Al­maz Aya­na pro­ta­go­ni­za una ex­hi­bi­ción en la fi­nal de los 10.000 fe­me­ni­nos

La Voz de Galicia (Ourense) - - Deportes -

Sa­li­da de ta­cos. Aquí es­tu­vo la cla­ve de la de­rro­ta de Bolt. In­ter­pre­tó una de las peo­res pues­tas en ac­ción. Su ta­lla (1,95 m.) muy su­pe­rior a la de Gatlin (1,85) y Co­le­man (1,75) no le be­ne­fi­cia. Pe­ro, si hu­bie­ra es­ta­do me­dia­na­men­te en for­ma, se­ría ca­paz de sol­ven­tar su de­fi­cien­te sa­li­da en el tra­mo de ca­rre­ra res­tan­te.

Ace­le­ra­ción. La pues­ta en ac­ción de Co­le­man fue muy bue­na. Tu­vo con­fian­za y ace­le­ró con una ex­tra­or­di­na­ria efi­ca­cia. En el ecua­dor pa­só en pri­me­ra po­si­ción. Bolt, más re­tra­sa­do de lo ha­bi­tual, no tu­vo una bue­na ca­pa­ci­dad ace­le­ra­ti­va por­que fue siem­pre a re­mol­que. Gatlin, sin la pre­sión, in­ter­pre­tó muy bien el pa­pel de «ta­pa­do» y ter­mi­nó lle­ván­do­se el triun­fo.

Ve­lo­ci­dad má­xi­ma y re­sis- ten­cia. En con­di­cio­nes nor­ma­les el ja­mai­cano po­dría ha­ber re­mon­ta­do en los úl­ti­mos 25 me­tros. Pe­ro se de­mos­tró que su con­di­ción fí­si­ca y es­ta­do de for­ma no son óp­ti­mos. Ello jus­ti­fi­ca que no par­ti­ci­pe en el do­ble hec­tó­me­tro. Re­cor­tó me­tros en re­la­ción a Co­le­man, pe­ro Gatlin, sin pre­sión al­gu­na, hi­zo una se­gun­da par­te me­mo­ra­ble, mu­cho más rá­pi­da que sus opo­nen­tes.

In­ter­pre­ta­ción téc­ni­ca. La cris­pa­ción de Usain Bolt du­ran­te to­da la prue­ba de­no­ta­ba el dra­ma­tis­mo en su ros­tro. Sin du­da, pu­so en es­ce­na to­dos sus re­cur­sos, pe­ro téc­ni­ca­men­te co­rrió muy mal y con ese ni­vel de ten­sión no es po­si­ble des­ple­gar la ve­lo­ci­dad que, tan­tas ve­ces le pro­pi­ció la vic­to­ria en las gran­des ci­tas. El nor­te­ame­ri­cano, con 35 años ya cum­pli­dos y que a la pos­tre ven­ció, reali­zó un for­mi­da­ble fi­nal de ca­rre­ra.

Ci­ta con la his­to­ria. Bolt acu­dió a su ci­ta con la his­to­ria. Se arries­gó y per­dió, pe­ro su­po ha­cer­lo con la dig­ni­dad de un cam­peón. El pú­bli­co y la afi­ción se lo re­co­no­cie­ron. Más no po­de­mos pe­dir­le. La le­yen­da del atletismo es tam­bién un hu­mano. Al­maz Aya­na fue la mu­jer del día al fir­mar un ex­tra­or­di­na­rio triun­fo en los 10.000 fe­me­ni­nos. La etío­pe eclip­só en par­te a Elai­ne Thom­pson y Van Nie­kerk, dos de las es­tre­llas del Mun­dial de Lon­dres en­tra­ron en ac­ción aho­rran­do fuer­zas mien­tras Gen­ze­de Di­ba­ba, la plus­mar­quis­tra mun­dial del 1.500 me­tros, se lle­vó el sus­to del día al en­trar en la fi­nal en la re­pes­ca por tiem­pos.

La etío­pe Amaz Aya­na se pro­cla­mó cam­peo­na del mun­do de los 10.000 me­tros con una ex­hi­bi­ción tan im­po­nen­te que ri­di­cu­li­zó a sus com­pa­ñe­ras de po­dio sa­cán­do­les más de me­dia vuel­ta de ven­ta­ja y ca­si un mi­nu­to a la se­gun­da cla­si­fi­ca­da. Aya­na co­rrió so­la des­de el 4.000 me­tros.

Thom­pson, por su par­te, no ga­nó las se­ries del 100 fe­me­nino, pe­ro trans­mi­tió una sen­sa­ción de ab­so­lu­to po­de­río. Lo mis­mo su­ce­dió con Van Nie­kerk en la aper­tu­ra del 400, en don­de no dio op­ción en su se­rie per­mi­tién­do­se un cam­bio de rit­mo fi­nal.

En el 1.500 fe­me­nino Di­ba­ba si­gue sien­do can­di­da­ta al oro, pe­ro tar­da­rá en ol­vi­dar que es­tu­vo a na­da de que­dar­se sin fi­nal al ser la sex­ta de su se­rie.

Las otras fi­na­les

En la fi­nal de dis­co ga­nó el li­tuano An­drius Gud­zius con una mar­ca de 69,21 me­tros y por tan so­lo dos cen­tí­me­tros del sue­co Daniel Stahl.

Por otra par­te, en el sal­to de lon­gi­tud el triun­fo fue pa­ra el sud­afri­cano Lu­vo Man­yon­ga (8,48 me­tros) con cua­tro cen­tí­me­tros de mar­gen so­bre Law­son.

Usain no tu­vo una bue­na ca­pa­ci­dad ace­le­ra­ti­va por­que siem­pre fue a re­mol­que

Al­maz Aya­na.

Van Nie­kerk.

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