«Un amor de ve­rano es co­mo una ofer­ta del ban­co»

Lo que más le gus­ta a es­te «show­man» de una pla­ya son las vis­tas, que si se acom­pa­ñan de una cer­ve­ci­ta, mejor

La Voz de Galicia (Ourense) - - Al Sol - ÁLEX G. CHOUCIÑO, L. G. V.

Ser­gio Pa­zos aca­ba de es­tre­nar Afian­do con hu­mor, su nue­vo es­pec­tácu­lo con el que es­tá de gi­ra es­te ve­rano. En sus ra­tos li­bres le gus­ta ir en bi­ci­cle­ta y na­dar. Le gus­ta va­riar de pla­yas, por lo que se de­ja lle­var, pe­ro a ser po­si­ble pre­fie­re que ten­gan bue­nas vis­tas.

—Sien­do de in­te­rior, ¿pla­ya flu­vial, río o pis­ci­na?

—Pues don­de me­jo­res ‘vis­tas’ ten­ga [ri­sas]. En ca­so de pasar de mi­rar cuer­pe­ci­tos es­can­da­lo­sa­men­te bien cui­da­dos y ar­mo­ni­za­dos con el ca­non de be­lle­za clá­si­co, pues una pis­ci­na so­li­ta­ria.

—¿Qué ha­ces pa­ra so­por­tar las al­tas tem­pe­ra­tu­ras?

—Lle­var­me bien con las ba­jas tem­pe­ra­tu­ras.

—¿Te gus­ta es­ca­par­te a la pla­ya?

—Sí, cla­ro. Soy de in­te­rior, pe­ro no ton­to. El mar es de­sin­to­xi­ca­ción te­lú­ri­ca, ener­gía to­tal. En las pla­yas pue­des co­rrer, pa­sear, na­dar.

—¿A cuál te gus­ta ir?

—No ten­go una fi­ja, me dejo lle­var. Es­te ve­rano he co­no­ci­do la zo­na de Bas­cuas y pla­ya Ma­jor gra­cias a mi ami­go Jo­se Por­tas, un ti­po es­pe­cial que ven­de la mejor car­ne ga­lle­ga, de Ma­drid al mun­do.

—¿El peor ve­rano de tu vi­da?

—El clá­si­co ve­rano. Que de jo­ven­ci­to te enamo­ras por pri­me­ra vez, y cla­ro, cuan­do ella se fue, pues hu­bo inun­da­cio­nes que lle­ga­ron a po­ner en pe­li­gro la co­se­cha de la zo­na ese año.

—Hu­bo al­gún amor de ve­rano en­ton­ces, ¿no?

—¡Ay, ay, ay! Los amo­res de ve­rano son co­mo las ofer­tas de los ban­cos, pa­re­cen una cosa y des­pués son otra. Al­guno hu­bo, pe­ro que me mar­ca­ran, po­cos.

—¿Qué ac­ti­vi­da­des rea­li­zas en tus días li­bres?

—Ado­ro la bi­ci, soy ci­clis­ta com­pul­si­vo, me ayu­da a des­car­gar adre­na­li­na, des­in­to­xi­car men­te y cuer­po y me man­tie­ne en for­ma. Unas ca­rre­ras por la pla­ya tam­po­co son mal plan. Y na­dar, aun­que no soy muy fino en ello, por lo me­nos flo­to.

—¿Cuál es el mo­men­to más có­mi­co que vi­vis­te en una pla­ya?

—Ese mo­men­to en que, por ver­güen­za, y an­te un mon­tón de mi­ro­nes, te qui­tas el cal­zon­ci­llo a to­da pas­ti­lla pa­ra po­ner­te el ba­ña­dor pa­ra que no te vean, y zas­ca, te lo po­nes del re­vés. En­ton­ces, te lo vuel­ves a qui­tar y te lo in­ten­tas po­ner más rá­pi­do in­clu­so que la pri­me­ra vez, y tro­pie­zas con una pier­na y te caes al sue­lo y ya te han vis­to to­do y to­da tu in­ca­pa­ci­dad… Pues eso.

XAIME RAMALLAL

Ser­gio Pa­zos en la pla­ya de O Por­te­lo, Bu­re­la.

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