So­bre los mu­chos y los po­cos

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Opinión -

Es ha­bi­tual en el mes de fe­bre­ro dis­po­ner de los pri­me­ros da­tos eco­nó­mi­cos del con­jun­to del año an­te­rior, pe­ro su­ce­de que es­te fe­bre­ro han si­do no­ti­cia asun­tos re­la­ti­vos a un buen nú­me­ro de años an­te­rio­res. Ha­ga­mos ba­lan­ce.

Por el la­do de los mu­chos, su­pi­mos que en enero el pa­ro ape­nas subió en 50.000 per­so­nas, mien­tras que los ocu­pa­dos que co­ti­zan ca­ye­ron en 170.000. Lo que quie­re de­cir que más de 100.000 per­so­nas pa­sa­ron a la eco­no­mía su­mer­gi­da. La re­for­ma la­bo­ral cum­plió ya cin­co años de éxi­to pro­vo­can­do una de­va­lua­ción sa­la­rial y de la ca­li­dad del em­pleo para mi­llo­nes de ocu­pa­dos. A eso se suma que sea­mos uno de los paí­ses de la Unión Eu­ro­pea don­de me­nos ha subido el sa­la­rio mí­ni­mo en los úl­ti­mos años.

Para com­ple­tar la do­sis, el Ban­co de Es­pa­ña re­cla­mó un re­tra­so en la edad de ju­bi­la­ción. En suma: tra­ba­jar más por me­nos. Lo que, en au­sen­cia de la im­po­si­ble de­va­lua­ción de una mo­ne­da na­cio­nal, se ha con­ver­ti­do (jun­to a los re­cor­tes del Es­ta­do de bie­nes­tar) en nues­tra úni­ca he­rra­mien­ta para ex­por­tar más y atraer aún más tu­ris­mo de ma­sas.

So­bre to­do es­to se des­pa­chó la Co­mi­sión Eu­ro­pea en un in­for­me. Sos­tie­ne que cre­ce­mos a buen rit­mo, pe­ro que aún lo ha­ce más la de­sigual­dad y la ex­clu­sión so­cial. Y que, co­mo se­gui­mos muy en­deu­da­dos, el mo­de­lo de re­cu­pe­ra­ción no es só­li­do. En re­su­men: va muy bien para unos po­cos y muy mal para otros mu­chos.

Es así que en el la­do de los po­cos (y a cos­ta de mu­chos) su­pi­mos que las eléc­tri­cas fac­tu­ra­ron vein­te mi­llo­nes más al día el pa­sa­do enero por la subida del pre­cio de la elec­tri­ci­dad. Y que en los úl­ti­mos seis años las tres gran­des eléc­tri­cas ga­na­ron más de 45.000 mi­llo­nes. Que los li­qui­da­do­res de Ca­ja Ma­drid-Bankia, con el si­len­cio del Ban­co de Es­pa­ña, dis­fru­ta­ron mu­cho de una du­ra­de­ra apro­pia­ción in­de­bi­da.

De los se­ño­res Ble­sa y Ra­to con­vie­ne sa­ber que fi­gu­ra­ban en con­se­jos de em­pre­sas co­mo Dragados, En­de­sa, Cri­te­ria, Ban­co de San­tan­der o Te­le­fó­ni­ca. Un he­cho que acos­tum­bra a si­len­ciar­se para tra­tar­los co­mo si fue­sen sim­ples co­rrup­tos de lo pú­bli­co. Pe­ro su pre­sen­cia en esos con­se­jos de em­pre­sas pri­va­das sig­ni­fi­ca, por el con­tra­rio, que eran peo­nes en otro jue­go de aje­drez.

Co­mo tam­bién lo son un ma­tri­mo­nio de la fa­mi­lia real que ha si­do juz­ga­do por gra­ves de­li­tos eco­nó­mi­cos. Pues ella co­bra un suel­do de La Cai­xa y él lo hi­zo de Te­le­fó­ni­ca. ¿Sim­ples ca­sua­li­da­des? Es­tos po­cos in­cu­rrían en gra­ves de­li­tos con­tra la Ha­cien­da pú­bli­ca (al­gu­nos de­nun­cia­dos por la ONIF y el Sep­blac), aun­que ni si­quie­ra sa­be­mos si ello su­pon­drá la ex­pul­sión del cuer­po de ins­pec­to­res de Ha­cien­da al que al­guno de ellos per­te­ne­ce.

Una bur­la a las obli­ga­cio­nes fis­ca­les (y los re­cor­tes de ser­vi­cios pú­bli­cos) con los que otros mu­chos es­pa­ño­les con­vi­vi­mos. No obs­tan­te, an­ti­ci­pán­do­se a to­do es­to, a co­mien­zos de mes Ra­joy de­fen­día en el Con­gre­so su ges­tión so­bre las eléc­tri­cas y so­bre el res­ca­te ban­ca­rio. Los dos gru­pos de pre­sión que si­guen ma­ne­jan­do la ta­ri­fa, las cláu­su­las sue­lo o la li­qui­da­ción de las ca­jas con re­sul­ta­dos bien co­no­ci­dos. Re­cor­da­mos a nues­tros lectores que las mo­ne­das que se re­ti­ran de la cir­cu­la­ción son las si­guien­tes: to­dos los du­ros acu­ña­dos con an­te­rio­ri­dad a la Re­vo­lu­ción de 1868. Los du­ros re­pu­bli­ca­nos y los que lle­van el bus­to de don Ama­deo o de don Al­fon­so que­da­rán en cur­so y con­ti­nua­rán sien­do ad­mi­ti­dos. Des­apa­re­cen, pues, los de do­ña Isa­bel II, Fer­nan­do VII, Car­los IV y de­más antiguos. A cua­tro mees de pri­sión ha si­do con­de­na­do un ciu­da­dano pa­ri­sino, quien ha­bía efec­tua­do una ne­ce­si­dad vi­tal ur­gen­te, en la no­che del 3 de di­ciem­bre úl­ti­mo, so­bre la tum­ba del Sol­da­do Des­co­no­ci­do, en el Ar­co del Triun­fo de la ca­pi­tal fran­ce­sa. El tri­bu­nal no ha aten­di­do las ra­zo­nes de ur­gen­cia del acu­sa­do, cul­pán­do­le de ul­tra­je pú­bli­co al pu­dor y vio­la­ción de se­pul­tu­ra.

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