“Soy un pa­dre mi­mo­són, pe­ro me gus­ta que mi hi­jo apren­da nor­mas”.

JAI­ME CANTIZANO HA EN­CON­TRA­DO TIEM­PO PA­RA TO­DO: SER PA­DRE SOL­TE­RO Y CO­MEN­ZAR UNA NUE­VA AVEN­TU­RA EN ON­DA CE­RO CON EL PRO­GRA­MA DE FIN DE SE­MA­NA ‘POR FIN NO ES LU­NES’.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - SUMARIO - POR LO­LA GAMBAU

Ha­ce po­co más de un año su vi­da se trans­for­mó al con­ver­tir­se en pa­dre de un be­bé por ges­ta­ción su­bro­ga­da, que se lla­ma Leo. Por su hi­jo aban­do­nó su pro­gra­ma ra­dio­fó­ni­co en Ca­de­na Dial, pe­ro aho­ra se in­cor­po­ra a On­da Ce­ro pa­ra ha­cer­se car­go de las ma­ña­nas del fin de se­ma­na en el pro­gra­ma Por fin no

es lu­nes, que co­men­zó el sá­ba­do 13 de enero.

¿Có­mo es­tá tras el apa­ra­to­so ac­ci­den­te que su­frió es­te ve­rano en Cá­diz?

Es­ta­ba ju­gan­do con mis so­bri­nos en la pis­ci­na y me co­mí di­rec­ta­men­te la pa­red. No per­dí el co­no­ci­mien­to, pe­ro me le­van­té la na­riz por com­ple­to y tu­vie­ron que po­ner­me sie­te pun­tos de su­tu­ra. To­da­vía es­toy en fa­se de re­cu­pe­ra­ción, pe­ro he des­cu­bier­to que las cé­lu­las ma­dre fun­cio­nan y que la car­bo­xi­te­ra­pia es un mé­to­do in­fa­li­ble pa­ra las ci­ca­tri­ces.

¿La edad (44 años) le con­di­cio­na o le si­guen echan­do piropos?

Ten­go ami­gos que me di­cen que aún ten­go mu­cho de ni­ño pe­que­ño, pe­ro no me gus­ta­ría vol­ver a los 25 ni a los 30, ni si­quie­ra a los 40. Nun­ca un pa­so atrás ni re­go­dear­me en lo que pu­de ser o ha­cer. Ho­nes­ta­men­te, la te­le es más in­jus­ta con las mu­je­res que con los hom­bres, pe­ro es­toy en una eta­pa en la que me sien­to com­ple­to. El pa­so del tiem­po mar­ca tu ca­rre­ra.

Em­pie­za nue­va eta­pa ra­dio­fó­ni­ca de fin de se­ma­na.

Es­toy muy sa­tis­fe­cho por­que vuel­vo a ca­sa cin­co años des­pués y he re­en­con­tra­do ca­ras co­no­ci­das y ami­gas. La ra­dio es muy trans­pa­ren­te, más que la te­le­vi­sión y yo lle- go a la ra­dio a se­guir dis­fru­tan­do por­que el fin de se­ma­na es una fies­ta. To­do se­rá más pau­sa­do y re­fle­xi­vo. En la ra­dio te des­nu­das to­tal­men­te, pe­ro tie­ne esa ma­gia de la cer­ca­nía. Y los oyen­tes de On­da Ce­ro, co­mo yo, son muy exi­gen­tes y me invitan a sa­car lo me­jor de mí mis­mo.

De­jó la ra­dio con la lle­ga­da de su hi­jo y aho­ra vuel­ve a otra emi­so­ra.

Lle­gué a la pa­ter­ni­dad en un mo­men­to en el que el equi­li­brio per­so­nal era to­tal y, por tan­to, me da­ba la po­si­bi­li­dad de dis­fru­tar el ma­yor amor po­si­ble, que es el de un hi­jo. Has­ta que no se vi­ve es­ta ex­pe­rien­cia, no se pue­de ex­pre­sar real­men­te. Pe­ro tam­bién de­jé Atré­ve­te, en Ca­de­na Dial, por­que ha­bía fi­na­li­za­do una eta­pa y que­ría evo­lu­cio­nar. Y aho­ra, de la mano de On­da Ce­ro, me ha lle­ga­do la opor­tu­ni­dad.

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Soy un gran ad­mi­ra­dor

La te­le es más in­jus­ta con las mu­je­res que con los hom­bres

de su tra­ba­jo, una pro­fe­sio­nal que me de­ja el lis­tón muy al­to. So­mos pro­fe­sio­na­les con ca­rre­ras y per­fi­les dis­tin­tos. A mí On­da Ce­ro me re­cla­ma por có­mo trans­mi­to, así que me de­bo preo­cu­par de ser yo mis­mo an­te el mi­cró­fono por­que el pro­gra­ma es un hi­jo mío. El ob­je­ti­vo prin­ci­pal es mar­car la di­fe­ren­cia con to­da la in­ten­si­dad in­for­ma­ti­va. Pa­ra eso cuen­to con co­la­bo­ra­do­res co­mo Bi­bia­na Fernández, que es uno de los per­so­na­jes que más ex­pe­rien­cias de la vi­da ate­so­ra, con Alas­ka, Sa­bino Mén­dez, Ig­na­cio Va­le­ra…

¿Qué tal es­tá su hi­jo Leo? ¿Có­mo es su ca­rác­ter?

Es un ‘mi­ni­yo’, en ru­bio y duer­me in­clu­so en la mis­ma pos­tu­ra que yo. Es pre­cio­so y mi ma­dre me di­ce que se pa­re­ce a mí en el ca­rác­ter, tam­bién en los pron­tos (ri­sas), pe­ro se des­pier­ta y se acues­ta rién­do­se. Mi ob­se­sión es que sea fe­liz.

¿Ya ca­mi­na?

Sí, y yo ten­go que ir al fi­sio pa­ra aguan­tar la ri­ño­ne­ra en su si­tio (ri­sas).

¿Es muy du­ro eso de ser pa­dre sol­te­ro?

Mi hi­jo ya tie­ne 16 me­ses y me lo es­tá po­nien­do muy fá­cil, pe­ro ten­go tres ve­ces más tra­ba­jo que cuan­do es­ta­ba so­lo. Leo es un ben­di­to.

¿Es un pa­dre ago­bian­te?

Soy un pa­dre mi­mo­són, pe­ro me gus­ta que mi hi­jo apren­da nor­mas, tra­di­cio­nes y cos­tum­bres. No me da mie­do em­plear la pa­la­bra ‘no’ por­que los ni­ños ne­ce­si­tan lí­mi­tes. Tam­bién me gus­ta mu­cho que los ami­gos que vie­nen a ca­sa co­jan a mi hi­jo, le be­sen…

¿Le ape­te­ce que su hi­jo ma­me am­bien­te je­re­zano des­de pe­que­ño?

Me en­can­ta ese ren­cuen­tro con mis raí­ces y con el mar, que es lo que más echo en fal­ta vi­vien­do en Ma­drid. Mis pa­dres han ve­ni­do más de lo que yo voy a Je­rez, pe­ro eso es­tá cam­bian­do con­for­me mi hi­jo cre­ce. Mi ob­je­ti­vo es que el pe­que­ño crez­ca re­la­cio­nán­do­se con su fa­mi­lia al má­xi­mo.

¿Si­gue es­ca­pán­do­se a la is­la de Ibi­za los fi­nes de se­ma­na?

Ya no. He de­ci­di­do cam­biar Ibi­za por mi tie­rra. ¡Hay que mi­rar al sur!

¿En qué si­tua­ción ju­rí­di­ca se en­cuen­tra el ca­so de aco­so que su­frió?

Que­dó en ma­nos de la jus­ti­cia. Ha­ce un tiem­po me per­so­né en los juz­ga­dos pa­ra ra­ti­fi­car la de­man­da que ha­bía pues­to. Aho­ra es la jus­ti­cia la que de­be ac­tuar. Lo cier­to es que no es na­da agra­da­ble, so­bre to­do cuan­do im­pli­can a tu fa­mi­lia.

Pi­da un de­seo pa­ra es­te 2018.

Po­der dor­mir más y me­jor. No es por mi hi­jo Leo, sino por­que ten­go pro­ble­mas de ap­nea. Y pro­fe­sio­nal­men­te, pi­do reír­me mu­cho en Por fin no es lu­nes.♥

pa­dre sol­te­ro “Mi hi­jo me lo es­tá po­nien­do muy fá­cil, aun­que ten­go tres ve­ces más tra­ba­jo que cuan­do es­ta­ba so­lo”.

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