ESCOTE: zo­na de al­to ries­go

En­tre el cuer­po y la ca­ra, es el gran ol­vi­da­do de la ru­ti­na de cui­da­dos dia­ria. Te da­mos las cla­ves pa­ra re­cu­pe­rar una de las zo­nas más sen­sua­les de tu anato­mía.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mujer de Hoy - - Belleza - por C. URANGA

SSa­be­mos que so­lo te acuer­das de que exis­te cuan­do lle­ga el buen tiem­po y te qui­tas ca­pas de ro­pa. El pro­ble­ma es que, si re­nie­gas de él, lle­ga­rá un mo­men­to en que to­do lo que le pa­se se­rá irre­ver­si­ble.

CAM­BIA DE ES­PE­JO

Es­tá cla­ro que el que usas aho­ra no te da una vi­sión glo­bal de ti mis­ma e in­de­pen­di­za dos par­tes im­por­tan­tes de tu anato­mía: la que es­tá por en­ci­ma y la que es­tá por de­ba­jo de tu bar­bi­lla. Y eso ha­ce que te ol­vi­des de que el cue­llo y el escote for­man un to­do con la be­lle­za de tu ros­tro. No es­ta­mos de bro­ma. Si día a día so­lo ves el óva­lo de tu ros­tro en el es­pe­jo, te ol­vi­das de con­tro­lar el pro­ce­so de en­ve­je­ci­mien­to en esas otras dos zo­nas que, por cier­to, son las que más lo po­nen de ma­ni­fies­to. Pe­ro si so­lo te acuer­das de tu escote cuan­do to­ca po­ner­se tops de ti­ran­tes, los pro­ble­mas que te en­cuen­tres en ese mo­men­to no van a te­ner fá­cil so­lu­ción. Así que, a par­tir de aho­ra, haz tu ru­ti­na de lim­pie­za, aplí­ca­te las cre­mas y ma­quí­lla­te an­te un es­pe­jo que te mues­tre una ver­sión de ti que lle­gue al me­nos por en­ci­ma de la cin­tu­ra. Y otros dos pun­tos im­por­tan­tí­si­mos: haz­lo siem­pre con el escote al des­cu­bier­to y alar­ga la apli­ca­ción de to­do lo que te des has­ta el co­mien­zo del pe­cho. A par­tir de ahí, vas a ne­ce­si­tar cos­mé­ti­cos con otros ob­je­ti­vos.

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