En­dio­sa­dos

La Voz de Galicia (Ourense) - - La Voz de Ourense - Fi­na Ulloa

No aca­bo de en­ten­der qué les pa­sa a al­gu­nos ou­ren­sa­nos que ocu­pan si­tio en los sa­lo­nes de ple­nos de esta pro­vin­cia. Es­tán ahí por­que han si­do ele­gi­dos por sus vecinos pa­ra, se su­po­ne, re­pre­sen­tar­los. ¿En se­rio creen que re­pre­sen­tan a al­guno de ellos cuan­do se com­por­tan co­mo ni­ños ca­pri­cho­sos y mal­cria­dos en cues­tio­nes que son pu­ro sen­ti­do co­mún? Lo ocu­rri­do en el pleno de Ve­rín —no fue­ron ca­pa­ces de lo­grar la una­ni­mi­dad en la con­de­na a los in­cen­dia­rios, so­li­da­ri­dad con los afec­ta­dos y pe­ti­ción de re­po­bla­cio­nes— es un ejem­plo de la sin­ra­zón a la que pue­den lle­gar al­gu­nos. Uno más, pe­ro ni mu­cho me­nos el úni­co. Re­cuer­den lo ocu­rri­do en la ca­pi­tal ou­ren­sa­na en las úl­ti­mas se­ma­nas. Ejem­plos de ese en­dio­sa­mien­to hay en mu­chos sa­lo­nes de ple­nos. Por­que es en­dio­sa­mien­to lo que su­fren es­tos vecinos que ol­vi­dan que lo son tras ves­tir el man­to po­lí­ti­co. De­jan de ser el hi­jo de Ma­no­la y Pe­pe y, en lu­gar de sen­tir la res­pon­sa­bi­li­dad de de­ci­dir so­bre cues­tio­nes que van a afec­tar a quie­nes jugaron, es­tu­dia­ron y vi­ven a su la­do, se sien­ten sos­tén im­pres­cin­di­ble de las si­glas. Creen, su­pon­go, que el par­ti­do po­lí­ti­co que les co­lo­có en la lis­ta pue­de que­brar en mil pe­da­zos y de­rrum­bar­se si ellos vo­tan igual que «el con­tra­rio», o si apo­yan «al ri­val» en al­gu­na ini­cia­ti­va, por muy sen­sa­ta que esta sea. ¿Se ima­gi­nan que su­ce­de­ría si apli­cá­se­mos esa mis­ma ló­gi­ca a nues­tra vi­da dia­ria? El me­cá­ni­co que vo­ta al PP se ne­ga­ría a ajus­tar la tuer­ca co­lo­ca­da por otro del PSOE, la ca­ma­re­ra echa­ría sal en el ca­fé de quien no pien­se co­mo ella y nun­ca se en­cen­de­ría la ca­le­fac­ción del edi­fi­cio pa­ra fas­ti­diar los que «no son de los nuestros». De lo­cos.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.