Soy muy enér­gi­ca y ten­go que con­tro­lar­lo”

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - ÚLTIMA -

1 Es la pri­me­ra vez que tra­ba­jas con tu ma­dre en el es­ce­na­rio. ¿Qué tal la ex­pe­rien­cia?

Muy ins­truc­ti­va, pero no so­lo con mi ma­dre, con Ser­gio Pa­zos, con Juanjo Cu­ca­lón. Ellos lle­van más tiem­po so­bre las ta­blas...

2 ¿Qué es lo que más te es­tá cos­tan­do? ¿Te po­nes ner­vio­sa?

No, no. Aun­que ten­go que te­ner el tex­to me­di­do, muy sa­bi­do. Pero me gus­ta mu­chí­si­mo. Es el há­bi­tat na­tu­ral del ac­tor y don­de se ve si tie­nes una va­lía, si no eres ca­paz de trans­mi­tir apa­ga y vá­mo­nos.

3 Has vi­vi­do siem­pre ro­dea­da de es­te am­bien­te. ¿Cuán­do su­pis­te que era tu des­tino?

Hu­bo va­rios mo­men­tos, pero re­cuer­do uno en que la ma­gia es­ta­lló. Fue un Fin de Año, en­ton­ces se cor­ta­ba la fun­ción, los ac­to­res to­ma­ban las uvas con el pú­bli­co, y lue­go se­guía la obra. Yo re­cuer­do que mi ma­dre me sa­có al es­ce­na­rio, y me pu­se co­mo lo­ca a dar las gra­cias por los aplau­sos. Mi ma­dre me de­cía: «¡Que no es por ti, no es por ti!» [ri­sas]. Pero a mí me en­can­tó y ya me atra­pó. Creo que ten­dría unos diez años, al po­qui­to de adop­tar­me.

4 ¿Eres muy dis­ci­pli­na­da?

Mu­cho, mu­cho. Soy muy cua­dri­cu­la­da, si al­go no sa­le bien, me que­do fas­ti­dia­da. Pero en mi tra­ba­jo no pue­des ha­cer na­da, sal­vo me­jo­rar­lo en la si­guien­te fun­ción.

5 ¿En tu día a día tam­bién?

Pa­ra la vi­da in­ten­to ser­lo, pero no pue­des con­tro­lar­lo to­do. Soy pa­cien­te, de cui­dar, pero tam­bién un tor­be­llino. Por eso ten­go que me­dir­me, soy muy enér­gi­ca y me ten­go que con­tro­lar por­que a ve­ces es una ex­plo­sión.

6 Con esa ener­gía que tie­nes ¿re­vo­lu­cio­nas to­do fue­ra de es­ce­na?

Pues, mira, mien­tras es­pe­ra­ba que ha­blá­se­mos es­ta­ba mi­ran­do el te­cho y creo que me voy a po­ner a pin­tar el sa­lón. ¡Me gus­ta más una obra! Aho­ra que Víc­tor es­tá tra­ba­jan­do fue­ra apro­ve­cho y se en­cuen­tra la ca­sa trans­for­ma­da. La úl­ti­ma vez li­jé las pa­re­des, cam­bié la de­co­ra­ción... Soy muy ma­ni­tas y no pa­ro quie­ta.

7 Eres muy fa­mi­liar tam­bién.

Sí, sí. Me gus­ta es­tar en ca­sa, una man­ti­ta, una bue­na pe­li, pero por el mo­men­to no en­tra en mis pla­nes te­ner ni­ños. Pre­fie­ro dis­fru­tar de mi chi­co y en nues­tro tiem­po li­bre pa­sear, ha­cer de­por­te. Él ade­más me ayuda mu­cho en mi tra­ba­jo, a pa­sar tex­to, en­tre él y mi ma­dre ha­cen un buen tán­dem y me ayu­dan mu­cho. ¡Co­mo pa­ra no ha­cer­les ca­so!

Por pri­me­ra vez se sube al es­ce­na­rio con su ma­dre, Bea­triz Car­va­jal, en «Los dia­bli­llos ro­jos». Ca­sa­da con el ac­tor Víc­tor Cla­vi­jo, ase­gu­ra que es muy tea­tre­ra: ¡Me gus­ta tan­to una obra que en cuan­to pue­do ha­go re­for­mas en mi ca­sa!

TEX­TO: SANDRA FAGINAS

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