has­ta aho­ra.

Si que­re­mos re­ge­ne­rar la po­lí­ti­ca y la vi­da de es­te país, la eli­mi­na­ción de las dipu­tacio­nes pien­so que es fun­da­men­tal, por­que no se pue­de te­ner una ins­ti­tu­ción que se de­di­ca a dar sub­ven­cio­nes al fút­bol y ayu­dar a la con­ver­sión en so­cie­da­des anó­ni­mas a clu­bes como el CD Lu­go, tal como pa­só aquí en nues­tra cui­dad, con un cos­te de tres mi­llo­nes de eu­ros.

Des­de aquí ani­mo a todos los po­lí­ti­cos a pen­sar en los de­más y no en su ego y, si quie­ren, ha- ga­mos un con­sul­ta a los ciu­da­da­nos, que se han he­cho pa­ra otros te­mas no tan re­le­van­tes. FRANCIS-

pa,

GUEZ.

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