«No pue­des huir de ti mis­ma»

La Voz de Galicia (Ourense) - - El Tiempo - JOR­GE CASANOVA

co­pia­do las le­tras de un li­bro y has­ta coin­ci­dió que es­ta­ba por allí Lís­ter y nos pre­gun­tó: «Pe­ro, vos sa­be­des o que pon aí?», ja, ja, ja. Ca­da vez que nos pre­gun­ta­ban de­cía­mos una co­sa dis­tin­ta. Íba­mos ocho y aca­ba­mos sien­do más de dos­cien­tos. La gen­te sa­lía de los ba­res y se nos unía por­que ha­bía uno que te­nía un acor­deón y so­lo sa­bía to­car dos co­sas: un tro­ci­to de

y un tro­ci­to de una can­ción de los pa­ya­sos y lo íba­mos al­ter­nan­do: cuan­do era La Internacional, le­van­tá­ba­mos el pu­ño y cuan­do eran los pa­ya­sos, le­van­tá­ba­mos la cer­ve­za, ja, ja. Y to­do era an­tes de los ochen­ta. Y las fiestas, aque­llas fiestas eran apo­teó­si­cas...

—Ca­si siem­pre ten­de­mos a mi­ti­fi­car los tiem­pos de nues­tra ju­ven­tud.

—Es ver­dad, por­que en­ton­ces to­do el tiem­po era nues­tro. Pe­ro eran tiem­pos de una crea­ción cons­tan­te.

—¿Aho­ra es peor?

—Yo no di­ría eso. Lo que ocu­rre es que en­ton­ces era tal la po­bre­za cul­tu­ral que ha­bía, que cual­quier co­sa que se ha­cía se veía mu­cho. Y aho­ra pa­re­ce que no su­ce­de na­da, pe­ro en reali­dad es­tá su­ce­dien­do mu­cho. Qui­zás lo que no hay es la unión en­tre ar­tis­tas que ha­bía en­ton­ces.

—Siem­pre le pre­gun­to lo mis­mo a los de su gre­mio, pe­ro ¿no hay un po­co de postureo en el arte mo­derno?

—No lo creo. Si quie­res vi­vir de es­to tie­nes que me­ter­te en cuer­po y al­ma. Es­tar crean­do es una for­ma de vi­da. No pue­des huir de ti mis­ma.

—¿En qué em­plea el tiem­po que le so­bra?

—Me gus­ta mu­cho leer. Y an­dar. Leo to­do ti­po de no­ve­las: his­tó­ri­cas, po­li­cía­cas, de mis­te­rio... Y an­dar me per­mi­te de­jar que mi ca­be­za vue­le. En el es­tu­dio hay mu­chas subidas y ba­ja­das. Y me gus­ta mu­cho el ci­ne. No sa­be las ve­ces que fui a aque­llos pro­gra­mas do­bles. Me en­can­ta­ban.

—Pues se­gu­ro que vio mu­chas pe­lí­cu­las de Ma­no­lo Es­co­bar.

—Sí. Y tam­bién lo co­no­cí. Era un gran co­lec­cio­nis­ta. Te­nía obra mía y re­cuer­do que al­gu­na vez nos dio en­tra­das pa­ra ir a ver­lo ac­tuar. Nos de­cía: «Ya sé que no os va a gus­tar, pe­ro por si que­réis ir». Nun­ca fui, la ver­dad.

—¿Cuál es su mu­seo fa­vo­ri­to?

—Es una pre­gun­ta muy difícil. Me gus­tan aque­llos mu­seos don­de pue­do en­con­trar al­go que no co­noz­co.

—Una más fá­cil. Si tu­vie­ra que re­co­men­dar un so­lo mu­seo en Ga­li­cia a al­guien de fue­ra, ¿cuál le re­co­men­da­ría?

—Esa es una pre­gun­ta de­ma­sia­do com­pro­me­ti­da. Le di­ría que se fue­ra a las Cíes, ja, ja.

—¿Su pai­sa­je fa­vo­ri­to?

—El mar. Mi mar es el Atlán­ti­co, es­te mar do­mes­ti­ca­do que son las rías. Cuan­do es­toy en Madrid, en los días cla­ros que veo la Ca­sa de Cam­po, pien­so que más allá es­tá el mar.

—¿Po­dría de­cir­me un ver­so?

—Sí, cla­ro: «Cho­ve pa­ra que eu so­ñe», de Uxío No­vo­ney­ra.

—¿Qué no ha he­cho que le gus­ta­ría ha­cer?

—Es­cul­tu­ra. Aun­que aún es­toy a tiem­po. Nun­ca es tar­de.

—Si fue­ra mi­nis­tra de Cultura, ¿cuál se­ría su pri­me­ra me­di­da?

—Hummmm. (For­mu­la un par de ideas que ella mis­ma re­cha­za por ser res­pon­sa­bi­li­dad de Ha­cien­da). Au­men­ta­ría las be­cas y pro­gra­ma­ría más ex­po­si­cio­nes ha­cia el ex­te­rior.

—Una can­ción.

—Yo soy muy de Si­nies­tro To­tal. Vea­mos... Las te­tas de mi no­via. Una can­ción que hoy a lo me­jor ten­dría pro­ble­mas de cen­su­ra.

—¿Qué es lo más im­por­tan­te en la vi­da?

—Apar­te de se­guir vi­vien­do, el res­pe­to y la fa­mi­lia.

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