Un mi­nu­cio­so tra­ba­jo de se­gui­mien­to y des­car­te de sos­pe­cho­sos

La Voz de Galicia (Ourense) - - A Fondo - E. Á. SAN­TIA­GO / LA VOZ

¿Có­mo dar con un in­cen­dia­rio? ¿Có­mo lo­grar prue­bas su­fi­cien­tes o in­clu­so pi­llar­lo

in fra­gan­ti? En un de­li­to co­mo es el de los fue­gos fo­res­ta­les, que se pro­du­cen en me­dio del mon­te y mu­chas ve­ces de no­che, la bús­que­da de in­di­cios es com­pli­ca­da. Y re­quie­re de tiem­po y mi­nu­cio­si­dad. Un ejem­plo es la de­ten­ción del pre­sun­to au­tor de 28 in­cen­dios en Me­sía y Fra­des. El vier­nes pa­sa­do, a las 19.40, fue de­te­ni­do por la Guar­dia Ci­vil con cua­tro me­che­ros. Se me­tió en el mon­te y cuan­do sa­lió es­te em­pe­zó a ar­der. Pe­ro los agen­tes no pa­sa­ban por allí. Lo cuen­ta Luis Vi­lla­ver­de, uno de los miem­bros del pues­to de Or­des que reali­zó to­da la in­ves­ti­ga­ción des­de el pa­sa­do mes de ma­yo.

«Pri­me­ro ha­ce­mos un des­car­te, va­mos tra­zan­do el per­fil del sos­pe­cho­so, de las zo­nas, y va­mos des­car­tan­do», cuen­ta. Lo ha­cen con mu­cha co­la­bo­ra­ción. La ve­ci­nal es im­pres­cin­di­ble. Des­pués co­mien­zan las ta­reas de se­gui­mien­to dis­cre­to. A una dis­tan­cia pru­den­cial se si­gue el vehícu­lo del sos­pe­cho­so. En los cru­ces se ba­ja uno de los agen­tes pa­ra cer­cio­rar­se de a dón­de se di­ri­ge. Y así, con pa­cien­cia y de for­ma me­ticu­losa, van ob­te­nien­do in­di­cios.

«De lo que se tra­ta es de ir re­co­pi­lan­do da­tos», aña­den los agen­tes de es­te gru­po. Cuan­do se han re­ca­ba­do hay que te­ner la cer­te­za, por lo que van ce­rran­do zo­nas de dón­de se es­tán pro­du­cien­do los in­cen­dios y dón­de se lo­ca­li­za el sos­pe­cho­so a quien se ha­ce el se­gui­mien­to. En es­te caso, al fi­nal lo­gra­ron de­te­ner­lo cuan­do aca­ba­ba de pren­der fue­go a un mon­te en el nú­cleo de Vi­la­ri­ño. El juez de­cre­tó pri­sión sin fian­za, ya que en es­tos de­li­tos no se fi­ja fian­za.

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