Aho­ra cai­go, Ar­tu­ro

Ha­bla­mos con el pre­sen­ta­dor del mo­men­to so­bre su pro­yec­to más per­so­nal: «Los del tú­nel», una pe­lí­cu­la pro­du­ci­da y pro­ta­go­ni­za­da por él que re­tra­ta con hu­mor la for­ma que tie­nen los es­pa­ño­les de afron­tar las si­tua­cio­nes de cri­sis

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - PORTADA - TEX­TO: OL­GA SUÁ­REZ FO­TOS: LEPICSANTIVERI

Lle­va más de vein­te años apor­tan­do es­pon­ta­nei­dad a la te­le­vi­sión del país, des­de sus ini­cios co­mo re­por­te­ro de la pri­me­ra tem­po­ra­da de Cai­ga quien cai­ga jun­to al Gran Wyo­ming, pa­san­do por el ex­pe­ri­men­to de Ca­me­ra ca­fé y aho­ra al fren­te de uno de los pro­gra­mas con más po­pu­la­ri­dad del mo­men­to, Aho­ra Cai­go.

En­tre me­dias, Ar­tu­ro Valls se ha ido me­tien­do en otros gé­ne­ros, pro­ta­go­ni­zan­do y par­ti­ci­pan­do en se­ries de te­le­vi­sión y en el ci­ne. Pe­ro te­nía en la ca­be­za una pe­lí­cu­la muy con­cre­ta y se de­ci­dió ti­rar­se a la pis­ci­na. Aho­ra se es­tre­na Los del tú­nel, un fil­me que pro­ta­go­ni­za y que ha pro­du­ci­do él mis­mo.

—¿Có­mo na­ció el guion?

—Te­nía una idea en la ca­be­za des­de ha­ce tiem­po y cuan­do co­no­cí a Fe­lix Tus­sel, un pro­duc­tor jo­ven­cí­si­mo re­cién sa­li­do de la fa­cul­tad, vi en él una ener­gía y una ilu­sión que me gus­tó. Así que le con­té mi idea y le di­je que que­ría en­car­gar un guion. Nos di­mos la mano y has­ta hoy. Los guio­nis­tas son los del «Ca­me­ra Ca­fé», ya les co­no­cía. A ellos les en­can­di­lé por­que sa­bía que lo iban a ha­cer así de bien.

—¿Y lo cal­ca­ron? ¿O hu­bo mu­chas co­rrec­cio­nes de la idea ori­gi­nal?

—Na­da, yo les di li­ber­tad ab­so­lu­ta, soy de­fen­sor de los guio­nis­tas, de los di­rec­to­res, que­ría de­jar­los sin ex­cu­sas. He oí­do mu­chas ve­ces a guio­nis­tas de se­ries eso de «es que no me han de­ja­do, me han im­pues­to es­te fi­nal, es­te tono, es­te chis­te…», y yo no que­ría ha­cer­lo. Las pe­lí­cu­las de fórmula exis­ten y tie­nen que exis­tir, por­que son par­te de la in­dus­tria y por­que lle­van a la gen­te al ci­ne; pe­ro no es lo que que­ría ha­cer yo. Me ape­te­cía ha­cer otro ti­po de pe­lí­cu­la, con un po­qui­to más de al­ma.

—Lo que es­ta­ba cla­ro era que ibas a pro­ta­go­ni­zar­la tú...

—Hom­bre, ya que pro­duz­co... Es de esos pa­pe­les que te gus­ta­ría ha­cer y pue­de que nun­ca te lle­guen, así que de­ci­dí crear­lo yo mis­mo.

—Es una comedia pe­ro muy dra­má­ti­ca, yo no sa­bría có­mo de­fi­nir­la. ¿Tú có­mo lo ha­rías?

—Pues eso es, bueno, que no se pa­rez­ca a na­da, que sea nue­va, fres­ca, que apor­te más allá de la ri­sa, de la comedia. Yo creo que tie­ne va­rias ca­pas, es una comedia que ofre­ce al­go más, tan­to co­mo dra­má­ti­ca no di­ría, pe­ro sí es di­fe­ren­te, so­bre to­do muy nue­va y muy sor­pren­den­te. La reac­ción del 80 % de la gen­te que la ha vis­to es la sor­pre­sa, «no me es­pe­ra­ba es­to», y es­toy muy con­ten­to con el re­sul­ta­do.

—Hablas de la di­fe­ren­cia de los es­pa­ño­les y los ame­ri­ca­nos a la ho­ra de afron­tar una si­tua­ción de cri­sis. ¿Tan di­fe­ren­tes so­mos?

—Yo creo que sí, nues­tra idio­sin­cra­sia nos lle­va más a un res­tau­ran­te, ir­nos a co­mer un asa­do y unas cro­que­tas cuan­do los ame­ri­ca­nos lo ha­bla­rían en un po­li­de­por­ti­vo, sen­ta­dos en círcu­lo ha­cien­do una te­ra­pia de gru­po. No­so­tros so­mos más de res­tau­ran­te, de que­dar los jue­ves y to­mar­nos un gin to­nic.

—Y co­mo hu­mo­ris­ta, ¿ves tam­bién muy di­fe­ren­te el hu­mor ame­ri­cano y el es­pa­ñol?

—Yo siem­pre he de­fen­di­do que el hu­mor es al­go uni­ver­sal y que, aun­que hay co­sas muy lo­ca­les, hay hu­mor bueno y ma­lo; y hay co­sas que ha­cen que la gen­te se ría en cual­quier lu­gar. Hay quien me ha di­cho que la pe­lí­cu­la es de la que se pue­de ha­cer un «re­ma­ke».

—¿Crees en­ton­ces que es una pe­lí­cu­la que se po­dría ex­por­tar?

—Se sue­le de­cir que la comedia via­ja mal, pre­ci­sa­men­te por eso, por­que nos reí­mos de co­sas más lo­ca­les, pe­ro en es­te ca­so los per­fi­les son muy re­co­no­ci­bles.

—¿Crees que has con­se­gui­do qui­tar­te la eti­que­ta de hu­mo­ris­ta en es­te pe­lí­cu­la?

—Creo que la gen­te se pue­de sor­pren­der con es­ta in­ter­pre­ta­ción. Pe­ro tam­po­co es una co­sa que me ob­se­sio­ne, no lo he he­cho pa­ra de­mos­trar que pue­do ha­cer al­go se­rio. Hay se­cuen­cias en las que pro­vo­co la ri­sa y otras en las que me da el ba­jón. Es­te es un tra­ba­jo que tie­ne más re­co­rri­do.

—¿Qué te apor­ta el ci­ne?

—Creo que es una de las po­cas dis­ci­pli­nas ar­tís­ti­cas más com­ple­tas; in­ter­vie­ne tal nú­me­ro de gen­te que es alu­ci­nan­te, seis se­ma­nas en las que no hay otra co­sa… Vi­vir esa ex­pe­rien­cia des­de el mi­nu­to uno es pu­ra dro­ga. El ci­ne es alu­ci­nan­te, otra di­men­sión.

—¿Y a la ho­ra de in­ter­pre­tar? ¿Es más di­fí­cil el ci­ne o la te­le­vi­sión?

—Es igual. La te­le exi­ge igual ser un po­co más su­til, el ci­ne mues­tra más de­ta­lle, pe­ro al fi­nal lo que te pa­sa por den­tro te pa­sa igual. En cues­tio­nes téc­ni­cas hay mu­chas diferencias, pe­ro la esen­cia es la mis­ma.

—¿Es di­fí­cil lo­grar un pro­gra­ma que fun­cio­ne, con to­da la ofer­ta te­le­vi­si­va que hay?

—Sí, por su­pues­to, y ya no so­lo por la ofer­ta te­le­vi­si­va, tam­bién por las pla­ta­for­mas on­li­ne, los you­tu­bers… «Aho­ra cai­go» es un gran lo­gro, cin­co años y se­guir tan en for­ma es un éxi­to.

—¿Qué sa­bor te de­ja la ig­no­ran­cia de al­gu­nos con­cur­san­tes?

— La gen­te se vie­ne arri­ba apun­tán­do­se al cás­ting y lue­go pa­san es­tas co­sas. Es cier­to que a ve­ces te trai­cio­nan los ner­vios, pien­sas en el mi­llón y me­dio de per­so­nas que te es­tán vien­do y te blo­queas. Pe­ro en aquel ca­so era un po­co do­lo­ro­so, es lo que pa­sa cuan­do se pres­ta tan po­ca aten­ción a la cul­tu­ra y a la edu­ca­ción, es un sín­to­ma más de la sociedad en la que vi­vi­mos.

–—¿Hay un guion muy ce­rra­do o te per­mi­ten im­pro­vi­sar?

—To­do es im­pro­vi­sa­ción, no hay prác­ti­ca­men­te guion, so­lo nos pre­pa­ran

Que­da mu­cho de mis ini­cios, no quie­ro per­der ese la­do ju­gue­tón”

nos chis­tes, pe­ro el res­to va sa­lien­do.

—Qué que­da del Ar­tu­ro Valls de s pri­me­ros pro­gra­mas de «Cai­ga uien Cai­ga»?

Yo creo que mu­cho, no quie­ro pe­rer ese la­do ju­gue­tón, es­pe­ro que quee al­go. Pe­ro uno lle­va ya más de 20 ños en es­to, lo que ha­ce que re­la­tii­ces mu­cho los éxi­tos, los fra­ca­sos.

¿Te que­dan ga­nas de re­pe­tir co­mo ro­duc­tor de otra pe­lí­cu­la?

Pues ya es­ta­mos pen­san­do en la siuien­te, ha si­do una ex­pe­rien­cia tan nri­que­ce­do­ra y es­ti­mu­lan­te que ya ue­re­mos re­pe­tir.

FO­TO: LEPICSANTIVER

«Cai­ga quien cai­ga» Su­pu­so el debut del va­len­ciano en una te­le­vi­sión na­cio­nal. For­mó par­te de él en­tre 1998 y el 2002 y vol­vió des­pués a su se­gun­da eta­pa. «Ca­me­ra ca­fé» Un for­ma­to que ase­gu­ra su­pu­so un hi­to en la te­le­vi­sión. Un plano fi­jo, espacio re­du­ci­do y don­de Ar­tu­ro Valls se es­tre­nó co­mo ac­tor. «Los del tú­nel» Ha­ce tres años ini­ció su aven­tu­ra co­mo pro­duc­tor de ci­ne. La pe­lí­cu­la se ro­dó du­ran­te seis se­ma­nas y se ha es­tre­na­do el 20 de enero.

«Aho­ra cai­go» Fi­chó por el pro­gra­ma de An­te­na 3 en el 2011 y des­de en­ton­ces es lí­der de su fran­ja ho­ra­ria. Si­gue pre­sen­tán­do­lo más de 5 años des­pués.

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