Sa­la­rios hoy y an­te­ayer

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - ACTUALIDAD - APUN­TES Juan Carlos Mar­tí­nez

Fue no­ti­cia de por­ta­da en abril de 1959: el Con­se­jo Sin­di­cal, es de­cir, la cú­pu­la del sin­di­ca­lis­mo ver­ti­cal del fran­quis­mo, de­cla­ra­ba que «el Es­ta­do de­be im­po­ner de for­ma in­me­dia­ta la par­ti­ci­pa­ción de los obre­ros en los be­ne­fi­cios de las em­pre­sas». Aún no exis­tía el sa­la­rio mí­ni­mo, pe­ro exis­tía en cam­bio una con­cien­cia de que, para com­ba­tir la mi­se­ria rei­nan­te, los tra­ba­ja­do­res de­bían re­ci­bir un sa­la­rio «su­fi­cien­te para ase­gu­rar la sub­sis­ten­cia de cual­quier es­pa­ñol», se­gún se­ña­la­ba el mis­mo do­cu­men­to de con­clu­sio­nes de aquel ór­gano la­bo­ral del ré­gi­men.

Tam­bién fue no­ti­cia de por­ta­da po­cos años más tar­de, en oc­tu­bre de 1962, so­lo unos me­ses an­tes de que Es­pa­ña con­ta­ra por primera vez con sa­la­rio mí­ni­mo in­ter­pro­fe­sio­nal una de­cla­ra­ción del mi­nis­tro de Tra­ba­jo, Je­sús Romeo Go­rría. «Los em­pre­sa­rios —de­cía— han de ce­der mu­cho más de lo que han ce­di­do, pues no se tra­ta so­lo de su­bir sa­la­rios, sino de una par­ti­ci­pa­ción en la ren­ta na­cio­nal, en la que de­ben par­ti­ci­par to­dos los tra­ba­ja­do­res». El mi­nis­tro, bil­baíno de na­ci­mien­to y tam­bién empresario, vol­vía a in­sis­tir en enero del año si­guien­te, cuan­do se im­plan­tó por fin el SMI: «No nos va­len aque­llas em­pre­sas que so­lo pue­dan so­bre­vi­vir a cos­ta de sueldos ba­jos y sin pro­tec­ción para el in­for­tu­nio de sus obre­ros».

Hoy (es­te vier­nes pa­sa­do) fue no­ti­cia de por­ta­da que el PIB ga­lle­go cre­cía a un rit­mo de ré­cord, pe­ro que lo ha­cía gra­cias al vi­gor de sus gran­des em­pre­sas ex­por­ta­do­ras, y no por la de­man­da de los ho­ga­res, que aún no han sa­li­do de la cri­sis y no lo ha­rán mien­tras el Go­bierno no to­me me­di­das para com­ba­tir la de­va­lua­ción sa­la­rial ga­lo­pan­te del úl­ti­mo de­ce­nio.

Di­cen al­gu­nos his­to­ria­do­res que el par­ti­do en el po­der, el PP, no tie­ne hoy nin­gu­na deu­da con el fran­quis­mo y, sin em­bar­go, es in­ca­paz de des­li­gar­se de­fi­ni­ti­va­men­te de él. Ahí es­tá el ejem­plo de la ver­güen­za de la Fun­da­ción Fran­co en Mei­rás. Si es cier­to, y no son ca­pa­ces de des­li­gar­se del fran­quis­mo, ¿có­mo es que se han des­li­ga­do tan rá­pi­do de su ver­tien­te de pro­tec­ción la­bo­ral? No se que­den, por fa­vor, con lo peor de los dos mun­dos.

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