SÉ LA LE­TRA DE TU DNI

CON ES­TE MÉ­TO­DO ACER­TA­MOS SE­GU­RO

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - PORTADA - TEX­TO: NOE­LIA SILVOSA

Tú­di­me el nú­me­ro y yo te di­go tu le­tra, así de fá­cil em­pie­za es­te jue­go en el que vas a des­cu­brir to­dos los se­cre­tos que es­con­de ese car­né que guar­das en la car­te­ra y al que, por ru­ti­na­rio, no le pres­tas de­ma­sia­da aten­ción. Lo pri­me­ro, so­bre to­do si se te dan tan mal las ma­tes co­mo a mí, bus­ca una cal­cu­la­do­ra de res­tos de di­vi­sión. In­tro­du­ce tu nú­me­ro de DNI y di­ví­de­lo en­tre 23. Com­prue­ba el res­to, que te va a dar un nú­me­ro en­tre 0 y 22, y mi­ra a qué le­tra co­rres­pon­de en la ta­bla que tie­nes so­bre es­te tex­to. ¿A que acer­té? Co­mo ves, en la iden­ti­fi­ca­ción no en­tran to­das las le­tras del abe­ce­da­rio. Se que­dan fue­ra la i, la o, la u y la ñ por con­si­de­rar que pue­den dar lu­gar a erro­res.

Aho­ra que ya des­en­tra­ña­mos el mis­te­rio de la le­tra, va­mos al nú­me­ro. ¿Có­mo se asig­na? Pues por or­den. Ca­da equi­po de ex­pe­di­ción —y hay 258 en to­da Es­pa­ña— tie­ne un tra­mo nu­mé­ri­co pa­ra asig­nar en fun­ción del or­den de lle­ga­da. Eso ha­ce que el que va de­trás de ti en el mis­mo equi­po ten­ga el nú­me­ro si­guien­te al tu­yo, pe­ro el de la me­sa de al la­do, que igual aca­bó an­tes, ob­ten­ga otro di­fe­ren­te por tra­tar­se de otro equi­po.

Cu­rio­si­da­des tie­ne unas cuan­tas es­to del DNI, y al­gu­nas tie­nen que ver con su nue­va ver­sión 3.0. El chip cuen­ta con tec­no­lo­gía NFC de apro­xi­ma­ción. Y den­tro, guar­da in­for­ma­ción tan va­lio­sa co­mo los da­tos de fi­lia­ción, la hue­lla dac­ti­lar (la con­tie­ne en for­ma de fór­mu­la ma­te­má­ti­ca y ya no la ve­mos en el car­né) o la fo­to.

¿POR QUÉ NO EN CO­LOR?

Esa ima­gen nues­tra que guar­da el chip es­tá en co­lor, sin em­bar­go la del car­né apa­re­ce en blan­co y ne­gro. Odi­lo Fer­nán­dez Lo­sa­da, se­cre­ta­rio ge­ne­ral de la Je­fa­tu­ra Su­pe­rior de Po­li­cía de Ga­li­cia, nos ex­pli­ca el por­qué de la au­sen­cia de co­lor, que a prio­ri pa­re­ce que di­fi­cul­ta la iden­ti­fi­ca­ción: «La fo­to es­tá en blan­co y ne­gro por­que no es­tá im­pre­sa, sino gra­ba­da. La gra­ba­ción es más se­gu­ra, ya que di­fi­cul­ta la fal­si­fi­ca­ción. Pe­ro al gra­bar­la, va que­man­do ma­te­rial, y con la tec­no­lo­gía dis­po­ni­ble en es­tos mo­men­tos eso se tra­du­ce en la au­sen­cia de co­lor». Un co­lor que, por otra par­te, a la po­li­cía no le apor­ta na­da a efec­tos iden­ti­fi­ca­ti­vos: «No­so­tros en pan­ta­lla ve­mos los da­tos que con­tie­ne el chip, en­tre los que se en­cuen­tra la mis­ma fo­to­gra­fía, pe­ro en co­lor».

El car­né ha avan­za­do mu­cho has­ta lle­gar a es­te for­ma­to, pe­ro al­guien ha te­ni­do el pri­me­ro, el nú­me­ro 1. Fran­co fue su ti­tu­lar, mien­tras que la fa­mi­lia real tie­ne asig­na­dos del 10 al 99 (ex­cep­to Le­ti­zia, que si­gue te­nien­do el de siem­pre). A la in­fan­ta Cris­ti­na le co­rres­pon­de­ría el 13 (el mis­mo nú­me­ro que el día de su cum­plea­ños, que es el 13 de ju­nio), pe­ro se eli­mi­nó por su­pers­ti­ción por si da­ba ma­la suer­te, así que se que­dó con el 14 aun­que, pa­ra ser sin­ce­ros, la suer­te la aban­do­nó igual­men­te. Y no, por si te­nías al­gu­na du­da, no se pue­de he­re­dar el nú­me­ro de una per­so­na que ha­ya muer­to. El nú­me­ro es per­pe­tuo por mo­ti­vos le­ga­les.

Más co­sas. Cui­da­di­to si lo has per­di­do, te ha­ces otro y, al ca­bo de unos días, te apa­re­ce el ori­gi­nal ti­ra­do en el co­che o en el fon­do de un ca­jón. Ni se te ocu­rra guar­dar­lo pa­ra usar­lo. «Si una per­so­na de­nun­cia la pér­di­da, au­to­má­ti­ca­men­te su nú­me­ro de so­por­te se anu­la y eso apa­re­ce en to­das las ba­ses de da­tos», in­di­ca Odi­lo Fer­nán­dez, que se ha en­con­tra­do con ca­sos de per­so­nas que han pre­ten­di­do co­ger un avión con el DNI ori­gi­nal y se han que­da­do en tie­rra por es­te mo­ti­vo, «o lo que es peor, que han lle­ga­do a des­tino y la ae­ro­lí­nea ha te­ni­do que re­pa­triar­los por­que no se les per­mi­te la en­tra­da con ese do­cu­men­to». Tam­po­co se le pue­de ha­cer a un be­bé sin lle­var al be­bé, por­que la pre­sen­cia fí­si­ca de la per­so­na es im­pres­cin­di­ble, in­clu­so du­ran­te sus pri­me­ros me­ses de vi­da. ¿Y quie­nes no pue­den des­pla­zar­se? «Va­mos a sus do­mi­ci­lios pre­via so­li­ci­tud. Hay una anéc- dota de un día que se acu­dió a ca­sa de un se­ñor de 104 años, que el DNI que te­nía era de los ver­des. Fue­ron a re­no­var­lo, y en un mo­men­to de la ex­pe­di­ción, di­ce: ‘Ten­go que ir a aten­der un mo­men­to a mi hi­ja, que es­tá en­ca­ma­da’. Cla­ro, la hi­ja te­nía ochen­ta y tan­tos años pe­ro es­ta­ba peor que él y no po­día de­jar­la so­la, por eso tu­vi­mos que ir a ha­cér­se­lo al pa­dre», na­rra el se­cre­ta­rio, que iden­ti­fi­ca tres gran­des ra­chas de ex­pe­di­cio­nes: cuan­do se apro­bó la ley de de­pen­den­cia, que acu­dió to­da esa gen­te que no lo ha­bía re­no­va­do y que que­ría so­li­ci­tar las pres­ta­cio­nes; el mo­men­to en el que los ban­cos re­cla­ma­ron la fo­to­co­pia del car­né, y con la ley de me­mo­ria his­tó­ri­ca, de­bi­do al cam­bio de nom­bres de ca­lles, que es uno de los su­pues­tos por los que la ex­pe­di­ción es gra­tui­ta, igual que por cam­bio de do­mi­ci­lio o por fa­mi­lia nu­me­ro­sa».

Lle­ga­dos a es­te ni­vel de es­pe­cia­li­za­ción, ca­be ha­cer­le una úl­ti­ma pre­gun­ta a la Je­fa­tu­ra Su­pe­rior. ¿Por qué nú­me­ro va­mos? «En A Co­ru­ña, en la Je­fa­tu­ra, em­pe­za­ron en el tra­mo 32.000.000. Una vez que se aca­bó di­cho tra­mo, se sal­tó al si­guien­te. Hoy en día es­tán en el tra­mo de los 76.000.000, y el úl­ti­mo nú­me­ro de DNI ex­pe­di­do es el 79.370.000». Y que sean mu­chos más... so­bre to­do de los nue­vos.

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