MAR­TA SÁN­CHEZ

«LE HA­RÍA UN HIMNO A GA­LI­CIA EN­CAN­TA­DA»

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - PORTADA - TEX­TO: MA­RÍA VIDAL

Ha­ce unos me­ses que re­gre­só de Mia­mi, don­de es­tu­vo re­si­dien­do unos años. Sin em­bar­go, su con­cier­to el pa­sa­do mes de fe­bre­ro en el Tea­tro de la Zar­zue­la pa­ra con­me­mo­rar su 30 aniver­sa­rio so­bre los es­ce­na­rios fue una es­pe­cie de bien­ve­ni­da en la que to­do el mun­do se en­te­ró de que la ga­lle­ga es­ta­ba de vuel­ta en la ciu­dad. Te­nía pre­pa­ra­da una sor­pre­sa pa­ra el fi­nal, y va­ya sí sor­pren­dió cuan­do acom­pa­ña­da so­la­men­te por un piano co­men­zó a can­tar su pro­pia ver­sión del Himno de Es­pa­ña.

—¿Y si tu­vie­ras que ha­cer­le un himno a Ga­li­cia?

—Se lo ha­ría en­can­ta­da.

—¿Có­mo es­tás vi­vien­do la que se lio?

—Abru­ma­da y con una sor­pre­sa to­tal. En la vi­da me po­día ima­gi­nar que se iba a liar es­ta tan gor­da. Es­toy muy sor­pren­di­da de la re­per­cu­sión.

—¿Có­mo se di­gie­ren diez mi­nu­tos de aplau­sos?

—Bueno, pues la ver­dad es algo que ha pa­sa­do en fa­mi­lia con mi pa­dre y con mi pa­drino, Al­fre­do Kraus. Yo siem­pre lo vi co­mo algo má­gi­co, inal­can­za­ble. Que en un tea­tro te aplau­dan de pie 10 mi­nu­tos se­gui­dos es algo que creía que so­lo es­ta­ba re­ser­va­do pa­ra la ópe­ra, pe­ro me ha to­ca­do a mí el tener ese ho­nor, la ova­ción, la apro­ba­ción, la emo­ción del pú­bli­co, la gen­te llo­ran­do... Fue un día muy gran­de que no ol­vi­da­ré ja­más.

—¿Es­te con­cier­to fue tu «vuel­ta» a Es­pa­ña des­pués de una lar­ga tem­po­ra­da fue­ra?

—Real­men­te nun­ca he de­ja­do de tra­ba­jar en Es­pa­ña, ni aquí ni en Amé­ri­ca. Creo que es un con­cier­to que me ha da­do un gi­ro, que ha gus­ta­do mu­cho, ha en­can­ta­do el cam­bio que le he da­do a mis can­cio­nes, a piano, las he cam­bia­do to­das. La gen­te a la ter­ce­ra can­ción se po­nía de pie, y yo de­cía: «¿Es­to qué es? Es­to no es real».

—De­cías el otro día que co­mo te gus­ta­ra es­te for­ma­to no te ve­ría­mos más de len­te­jue­las, ¿y bien? ¿Te ve­re­mos?

—Es un decir, que­ría decir con ador­nos, con aba­lo­rios, con ar­ti­lu­gios, con bai­les, con co­reo­gra­fías, con apo­yo au­dio­vi­sual, con to­do lo que ha con­lle­va­do mis con­cier­tos y mis es­pec­tácu­los, que siem­pre he que­ri­do cui­dar mu­cho. Me re­fe­ría a que co­mo me sien­ta có­mo­da me que­do ahí un ra­to, pe­ro la reali­dad es que no pien­so en aban­do­nar mi for­ma­to pop co­mo es­pec­tácu­lo de show, no lo apar­co pa­ra siem­pre.

—¿Qué pla­nes tie­nes?

—Aho­ra me voy unos días a Ar­gen­ti­na, que ten­go pro­mo­ción y ac­túo en el Tea­tro Co­lón, y lue­go cuan­do vuel­va creo que va­mos a pre­pa­rar otro con­cier­to co­mo es­te en el Tea­tro Real pa­ra gra­bar un dis­co.

—Son ya más de trein­ta años de ca­rre­ra, la que se subió el otro día al es­ce­na­rio es muy dis­tin­ta a la de Olé Olé.

—Sí cla­ro, han pa­sa­do 34 años. Creo que es otra eta­pa, otro mo­men­to ....

—Si vol­vie­ras atrás, ¿ha­rías to­do co­mo lo has he­cho?

—No, las equi­vo­ca­cio­nes siem­pre las po­dría mo­di­fi­car, sua­vi­zar o rec­ti­fi­car. El ser hu­mano sí apren­de es con los erro­res.

—¿Los 50 años te ha­cen ver­lo to­do de otra ma­ne­ra?

—Sí, sin du­da, ya sa­bes lo que quie­res y lo que no quie­res. Dón­de y en qué po­ner tu tiem­po.

—Mu­chas de tus le­tras tie­nen un de­no­mi­na­dor co­mún: que es reivin­di­car­se a una mis­ma.

—No to­das, las de amor no. Me pa­re­ce que hay que tener ilu­sión pa­ra con­se­guir lo que una quie­re, por ha­cer­se res­pe­tar y por con­se­guir sus sue­ños.

—Mu­chos se re­fie­ren a ti co­mo la me­jor ar­tis­ta del pop. ¿Que­dan po­cas di­vas?

—Yo nun­ca me voy a po­ner esa eti­que­ta y esa me­da­lla.

—Lo di­cen otros...

—Lo es­cu­cho mu­cho, pe­ro yo no me lo quie­ro creer.

—¿Dejarías de can­tar pa­ra com­po­ner pa­ra otros?

—No, pue­do can­tar y com­po­ner pa­ra otros.

—¿Es­tás en un buen mo­men­to?

—Sí es­toy muy fe­liz, he vuel­to a ca­sa co­mo di­ce el anun­cio...

—¿Era el mo­men­to de vol­ver?

—Sí, no ten­go tiem­po co­mo pa­ra re­ga­lar­lo y pa­ra no ser fe­liz, soy más fe­liz en Es­pa­ña.

—¿Qué es lo que más has echa­do de me­nos?

—Mis ami­gos, mis fans, mi fa­mi­lia, el Mer­ca­do­na...

—¿En Mia­mi ha­cías una vi­da que no po­días ha­cer aquí?

—No, ha­cía lo mis­mo. Yo siem­pre he si­do muy li­bre en Es­pa­ña. Voy a la com­pra, voy por la ca­lle... A mí la fa­ma no me ha coar­ta­do mi li­ber­tad ni ha im­pe­di­do ha­cer lo que yo quie­ra. Me dan mu­cha pe­na los ar­tis­tas que se es­con­den, que no van a la pla­ya.

—Por lo que te ha to­ca­do vi­vir, ¿tie­nes ac­ti­va­do el mo­do dis­fru­tar?

—Sí, ca­da vez in­ten­to lle­var­lo más a ca­bo.

—Di­cen que los años no pa­san por ti. So­lo hay que ver­te.

—Sí pa­san, so­lo que me cui­do, me ha­go tra­ta­mien­tos, me ali­men­to bien...

—¿En el amor te das por ven­ci­da?

—No, siem­pre ten­go las puer­tas abier­tas.

—No sé cuán­tos años des­pués de tu vi­si­ta a las tro­pas, vuel­ves a con­ver­tir­te en sím­bo­lo na­cio­nal.

—Bueno, no sé si tan­to, lo que es­tá cla­ro es que la he lia­do par­da.

—¿Pe­ro pa­ra bien?

—Sí, pa­ra bien, yo me lle­vo un buen sa­bor de bo­ca.

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