«Fue di­fí­cil con­jun­tar a mú­si­cos de di­fe­ren­tes na­cio­na­li­da­des y es­ti­los»

La Voz de Galicia (Ourense) - - Cultura -

Hel­muth Ri­lling es un genio de la mú­si­ca, y so­lo un genio se sien­ta en la en­tra­da de un ho­tel en una ma­ña­na he­la­da a fu­mar­se un pu­ro. «¿Ah, pe­ro de­jan fu­mar ahí den­tro?», re­pli­ca. En­fren­te del NH es­tá el Au­di­to­rio de Ga­li­cia.

—¿Qué sen­sa­ción sien­te al re­to­mar la ba­tu­ta de la Fil­har­mo­nía en su vein­te aniver­sa­rio?

—Es una ma­ra­vi­lla des­pués de vein­te años vol­ver a ver a todos es­tos mú­si­cos, mu­chos de los cua­les son los mis­mos que es­ta­ban en aque­lla épo­ca. Eran muy jó­ve­nes y hoy son ma­du­ros. Pro­vie­nen de mu­chos paí­ses. En Es­pa­ña hay la tra­di­ción de los mú­si­cos de vien­to, muy bue­nos. Cuer­das por aquel en­ton­ces no ha­bía. Mu­chos vi­nie­ron del Es­te de Eu­ro­pa, muy bue­nos y con una tra­di­ción mu­si­cal di­fe­ren­te.

—Ta­rea di­fí­cil con­jun­tar­los.

—Sí, mi ta­rea fue uni­fi­car los es­ti­los de esos mú­si­cos pro­vi­nien­do de tan­tas tra­di­cio­nes mu­si­ca­les e ideas de ha­cer mú­si­ca. Fue una ta­rea di­fí­cil, pe­ro fan­tás­ti­ca, el au­nar tan­ta ri­que­za de es­ti­los. A todos los mú­si­cos les unía una co­sa: el amor a la mú­si­ca.

—Ha­brá di­fe­ren­cias en­tre aque­lla Real Fil­har­mo­nía y la ac­tual.

—Aún no la he vis­to por­que hoy ten­go los pri­me­ros en­sa­yos, pe­ro mu­chos de ellos son los mis­mos mú­si­cos y más ma­du­ros. An­tes eran mú­si­cos sin ex­pe­rien­cia. La or­ques­ta es mag­ní­fi­ca. Pa­ra mí es una ale­gría ver­los y re­tor­nar a una ciu­dad im­por­tan­te en mi vi­da.

—¿Le ha cos­ta­do ele­gir el pro­gra­ma de Bach pa­ra es­te con­cier­to?

—Me pa­re­ce un pro­gra­ma idó­neo pa­ra es­ta or­ques­ta, que es una or­ques­ta de cá­ma­ra gran­de. La mú­si­ca de Bach es un fon­do im­por­tan­te, que tie­ne mu­cha po­li­fo­nía, y si ve­mos la ciu­dad y la Ca­te­dral ve­mos que hay mu­cha po­li­fo­nía en su ar­qui­tec­tu­ra y por eso me pa­re­ce bien traer a Bach.

—¿No hay pe­li­gro de que le vean un re­fe­ren­te de Bach y no de la mú­si­ca?

—Es­pe­ro que no. En to­do ca­so, la mú­si­ca de Bach es la me­jor edu­ca­ción que un mú­si­co pue­de te­ner y todos la aman, por­que ha­cer Bach bien es un re­to di­fí­cil, pe­ro en­ri­que­ce­dor.

—¿Fue un in­no­va­dor Bach?

—Na­tu­ral­men­te. Y tam­bién fue en su tiem­po un mú­si­co que po­día unir los dis­tin­tos es­ti­los exis­ten- tes en la mú­si­ca eu­ro­pea. Él fue ca­paz de ha­cer­lo.

—¿Ha con­ta­do los dis­cos que lle­va pu­bli­ca­dos?

—He he­cho mu­chos, y en­tre ellos es­tán to­das las obras de Bach. Pe­ro he he­cho mu­chas otras co­sas de dis­tin­tos com­po­si­to­res.

—Ha­ce años lle­vó la Real Fil­har­mo­nía a Ale­ma­nia con éxi­to.

—Por­que ha­cía una mú­si­ca vi­va, no so­lo téc­ni­ca­men­te ex­ce­len­te y con mu­cho es­ti­lo. Me acuer­do de un con­cier­to en Salz­bur­go en el que la gen­te ova­cio­nó gran­de­men­te la mú­si­ca vi­va e in­tere­san­te de la or­ques­ta.

—¿Se co­no­ce la mú­si­ca or­ques­tal ga­lle­ga (Or­ques­ta Sin­fó­ni­ca de Ga­li­cia, Real Fil­har­mo­nía) por Ale­ma­nia o es aún un eco le­jano?

—Es le­ja­na, pe­ro la gen­te in­tere­sa­da co­no­ce bien la vi­da mu­si­cal y or­ques­tal de aquí. La Real Fil­har­mo­nía que di­ri­gí fue un em­pe­ño muy per­sis­ten­te de Xerardo Es­té­vez. Y yo al prin­ci­pio pen­sé: ¿por qué ha­cer una or­ques­ta en San­tia­go? Pe­ro él in­sis­tía e in­sis­tía. Y lo lo­gró.

—Us­ted de­jó hue­lla aquí.

—Me agra­da mu­cho eso. Ten­go que de­cir tam­bién que Ma­xi­mino Zu­ma­va­le ha te­ni­do mu­cha in­fluen­cia en la mú­si­ca de aquí y en la fun­da­ción de la or­ques­ta. Ha he­cho muy buen tra­ba­jo. ¿Di­ri­ge mu­chas ve­ces aho­ra?

—Sí, sí, a me­nu­do. ¿Se re­en­con­tra­rá con él?

—Es­pe­ro que sí. Es­pe­ro ver­lo.

—¿Son úti­les aún o de mu­seo los ins­tru­men­tos del Pór­ti­co da Glo­ria?

—Al­gu­nos de mu­seo, pe­ro otros re­cons­trui­dos pue­den to­car­se.

—¿Y us­ted lo ha­ría?

—Sí, sí, sí, ¿Por qué no?

—Tie­ne 83 años, pe­ro es­tá cla­ro los ge­nios no se re­ti­ran.

—Amo la mú­si­ca de for­ma muy pro­fun­da. No po­dría exis­tir sin ella. Pe­ro ha­go mú­si­ca con otros, con ami­gos que la aman como yo.

ÁLVARO BALLESTEROS

Ri­lling fue el pri­mer di­rec­tor de la Real Fil­har­mo­nía.

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