«Yo he vis­to en Ga­li­cia pro­pa­gan­da de ra­di­ca­les»

La Voz de Galicia (Ourense) - - A Fondo -

Or­ga­ni­zó ha­ce diez días en San­tia­go unas jor­na­das so­bre in­te­li­gen­cia y te­rro­ris­mo y en­ton­ces ya lo ad­vir­tió: «La ver­da­de­ra ame­na­za es­tá en el yiha­dis­mo, tam­bién en Ga­li­cia». Fue co­mo una pre­mo­ni­ción. Él no sa­bía que la policía es­ta­ba a pun­to de de­te­ner a dos sos­pe­cho­sos de co­la­bo­rar con el Es­ta­do Is­lá­mi­co en la co­mu­ni­dad, pe­ro tam­po­co le sor­pren­de, por­que «te­ne­mos el pro­ble­ma den­tro». Li­cen­cia­do en De­re­cho y di­plo­ma­do en Se­gu­ri­dad y De­fen­sa, Jo­sé Ju­lio Fer­nán­dez, que fue va­le­dor do Po­bo es, por su for­ma­ción y por las re­la­cio­nes que man­tie­ne a tra­vés del Cen­tro de Estudos de Seguridade de la Uni­ver­si­da­de de San­tia­go que él mis­mo di­ri­ge, uno de los ga­lle­gos que más sa­be de te­rro­ris­mo.

—¿Por qué no le sor­pren­den las de­ten­cio­nes en Ga­li­cia?

—Por­que el te­rro­ris­mo se ha con­ver­ti­do en un pro­ble­ma es­truc­tu­ral en to­da Eu­ro­pa, por la com­po­si­ción de nues­tra so­cie­dad, por­que hay gen­te que no se ha in­te­gra­do y ahí se ge­ne­ra un cal­do de cul­ti­vo. Tam­bién por las gue­rras que hay abier­tas en Si­ria y en Irak, que ge­ne­ran la apa­ri­ción de vo­lun­ta­rios que lue­go se or­ga­ni­zan en re­des. Es un pro­ble­ma po­lié­dri­co con múl­ti­ples aris­tas; hay cues­tio­nes so­cia­les, re­li­gio­sas, de in­te­gra­ción... Tam­bién es un pro­ble­ma edu­ca­ti­vo: en Eu­ro­pa no so­mos ca­pa­ces de crear ciu­da­da­nos que lu­chen por la li­ber­tad. La ma­yo­ría de los de­te­ni­dos son de se­gun­da o ter­ce­ra ge­ne­ra­ción que fue­ron for­ma­dos en sis­te­mas edu­ca­ti­vos eu­ro­peos y sin em­bar­go se ra­di­ca­li­zan en su co­mu­ni­dad, en las re­des so­cia­les, en los lo­cu­to­rios, en una ca­fe­te­ría... Te­ne­mos el pro­ble­ma den­tro, no va­le so­lo con so­lu­cio­nar el con­flic­to en Si­ria. Hay que es­ta­ble­cer me­di­das edu­ca­ti­vas. En otros lu­ga­res de Es­pa­ña ya se ha­ce, pe­ro en Ga­li­cia no me cons­ta, y es­to es una bue­na dis­cul­pa pa­ra po­ner­lo en mar­cha.

—¿Us­ted ya te­nía cons­tan­cia de su pre­sen­cia en Ga­li­cia?

—Yo he vis­to en Ga­li­cia pro­pa­gan­da de ra­di­ca­les, fo­lle­tos que di­cen lo mis­mo que se pue­de en­con­trar en In­ter­net so­bre có­mo cru­zar la fron­te­ra en Tur­quía. Lo que pa­sa es que an­tes se iban pa­ra allá y aho­ra vuel­ven. Van a per­der los te­rri­to­rios que tie­nen en Si­ria y de ahí que uti­li­cen las re­des de re­fu­gia­dos pa­ra ex­pan­dir­se por to­do el mun­do. Si su­fren una de­rro­ta mi­li­tar, co­mo ocu­rre aho­ra, tie­nen que con­tra­rres­tar­lo con éxi­tos en el ex­te­rior, es una es­tra­te­gia de su pro­pa­gan­da. Y es ne­ce­sa­rio que nos ha­ga­mos una pre­gun­ta: si pier­den su te­rri­to­rio ha­brá mi­les de se­gui­do­res que re­gre­sa­rán a tra­vés del nor­te de Áfri­ca y por Eu­ro­pa. Po­drán ser diez mil los que vuel­van. ¿Y qué ha­ce­mos con ellos? Hay que pre­pa­rar­se pa­ra eso. Ha­brá que iden­ti­fi­car­los y lue­go in­te­grar­los o me­ter­los en la cár­cel, y es po­si­ble in­te­grar a un ra­di­cal de 20 años, pe­ro a uno de 40 ya es más di­fí­cil. Ha­brá que se­pa­rar a los po­bres re­fu­gia­dos de los ex­com­ba­tien­tes que apro­ve­chan esas ru­tas pa­ra es­ca­par.

—¿Qué so­lu­cio­nes se pue­den adop­tar?

—Hay que in­ver­tir di­ne­ro en se­gu­ri­dad. El es­fuer­zo po­li­cial en Es­pa­ña es­tá fun­cio­nan­do. Des­de que el ni­vel de aler­ta subió a 4 de 5 hu­bo más de 160 de­te­ni­dos y no hu­bo que la­men­tar aten­ta­dos, pe­ro tam­bién hay que con­cien­ciar a la so­cie­dad de la se­rie­dad del pro­ble­ma y de que hay que to­mar me­di­das a ni­vel es­ta­tal, de ca­da co­mu­ni­dad y de ca­da ayun­ta­mien­to. E im­pli­car a las co­mu­ni­da­des mu­sul­ma­nas. Se tie­nen que in­vo­lu­crar, no bas­ta so­lo con el re­cha­zo pú­bli­co.

X. A. SOLER

Jo­sé Ju­lio Fer­nán­dez.

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