EL REY DEL FÚT­BOL QUE NO PI­SA EL CÉS­PED

Jorge Men­des AGEN­TE DE FUT­BO­LIS­TAS

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - ACTUALIDAD - MERCEDES MO­RA mercedes.mo­ra@la­voz.es

Su nom­bre es —o era, se­gún se mi­re— si­nó­ni­mo de éxi­to fut­bo­lís­ti­co. Y eso que a lo más que ha lle­ga­do es a mi­li­tar en las fi­las de equi­pos de me­dio pe­lo. Lo su­yo no es el cés­ped. El ta­len­to no lo tie­ne en los pies. Re­ga­tear, re­ga­tea. Pe­ro en los des­pa­chos. Allí es don­de des­lum­bra con su jue­go. El rey Mi­das del fút­bol lo lla­man.

Pe­ro aho­ra to­do eso se tam­ba­lea. Y no es que su nom­bre —o el de los su­yos— no aca­pa­re ya ti­tu­la­res. Que lo ha­ce. Ca­si a dia­rio, mal que le pe­se. Pe­ro aho­ra, por mo­ti­vos que na­da tie­nen que ver con lo de­por­ti­vo. Más bien con aque­llo de ha­cer­se el sue­co cuan­do el fis­co llama a tu puer­ta.

No es otro que Jorge Pau­lo Agos­tin­ho Men­des (Lis­boa, 1966). El ar­chi­fa­mo­so Jorge Men­des. El mis­mo que las al­tas ins­tan­cias del fút­bol pro­cla­ma­ron du­ran­te seis años se­gui­dos —el úl­ti­mo de ellos el pa­sa­do— me­jor re­pre­sen­tan­te de fut­bo­lis­tas del mun­do mun­dial. En su car­te­ra, es­tre­llas del de­por­te rey co­mo Cris­tiano Ro­nal­do o José Mou­rin­ho, con los que com­par­te, ade­más de otras mu­chas co­sas, pa­tria. De pa­dre fun­cio­na­rio y ma­dre ar­te­sa­na, po­co po­día ima­gi­nar el joven Men­des —las bo­tas ya col­ga­das por fal­ta de ta­len­to y em­plea­do en sus al­bo­res la­bo­ra­les de una fá­bri­ca de he­la­dos— que, al fi­nal, sus sueños se cum­pli­rían. Que aca­ba­ría co­deán­do­se con la éli­te del fút­bol mun­dial y lle­nán­do­se los bol­si­llos gra­cias a un ba­lón.

Des­pués de los he­la­dos, lle­ga­ron los vi­deo­clubs. Va­rios fue­ron los es­ta­ble­ci­mien­tos de al­qui­ler de pe­lí­cu­las que re­gen­tó el lu­so en Via­na do Cas­te­lo y al­re­de­do­res. Más tar­de, los lo­ca­les de ocio noc­turno, su ver­da­de­ro puen­te ha­cia el es­tre­lla­to. Cuen­ta la le­yen­da que fue en uno de ellos don­de en­ta­bló amistad con su pri­mer re­pre­sen­ta­do, el guar­da­me­ta Nuno Es­pí­ri­to San­to. Por aquel en­ton­ces el fut­bo­lis­ta cus­to­dia­ba la por­te­ría del Vi­tó­ria Gui­ma­rães. Corría el año 1997. Po­co des­pués de aque­llo, es­ta­ba ba­jo los pa­los de la del De­por­ti­vo. Por obra y gra­cia de Men­des. Ese fue el pri­mer pel­da­ño de una es­ca­le­ra que aca­ba­ría lle­ván­do­lo has­ta lo más al­to.

Una as­cen­sión la su­ya que se tor­nó ful­gu­ran­te cuan­do su ca­mino se cru­zó con el de un cha­val de Ma­dei­ra que mi­li­ta­ba en el Spor­ting de Lis­boa y al que en el 2003 co­lo­có en el Man­ches­ter Uni­ted: Cris­tiano Ro­nal­do, el fut­bo­lis­ta que más ré­di­tos —eco­nó­mi­cos y so­cia­les— le ha pro­por­cio­na­do. Seis años des­pués re­pi­tió la operación. Es­ta vez con el Real Ma­drid co­mo des­tino y, por su­pues­to, con otro mon­tón de mi­llo­nes de por me­dio.

Hoy, la jo­ya de su co­ro­na, el ni­ño de sus ojos, ese que cuan­do Men­des se ca­só le re­ga­ló una is­la en Grecia, es­tá ba­jo la lu­pa de Ha­cien­da. Acu­sa­do por el fis­cal de es­ca­ti­mar­le al fis­co 14,7 mi­llo­nes de eu­ros. Lo que, dicho sea de pa­so, le ha arran­ca­do al ga­lác­ti­co otra de sus pa­ta­le­tas.

No es es­ta la úni­ca man­cha en la car­te­ra de clien­tes del ar­chi­fa­mo­so re­pre­sen­tan­te. Ba­jo sos­pe­cha fis­cal an­dan has­ta sie­te de sus pu­pi­los (ade­más de Ro­nal­do, Mou­rin­ho, Fal­cao, Car­val­ho, Di María, Pe­pe y Coen­trão). En­tre to­dos le ha­brían ocul­ta­do a Ha­cien­da más de 30 mi­llo­nes.

A ver có­mo se las in­ge­nia aho­ra el rey Mi­das pa­ra ha­cer­le un ca­ño al fis­co.

ABRALDES | http://abral­de­sar­ts­tu­dios.jim­do.com

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