2¿pe­ro li­tros, có­mo?

IM­PRES­CIN­DI­BLE, PE­RO TAM­PO­CO TE PA­SES No es ne­ce­sa­rio ir con la bo­te­lla de agua en la mano cons­tan­te­men­te. Co­mo en ca­si to­do: es cues­tión de «ca­be­ci­ña». Be­be agua a lo lar­go de to­do el día, no in­gie­ras li­tros en de­ter­mi­na­dos mo­men­tos. Y re­cuer­da: no exist

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - CURICSO - TEX­TO: GLADYS VÁZ­QUEZ

Di sí al agua. Pe­ro so­bre to­do: di no a los mi­tos. El agua es esen­cial pa­ra nues­tra sa­lud, pe­ro en nin­gún ca­so má­gi­ca. ¿Quién no ha es­cu­cha­do o leí­do en al­gu­nos blogs eso de que el agua con li­món es la fór­mu­la to­tal, que be­ber agua con las co­mi­das en­gor­da o que hay que be­ber una enor­me can­ti­dad en ayu­nas?

El agua es esen­cial pa­ra nues­tra sa­lud. Es vi­tal pa­ra nues­tras fun­cio­nes ce­lu­la­res y me­ta­bó­li­cas. Por ejem­plo, si el ri­ñón no tie­ne agua, se nos pue­de pa­rar. «Las es­ta­dís­ti­cas di­cen que el 70 % de la po­bla­ción tie­ne al­gún gra­do de des­hi­dra­ta­ción. Eso sí, le­ve. Siempre le di­go a los pa­cien­tes que hay que be­ber. Sim­ple­men­te. Sin una can­ti­dad con­cre­ta», ex­pli­ca el doc­tor Ma­nuel Vi­so. La can­ti­dad de la que siempre nos ha­blan los mé­di­cos es­tá en­tre li­tro y me­dio y dos li­tros. Y no so­lo tie­nen que ser de agua. «La OMS ha he­cho la pi­rá­mi­de de la hi­dra­ta­ción. Es la pi­rá­mi­de de los lí­qui­dos. Aba­jo es­tá el agua, pe­ro al la­do es­tán las in­fu­sio­nes, so­pas de ver­du­ras o cal­dos». Tam­bién las fru­tas. Una pie­za pue­de te­ner un 70% de agua. El doc­tor Vi­so nos re­co­mien­da las man­da­ri­nas, que «tie­nen un 90 por cien­to». «Si to­ma­mos cal­dos, in­fu­sio­nes, so­pas y cre­mas de ver­du­ras o fru­tas, ade­más de to­mar agua, es­ta­mos in­gi­rien­do más ve­ge­ta­les».

¿Qué lí­qui­dos es­tán en el ca­pí­tu­lo del ‘nun­ca’? El alcohol, los zu­mos in­dus­tria­les o los re­fres­cos.

La nor­ma de los dos li­tros no va­le pa­ra to­dos. Hay per­so­nas que tie­nen res­trin­gi­do el con­su­mo. «Son pa­cien­tes con pro­ble­mas re­na­les o car­día­cos. Si bom­bean mal la san­gre, po­de­mos me­ter­los en in­su­fi­cien­cia. El ex­ce­so de agua pro­du­ce una di­so­lu­ción del so­dio. En casos exa­ge­ra­dos po­de­mos lle­gar a un ede­ma ce­re­bral», ex­pli­ca Ma­nuel Vi­so.

El con­su­mo de agua tam­bién de­pen­de de nues­tro mo­do de vi­da: es nor­mal be­ber más si ha­ce mu­cho ca­lor o si he­mos rea­li­za­do un gran es­fuer­zo fí­si­co. Tam­bién be­ber mu­cho me­nos si el día es­tá muy hú­me­do. Eso sí, si hay una fór­mu­la má­gi­ca de la hi­dra­ta­ción, es ir be­bien­do a lo lar­go del día.

Be­ber mu­cho lí­qui­do en ayu­nas no tie­ne evi­den­cia cien­tí­fi­ca. «Tam­po­co be­ber el agua tem­pla­da, pe­ro si hay a quien le sien­ta me­jor, pues no hay pro­ble­ma. El agua con li­món tam­po­co es má­gi­ca. Es agua y li­món, pun­to. Lo bueno es que tie­ne más vi­ta­mi­na A, C y po­ta­sio. Y, so­bre to­do, el agua no en­gor­da en nin­gu­na cir­cuns­tan­cia. Tie­ne cero ca­lo­rías», in­sis­te Ma­nuel Vi­so.

Eso sí, en lo que coin­ci­den los ex­per­tos es en que es una bue­na alia­da de las die­tas.

EFEC­TO SACIANTE

«Be­ber agua pue­de ser­vir pa­ra lle­nar el es­tó­ma­go de lí­qui­do. Así se es­ti­mu­la la sen­sa­ción de sa­cie­dad. De es­ta for­ma se co­me me­nos y eso es lo que adel­ga­za en reali­dad. A al­gu­nos pa­cien­tes les re­co­mien­do que to­men una man­za­na con la piel y un va­so de agua an­tes de co­mer. Pue­des ba­jar la in­ges­ta de ca­lo­rías un 10 %, pe­ro por­que co­mes me­nos», ase­gu­ra Vi­so.

La nu­tri­cio­nis­ta de Nu­tri­sa­lud Mai­ka Ló­pez es­cu­cha en oca­sio­nes fal­sas in­for­ma­cio­nes. «Hay quien cree que el agua adel­ga­za. Y en ex­tre­mo, hay gen­te con pro­ble­mas psi­quiá­tri­cos que cree que en­gor­da. Yo siempre les ex­pli­co que el agua lim­pia e hi­dra­ta». Ella, en su con­sul­ta, la re­co­mien­da en las die­tas, no so­lo por la sen­sa­ción de sa­cie­dad. «Cuan­do una per­so­na es­tá ba­jan­do pe­so, de­be eli­mi­nar por la ori­na to­das las im­pu­re­zas que con­tie­ne su ma­sa gra­sa. Por eso en es­tos casos aún es más im­por­tan­te».

La can­ti­dad exac­ta tam­po­co se pue­de de­ter­mi­nar, pe­ro Mai­ka nos pro­po­ne rea­li­zar un test muy sen­ci­llo. «La me­jor for­ma de sa­ber si una per­so­na be­be el agua que ne­ce­si­ta es ob­ser­var la con­cen­tra­ción de ori­na al fi­nal del día. A pri­me­ra ho­ra es­tá muy con­cen­tra­da. A úl­ti­ma, de­be­ría­mos ori­nar prác­ti­ca­men­te agua. Eso sig­ni­fi­ca que es­ta­mos bien hi­dra­ta­dos».

Es­ta ex­per­ta en nu­tri­ción re­co­mien­da hi­dra­tar­se bien por las ma­ña­nas por­que «lle­va­mos to­da la no­che sin be­ber y hay que eli­mi­nar im­pu­re­zas. En el ca­so de las co­mi­das, yo re­co­mien­do uno o dos va­sos. Es ver­dad que al­gu­nas di­ges­tio­nes pue­den ser más pe­sa­das. Pe­ro la ne­ce­si­ta­mos pa­ra la de­glu­ción de lo que he­mos co­mi­do», sen­ten­cia Mai­ka.

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