«Hay mu­chas evi­den­cias de que los pe­rros de­tec­tan el cán­cer»

La Voz de Galicia (Ourense) - - Sociedad -

La doc­to­ra Clai­re Guest re­pa­sa las fo­tos guar­da­das en su mó­vil. De re­pen­te en­cuen­tra la de una la­bra­dor co­lor ca­ne­la y se de­tie­ne. «Es­ta es mi pe­rra Daisy», mues­tra or­gu­llo­sa du­ran­te uno de los des­can­sos del con­gre­so Bet­ter with Pets, or­ga­ni­za­do por Pu­ri­na es­ta semana en Bru­se­las. La re­la­ción en­tre Clai­re y el ani­mal es es­pe­cial. Un día la pe­rra em­pe­zó a ol­fa­tear uno de sus pe­chos re­pe­ti­da­men­te, al­go que no ha­bía he­cho has­ta el mo­men­to. Sor­pren­di­da por el com­por­ta­mien­to re­vi­só su ma­ma y en­con- tró un pe­que­ño quis­te. Fue al mé­di­co y, des­pués de va­rias prue­bas, le fue diag­nos­ti­ca­do un cán­cer de ma­ma. Aho­ra es­tá to­tal­men­te re­cu­pe­ra­da y cree que la de­tec­ción pre­coz por par­te de la pe­rra fue fun­da­men­tal. Le sal­vó la vi­da.

Eso ocu­rrió en el 2009. La doc­to­ra Guest lle­va­ba ya tiem­po tra­ba­jan­do en el es­tu­dio de có­mo los pe­rros, con 60 ve­ces más re­cep­to­res ol­fa­ti­vos que los hu­ma­nos, po­dían de­tec­tar cam­bios de olor que pue­den mos­trar un diag­nós­ti­co de cán­cer. «To­do em­pe­zó en torno al 2002. Ha­bía leí­do his­to­rias so­bre pe­rros que ha­bían oli­do el me­la­no­ma en sus due­ños. Pe­ro lue­go en­con­tré un ar­tícu­lo de un mé­di­co en la re­vis­ta The Lan­cet que con­ta­ba lo mis­mo. Por eso co­men­cé a pen­sar en que es­tos ani­ma­les po­dían en­tre­nar­se pa­ra esa fun­ción», ex­pli­ca.

En el 2004 pu­bli­có el re­sul­ta­do de su es­tu­dio en una re­vis­ta mé­di­ca bri­tá­ni­ca. «Era al­go pio­ne­ro y cho­có con el es­cep­ti­cis­mo de mu­chos mé­di­cos, pe­ro aho­ra hay mu­cha más evi­den­cia», ex­pli­ca la co­fun­da­do­ra en el 2008 de la or­ga­ni­za­ción sin áni­mo de lu­cro Me­di­cal Dogs De­tec­tion. Ahí en­tre­nan a los pe­rros pa­ra de­tec­tar pa­to­lo­gías como al­gu­nos ti­pos de cán­cer o pa­ra tra­ba­jar como pe­rros de asis­ten­cia pa­ra acom­pa­ñar, por ejem­plo, a per­so­nas dia­bé­ti­cas. «Los pe­rros pue­den oler un ba­jón de azú­car», apun­ta.

La oe­ne­gé ha co­men­za­do a tra­ba­jar con el hospital pú­bli­co bri­tá­ni­co Mil­ton Key­nes pa­ra de­tec­tar el cán­cer de prós­ta­ta. «Es un es­tu­dio de tres años don­de los pe­rros tra­tan de de­tec­tar fal­sos postivos de­ri­va­dos de la prue­ba tra­di­cio­nal pa­ra diag­nos­ti­car ese ti­po de cán­cer», apun­ta.

Los pe­rros pue­den oler en mues­tras de ori­na las mo­lé­cu­las se­gre­ga­das por el tu­mor. La pe­rra Daisy es una de las que tra­ba­ja en ello. Du­ran­te el 2014 fue ga­lar­do­na­da con la Blue Cross for Pets, un dis­tin­ti­vo que se otor­ga en el Reino Uni­do a ani­ma­les ca­li­fi­ca­dos como hé­roes. Su ha­za- ña: ha­ber de­tec­ta­do 500 ca­sos de cán­cer des­pués de ha­ber rea­li­za­do 6.500 prue­bas de ol­fa­to.

No es ex­tra­ño pues que Clai­re mues­tre or­gu­llo­sa la fo­to de su pe­rra Daisy o la de otra de las gol­den, Lucy, que tra­ba­ja en Me­di­cal Dog De­tec­tion. Pe­ro ¿có­mo es el en­tre­na­mien­to de es­tos pe- rros? La doc­to­ra vuel­ve a re­cu­rrir al mó­vil pa­ra ex­pli­car­lo. Abre la pá­gi­na web de la or­ga­ni­za­ción y mues­tra un ví­deo: «Lo que ha­ce­mos es po­ner res­tos de ori­na en unos pa­ne­les que co­lo­ca­mos en una es­pe­cie de no­ria. Cuan­do el pe­rro no­ta el olor que des­pren­den las mo­lé­cu­las can­ce­rí­ge­nas per­ma­ne­ce sen­ta­do an­te el pa­nel. El pre­mio es ju­gar con una pe­lo­ta pe­que­ña». Tie­nen 20 pe­rros tra­ba­jan­do, pe­ro es­tán en­tre­nan­do a otros 40.

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