«Has­ta el fi­nal no me creí ga­na­do­ra»

La Voz de Galicia (Ourense) - - La Voz De Galicia - ALEIXANDRE MÉNDEZ

El pa­sa­do do­min­go, Saleta Cas­tro (Pon­te­ve­dra, 1987) lo­gró una vic­to­ria his­tó­ri­ca en Maas­tricht (Ho­lan­da) al con­ver­tir­se en la pri­me­ra triatleta ga­lle­ga en ga­nar un Ironman (3,8 ki­ló­me­tros a na­do, 180 en bici y 42 co­rrien­do). Pe­ro le­jos de con­for­mar­se, y to­da­vía con el cuer­po do­lo­ri­do por un ti­tá­ni­co es­fuer­zo de ca­si diez ho­ras, ya po­ne sus ojos en el si­guien­te re­to: Ha­wái 2018.

—Des­pués de años per­si­guien­do la vic­to­ria en un Ironman, al fin ha lle­ga­do. ¿Qué se sien­te?

—La ver­dad es que aún lo es­toy asi­mi­lan­do. El do­min­go fue un día muy du­ro y has­ta el fi­nal no me creí ga­na­do­ra. Pe­ro lo con­se­guí y es­toy muy fe­liz, por­que to­do lo que he pe­di­do en los dos úl­ti­mos años se es­tá cum­plien­do. El año pa­sa­do so­ña­ba con ir a Ha­wái y lo lo­gré. Y es­te año di­je que me gus­ta­ría ga­nar un Ironman, y pa­re­ce que to­do lo que le di­go a mi en­tre­na­dor se cum­ple.

—¿Có­mo es­tá el cuer­po ape­nas un día des­pués de un es­fuer­zo así?

—En los úl­ti­mos ki­ló­me­tros tu­ve unos ca­lam­bres muy fuer­tes en los cuá­dri­ceps, y aun­que de cuer­po y de ca­be­za es­ta­ba per­fec­ta, mus­cu­lar­men­te las pier­nas no iban. Y qui­zá por eso ten­go unos do­lo­res un po­co ex­tra­ños, que creo que se de­ben a que no pu­de co­rrer téc­ni­ca­men­te bien la úl­ti­ma vuel­ta.

—¿Es­pe­ra­ba es­ta vic­to­ria o fue una sor­pre­sa?

—El año pa­sa­do fui se­gun­da en es­ta prue­ba y ya fue muy especial y emotivo pa­ra mí, por­que hi­ce el ré­cord en el ma­ra­tón, ha­cien­do una gran re­mon­ta­da. Y es­te año, vien­do la lis­ta de sa­li­da y las ri­va­les que te­nía, sa­bía que iba a es­tar de­lan­te. Pe­ro ga­nar una ca­rre­ra siem­pre es di­fí­cil por­que no so­lo tie­nes que es­tar fí­si­ca­men­te bien, sino que, ade­más, no pue­des te­ner nin­gún pro­ble­ma me­cá­ni­co, la nu­tri­ción tie­ne que ser per­fec­ta... Y cuan­do es una ca­rre­ra tan lar­ga, pue­de pa­sar cual­quier co­sa, por lo que nun­ca pue­des con­fiar­te. Yo me cen­tré en ha­cer una ca­rre­ra tác­ti­ca, con­tro­lan­do la nu­tri­ción, sien­do cui­da­do­sa en bici, y en los úl­ti­mos ki­ló­me­tros ya me lo pu­de em­pe­zar a creer. Pe­ro, has­ta en­ton­ces, son nue­ve ho­ras de su­pli­cio en las que no sa­bes si vas a ga­nar o no.

—¿Cuál fue el mo­men­to más du­ro de to­da la prue­ba?

—Has­ta el ki­ló­me­tro 27 o 28 de la ca­rre­ra a pie me sen­tí muy

«Es­toy muy fe­liz, to­do lo que he pe­di­do en los dos úl­ti­mos años se es­tá cum­plien­do»

bien, pen­san­do in­clu­so que po­día ha­cer mi me­jor tiem­po en la ma­ra­tón. Pe­ro en la úl­ti­ma vuel­ta, cuan­do em­pe­cé a te­ner ca­lam­bres, ne­ce­si­ta­ba te­ner una re­fe­ren­cia pa­ra sa­ber real­men­te a qué dis­tan­cia es­ta­ba la se­gun­da, por­que no sa­bía cuán­to iban a aguan­tar mis pier­nas. Y cuan­do al fin me di­je­ron que la di­fe­ren­cia era de diez mi­nu­tos, ya pen­sé que aun­que per­die­se tiem­po en esos diez ki­ló­me­tros, muy mal se me ten­dría que dar pa­ra no con­se­guir­lo. Así que lo que hi­ce fue em­pu­jar las pier­nas y lle­gar a me­ta como pu­de. Fue un mo­men­to de su­per­vi­ven­cia.

—¿Y cuán­do tu­vo cla­ro que la vic­to­ria ya no se le es­ca­pa­ba?

—Pues en el úl­ti­mo ki­ló­me­tro (ríe). Cuan­do en­tré en la ciu­dad y em­pe­cé a es­cu­char a la gen­te de­cir­me que lo dis­fru­ta­se, y vi a mi en­tre­na­dor allí, al fin pen­sé: ‘ya es­tá. Aun­que sea ca­mi­nan­do, pe­ro lle­go’.

—¿Qué pa­só por su ca­be­za en ese úl­ti­mo ki­ló­me­tro?

—Pues como de­cía al prin­ci­pio, to­da­vía es­toy asi­mi­lán­do­lo. Real­men­te nun­ca me vi ga­na­do­ra de un Ironman y fue muy especial. So­bre to­do dis­fru­té con mi en­tre­na­dor, que fue dos ve­ces ga­na­dor en Ha­wái, di­cién­do­me: ‘es­to es lo más gran­de, es muy di­fí­cil con­se­guir­lo, y tú lo has he­cho’.

—Des­pués de es­ta an­sia­da vic­to­ria, ¿qué re­tos se mar­ca aho­ra?

—Aho­ra des­can­sa­ré una se­ma­na y des­pués em­pe­za­ré a en­tre­nar pa­ra una prue­ba de me­dia dis­tan­cia, un 70.3 en Por­tu­gal, que es pun­tua­ble pa­ra Ha­wái 2018. Y a par­tir de ahí, ve­re­mos. Ten­go que co­rrer otro Ironman pa­ra pun­tuar con vis­tas al año que vie­ne, por­que me gus­ta­ría es­tar en el de Ha­wái del pró­xi­mo año y es­tar lu­chan­do por me­ter­me en­tre las vein­te pri­me­ras, no como el año pa­sa­do en el que fui a vi­vir la ex­pe­rien­cia y ter­mi­nar. Me­ter­se en­tre las diez pri­me­ras es muy di­fí­cil, pe­ro es­pe­ro po­der es­tar en ca­rre­ra y dis­fru­tar­la.

RA­MÓN LEIRO

Saleta Cas­tro, con su bici y su ma­le­ta, ya tie­ne un nue­vo re­to: la prue­ba de Ha­wái del 2018.

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