Si­gue la bo­nan­za, pe­ro más len­ta

La eco­no­mía del país an­dino mues­tra sig­nos de de­bi­li­dad pe­ro aún cre­ce apo­ya­do en las es­tric­tas po­lí­ti­cas de con­trol de pre­cios y es­ta­bi­li­dad fis­cal, con­sa­gra­das en la Cons­ti­tu­ción

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - CARTAS DESDE EL MUNDO - Héc­tor Es­te­pa

La eco­no­mía de Pe­rú se ha con­ver­ti­do en una de las más só­li­das y di­ná­mi­cas de América La­ti­na. El país sud­ame­ri­cano, quin­to en PIB no­mi­nal de la re­gión, ha ba­sa­do su desa­rro­llo, a prue­ba de bom­bas po­lí­ti­cas (sus úl­ti­mos cua­tro pre­si­den­tes tie­nen pro­ce­sos abier­tos por co­rrup­ción), en el con­trol y la es­ta­bi­li­dad fis­cal.

Le­jos que­dan los años 80 y los pri­me­ros 90, en los que los pe­rua­nos asis­tie­ron a un bru­tal des­plo­me fi­nan­cie­ro, con unas ci­fras de hi­per­in­fla­ción que su­pe­raron el 7.600 %. El país in­tro­du­jo se­ve­ros cam­bios eco­nó­mi­cos des­pués de aquel desas­tre, bus­can­do con ahín­co el equi­li­brio ma­cro­eco­nó­mi­co.

La Cons­ti­tu­ción en vi­gor im­po­ne en la ac­tua­li­dad, por ejem­plo, la es­ta­bi­li­dad de pre­cios. Los ob­je­ti­vos de in­fla­ción se si­túan en­tre el 1 y el 3 % anual, me­tas que se es­tán cum­plien­do a ra­ja­ta­bla. La Car­ta Mag­na prohí­be tam­bién al Go­bierno dar cré­di­tos, lo que con­tri­bu­ye a con­tro­lar los pre­cios.

Otro sus­ten­to fun­da­men­tal de las fi­nan­zas del país sud­ame­ri­cano, se­gún los ex­per­tos, es la Ley de Res­pon­sa­bi­li­dad y Trans­pa­ren­cia Fis­cal, apro­ba­da en el 2006, que im­pi­de que el dé­fi­cit sea ma­yor al 1 % del PIB. Tam­bién pre­vé que los ex­ce­den­tes, de ha­ber­los, sean aña­di­dos a las re­ser­vas del país. El ti­po de cam­bio, ade­más, se ha ido apre­cian­do por el in­gre­so de ca­pi­ta­les y un sal­do co­mer­cial po­si­ti­vo, con lo que la deu­da se ha man­te­ni­do ba­ja.

To­do ello ha pro­pi­cia­do un avan­ce eco­nó­mi­co sos­te­ni­do a lo lar­go de los úl­ti­mos lus­tros. El país lle­gó a cre­cer a una me­dia del 6,3 % anual en­tre el 2002 y el 2012, un pe­río­do con­si­de­ra­do co­mo la «épo­ca do­ra­da» por los eco­no­mis­tas. La ren­ta per cá­pi­ta se du­pli­có en­ton­ces has­ta su­pe­rar los 6.600 dó­la­res, mien­tras que la po­bre­za se re­du­cía a la mi­tad. En el año 2004, sin ir más le­jos, afec­ta­ba al 59 % de la po­bla­ción del país.

Los ci­mien­tos se han man­te­ni­do fuer­tes a pe­sar de los es­cán­da­los de co­rrup­ción po­lí­ti­ca. Un da­to lla­ma la aten­ción en es­te sen­ti­do: to­dos los lí­de­res de la épo­ca do­ra­da han si­do acu­sa­dos de gra­ves ac­tos de co­rrup­ción. El ex pre­si­den­te Ale­jan­dro To­le­do (20012006) es­tá ac­tual­men­te en bus­ca y cap­tu­ra in­ter­na­cio­nal por ha­ber acep­ta­do su­pues­ta­men­te un so­borno mi­llo­na­rio de la cons­truc­to­ra bra­si­le­ña Ode­brecht. Su su­ce­sor, Alan Gar­cía (2006-2011), ha si­do acu­sa­do de la­va­do de ac­ti­vos y en­ri­que­ci­mien­to ilí­ci­to, mien­tras que Ollan­ta Hu­ma­la (2011-2016) sa­lió es­ta se­ma­na de pri­sión pre­ven­ti­va, pe­ro si­gue abier­to el ca­so con­tra él por la­va­do en de­tri­men­to del Es­ta­do y aso­cia­ción pa­ra de­lin­quir.

Pa­ra com­ple­tar la ter­na, Pe­dro Pa­blo Kuczyns­ki (2016-2018) di­mi­tió en mar­zo pa­sa­do tras ser re­la­cio­na­do con so­bor­nos de Ode­brecht, al­go que él nie­ga. Su re­nun­cia, en cual­quier ca­so, no afec­tó a la bol­sa, ni al pre­cio del dó­lar, ni a la ca­li­fi­ca­ción cre­di­ti­cia de Pe­rú. La agen­cia Fitch man­tu­vo su BBB+, loan­do las cuen­tas fis­ca­les y ex­ter­nas del país. No es oro, sin em­bar­go, to­do lo que re­lu­ce. El cre­ci­mien­to del país se ha ra­len­ti­za­do en los úl­ti­mos años de­bi­do al des­cen­so en el pre­cio de los me­ta­les, da­do que la mi­ne­ría es fun­da­men­tal pa­ra la evo­lu­ción del PIB. Con to­do, en el 2017, avan­zó un na­da des­pre­cia­ble 2,5 %.

Así las co­sas, los ex­per­tos cri­ti­can que los lí­de­res pe­rua­nos han echa­do por tie­rra la opor­tu­ni­dad de di­ver­si­fi­car la eco­no­mía du­ran­te la dé­ca­da de oro, y aho­ra se es­tán vien­do las con­se­cuen­cias. La po­bre­za au­men­tó en el 2017 por pri­me­ra vez en es­te milenio, se­gún una encuesta ofi­cial. Subió un pun­to por­cen­tual, des­de el 20,7 has­ta el 21,7 % de la po­bla­ción.

EL PRO­BLE­MA DEL EM­PLEO

El prin­ci­pal pro­ble­ma, se­gún los ex­per­tos, es que el cre­ci­mien­to se ba­sa en el sec­tor pri­ma­rio, con es­ca­sa ca­pa­ci­dad de crear nue­vos em­pleos. Las ra­mas no pri­ma­rias pa­san por más pro­ble­mas. El au­men­to de la po­bre­za, por en­de, fue ma­yor en la ciu­dad que en el cam­po. Son pro­ble­mas a los que ten­drá que bus­car so­lu­ción el nue­vo pre­si­den­te, Mar­tín Viz­ca­rra, quien hoy bus­ca con­sen­so en un par­la­men­to di­vi­di­do.

| MA­RIA­NA BAZO

LAS GRÚAS DE LI­MA. El bum in­mo­bi­lia­rio que vi­ve Li­ma ha si­do una de las se­ñas de iden­ti­dad de la «era do­ra­da» que ha atra­ve­sa­do el país. Cons­truc­to­ras es­pa­ño­las tra­ba­jan des­de ha­ce años en la ca­pi­tal pe­rua­na apro­ve­chan­do las opor­tu­ni­da­des de ne­go­cio.

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