Vein­te de­te­ni­dos en Es­pa­ña por com­prar pis­to­las a una ve­ci­na de Vi­go

La ven­de­do­ra fue arres­ta­da ha­ce un año por trá­fi­co de ar­mas y es­tá en li­ber­tad ba­jo fian­za

La Voz de Galicia (Ourense) - - Galicia - E. V. PI­TA

El ti­tu­lar del Juz­ga­do de Ins­truc­ción nú­me­ro 4 de Vi­go, Juan Car­los Car­ba­llal, or­de­nó ayer rea­li­zar 20 re­gis­tros de do­mi­ci­lios en dis­tin­tas zo­nas de Es­pa­ña en re­la­ción con la su­pues­ta ven­ta de ar­mas de fue­go reales. Hay vein­te de­te­ni­dos, un ter­cio en Ga­li­cia. La su­pues­ta su­mi­nis­tra­do­ra es Car­men O., ve­ci­na de Vi­go de 40 años y na­tu­ral de Bueu. La ra­zón pa­ra ven­der ar­mas no es el ac­ti­vis­mo ra­di­cal, co­mo se creía, sino ob­te­ner un be­ne­fi­cio eco­nó­mi­co.

Es­ta mu­jer, con un pa­sa­do vin­cu­la­do al ac­ti­vis­mo ra­di­cal e im­pli­ca­da en el lan­za­mien­to de cóc­te­les mo­lo­tov al Club Fi­nan­cie­ro de Vi­go en el 2014, co­lec­cio­na­ba pis­to­las des­de ha­ce años y, al es­tar des­em­plea­da, las ven­dió por In­ter­net a di­ver­sos par­ti­cu­la­res sin co­ne­xión en­tre ellos. Mu­chos ca­re­cían de li­cen­cia de ar­mas. La Guar­dia Ci­vil si­guió su pis­ta du­ran­te un año has­ta que ayer el juez or­de­nó la vein­te­na de re­gis­tros. En el ca­so de un jo­ven ou­ren­sano ha­lla­ron en su ta­ller pol­vo pa­ra ha­cer ex­plo­si­vos y ar­cos y fle­chas.

Car­men O. ya ha­bía si­do de­te­ni­da por trá­fi­co de ar­mas en enero del 2017 den­tro de la ope­ra­ción Bu­yo, que in­ves­ti­ga­ba una red. En su día, en una ca­sa apa­re­cie­ron ocho pis­to­las y res­tos de prác­ti­cas de ti­ro al blan­co. La re- da­da de ayer es una con­ti­nua­ción de esas pes­qui­sas, que el mis­mo juez de Vi­go ini­ció en el 2017. La im­pli­ca­da in­gre­só ha­ce más de un año en pri­sión pro­vi­sio­nal por es­tos he­chos, pe­ro aho­ra es­tá en li­ber­tad ba­jo fian­za. Por eso ayer no fue de­te­ni­da.

En la se­gun­da fa­se de la ope­ra­ción Bu­yo, des­en­ca­de­na­da ayer, fue­ron arres­ta­dos 20 com­pra­do­res, un ter­cio de ellos en Ga­li­cia, por un pre­sun­to de­li­to de trá­fi­co de ar­mas. To­do apun­ta a que ad­qui­rie­ron ar­mas de fue­go pe­se a ca­re­cer de per­mi­so pa­ra su te­nen­cia o a que in­frin­gie­ron al­gu­na nor­ma­ti­va. El ope­ra­ti­vo pa­ra des­ta­par es­te trá­fi­co de ar­mas si­gue en mar­cha y es di­ri­gi­do y coor­di­na­do por agen­tes de la Je­fa­tu­ra de In­for­ma­ción de la Guar­dia Ci­vil de Ma­drid.

La in­ves­ti­ga­ción se cen­tró ini­cial­men­te en el mun­do de ra­di­ca­les anar­quis­tas des­ta­pa­do en el 2017 por­que ha­bía en la tra­ma un miem­bro his­tó­ri­co que lue­go que­dó li­bre. Al igual que Car­men O., fue in­ves­ti­ga­do en la ope­ra­ción Vul­pes, desa­rro­lla­da en el 2016 por la Guar­dia Ci­vil con­tra va­rias re­des de trá­fi­co de ar­mas y mu­ni­ción de Eu­ro­pa del es­te, con mu­cha pis­to­la ma­ni­pu­la­da.

Ar­cos y fle­chas en Ou­ren­se

Se­gún in­for­ma la Redacción de La Voz de Ou­ren­se, la Guar­dia Ci­vil le ocu­pó a un ve­cino de Pa­der­ne, Ma­nuel F. P., de 21 años, ca­ra­bi­nas de ai­re com­pri­mi­do, ar­cos de ca­za y ba­lles­tas mo­di­fi­ca­das, fle­chas, un cóc­tel mo­lo­tov, mu­ni­ción de fo­gueo y ré­pli­cas de pis­to­las. El in­ves­ti­ga­do, a quien los agen­tes to­ma­ron de­cla­ra­ción sin lle­gar a de­te­ner­lo for­mal­men­te, te­nía en la ha­bi­ta­ción del edi­fi­cio don­de re­si­de, en Pe­ne­las, un ta­ller con buen nú­me­ro de pie­zas suel­tas sus­cep­ti­bles de ser usa­das pa­ra la trans­for­ma­ción de ar­mas con mu­ni­ción de fo­gueo. Con­ta­ba, ade­más, con sus­tan­cias que pue­den ser usa­das pa­ra la fa­bri­ca­ción ca­se­ra de bom­bas. Es­ta­ban en un bar y tien­da de ul­tra­ma­ri­nos.

Con­tra el Club Fi­nan­cie­ro de Vi­go

Car­men O. tam­bién fue pro­ce­sa­da por co­la­bo­rar su­pues­ta­men­te con des­co­no­ci­dos en el lan­za­mien­to de cóc­te­les mo­lo­tov a la se­de del Club Fi­nan­cie­ro en el 2014. La vis­ta por con­for­mi­dad se ce­le­bró el 14 de oc­tu­bre del 2015 y acep­tó dos años de cár­cel por un de­li­to de da­ños y pa­gó 50 eu­ros de in­dem­ni­za­ción. Di­jo en­ton­ces que ac­tuó «en un mo­men­to ma­lo» de su vi­da por un tras­torno. Ella acla­ró que la po­li­cía, tras el ata­que con cóc­te­les mo­lo­tov reivin­di­ca­do por un inexis­ten­te co­lec­ti­vo ra­di­cal, Adai, en­con­tró va­rias pis­to­las en el re­gis­tro de su ca­sa. Lo jus­ti­fi­có por ser co­lec­cio­nis­ta: «Ten­go los pa­pe­les le­ga­les, son ré­pli­cas, es­tá to­do en re­gla, es­to es una afi­ción mía. Ten­go tres ar­mas de fo­gueo, pe­ro na­da tie­ne que ver», di­jo.

S. A.

Juz­ga­da en el 2015 por lan­zar cóc­te­les mo­lo­tov. La su­pues­ta ven­de­do­ra de ar­mas fue juz­ga­da por ata­car al Club Fi­nan­cie­ro de Vi­go.

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