«No son nin­gún ju­gue­te», ad­vier­ten des­de la Guar­dia Ci­vil de Trá­fi­co

La Voz de Galicia (Ourense) - - Galicia - JO­SÉ MA­NUEL PAN

«Hay pocos ac­ci­den­tes con es­tos vehícu­los, pe­ro sue­len ser de ex­tre­ma gra­ve­dad»

«Los quads no son nin­gún ju­gue­te», ad­vier­te Fran­cis­co Ja­vier Mo­lano, te­nien­te co­ro­nel je­fe de la Agru­pa­ción de Trá­fi­co de la Guar­dia Ci­vil de Galicia. Es­te ti­po de vehícu­los re­quie­ren de una pe­ri­cia es­pe­cial pa­ra po­der con­du­cir­los ya que tie­nen el cen­tro de gra­ve­dad muy ele­va­do y es muy fá­cil que vuel­quen a con­se­cuen­cia de una ma­nio­bra mal eje­cu­ta­da.

Pa­ra los res­pon­sa­bles de la se­gu­ri­dad vial, los quads son vehícu­los de es­pe­cial vul­ne­ra­bi­li­dad. Tie­nen mu­cha po­ten­cia y nin­gu­na pro­tec­ción pa­ra el conductor, que va sen­ta­do a hor­ca­ja­das. Y la for­ma de ma­ne­jar­lo re­quie­re un adies­tra­mien­to pre­vio por­que no se con­du­ce co­mo una mo­to, es to­do lo con­tra­rio. En las cur­vas la ma­nio­bra es dis­tin­ta, aun­que el gi­ro se ha­ga con un ma­ni­llar co­mo el de una mo­to­ci­cle­ta. «No tie­ne na­da que ver», ex­pli­ca Ma­nuel Lo­ren­zo, sar­gen­to de la Guar­dia Ci­vil y ex­per­to mo­to­ris­ta. Es ne­ce­sa­rio adop­tar una se­rie de pre­cau­cio­nes al su­bir­se a un quad. «Al to­mar las cur­vas hay que te­ner una cier­ta des­tre­za por­que no se pa­re­ce pa­ra na­da a una mo­to. Es jus­to lo con­tra­rio», ex­pli­ca Lo­ren­zo.

A pe­sar de que los ex­per­tos re­cla­man esa pe­ri­cia pa­ra su­bir­se a es­tas má­qui­nas, la reali­dad de­mues­tra que esa for­ma­ción es­pe­cí­fi­ca pa­ra quads no exis­te. Mu­chas ve­ces son vehícu­los que se les compran a ado­les­cen­tes que so­lo dis­po­nen de li­cen­cia de ci­clo­mo­tor y que creen que se ma­ne­ja de la mis­ma for­ma. Pe­ro no es así, y las con­se­cuen­cias sue­len ser muy gra­ves.

Dos muer­tes es­te año

«Hay pocos ac­ci­den­tes con quads —ex­pli­ca el te­nien­te co­ro­nel—, pe­ro los que hay sue­len ser de ex­tre­ma gra­ve­dad». Por­que una sa­li­da de vía con un quad es muy pro­ba­ble que aca­be con el conductor con gra­ves le­sio­nes o in­clu­so con la muer­te, co­mo ha ocu­rri­do ya en dos oca­sio­nes es­te año en Galicia, la úl­ti­ma, la de la jo­ven ac­ci­den­ta­da en Xun­quei­ra de Es­pa­da­ne­do. Tam­bién hu­bo dos muer­tes en es­te ti­po de vehícu­los el año pa­sa­do.

En mu­chas oca­sio­nes el quad es co­mo un re­ga­lo, co­mo un ju­gue­te. «Y pa­ra na­da es un ju­gue­te», in­sis­te Mo­lano, quien cree ade­más que pa­ra po­ner­se a los man­dos de un vehícu­lo co­mo es­te «se ne­ce­si­ta cier­ta ma­du­rez». Lo pri­me­ro que hay que pen­sar, afir­ma, es que no es un vehícu­lo que sir­va pa­ra co­rrer por­que sus con­di­cio­nes de es­ta­bi­li­dad no es­tán he­chas pa­ra ma­nio­brar a gran ve­lo­ci­dad. Y lo se­gun­do que hay que te­ner en cuen­ta es que cuan­do se cir­cu­la en un quad es im­pres­cin­di­ble ir equi­pa­do con ro­pa que pro­te­ja en ca­so de una caí­da. Y, por su­pues­to, con cas­co, que es obli­ga­to­rio pa­ra to­dos los cua­dri­ci­clos de es­te ti­po, in­de­pen­dien­te­men­te de su po­ten­cia y ca­rac­te­rís­ti­cas. El te­nien­te co­ro­nel re­co­mien­da ade­más unas ga­fas de pro­tec­ción, ya que es­tos vehícu­los sue­len cir­cu­lar por zo­nas en las que pue­den pro­du­cir­se des­pren­di­mien­tos de pie­dras o are­nas. Ape­nas se ven

quads en ca­rre­te­ras, su es­ce­na­rio más fre­cuen­te son las pis­tas y los ca­mi­nos.

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