Ra­dio­gra­fía del fe­nó­meno Jon Rahm rea­li­za­da por su en­tre­na­dor

Eduar­do Ce­lles, su en­tre­na­dor, re­pa­sa la evo­lu­ción de la sen­sa­ción en la PGA

La Voz de Galicia (Pontevedra) - - Portada - PAU­LO ALON­SO LOIS

«Por aquí sa­bía­mos que to­do es­to pa­sa­ría». Lo que el pro­fe­sor de golf Eduar­do Ce­lles in­tuía, con­fir­ma­do du­ran­te los ocho úl­ti­mos me­ses, ha si­do la ex­plo­sión en el cir­cui­to es­ta­dou­ni­den­se de Jon Rahm, su ju­ga­dor más co­no­ci­do, la sen­sa­ción del mo­men­to, un ta­len­to lla­ma­do a mar­car una épo­ca. El gol­fis­ta vas­co (Ba­rri­ca, Viz­ca­ya, 1994) de­bu­tó en ju­nio co­mo pro­fe­sio­nal, ga­nó su pri­mer tor­neo del PGA en enero y aca­ba de ser ter­ce­ro en Mé­xi­co en una prue­ba del WGC, los cua­tro tor­neos más im­por­tan­tes por de­ba­jo de los grand slams. Ya es el nú­me­ro 25 del rán­king mun­dial. Un pues­to que le abre las puer­tas de los even­tos más pres­ti­gio­sos del 2017. «Ha­bía si­do el me­jor ama­teur del mun­do dos años se­gui­dos, ya sien­do afi­cio­na­do fue quin­to en el tor­neo de la PGA en Phoe­nix... te­nía un ni­vel y una sol­tu­ra in­creí­bles.

Es cier­to que ha ido to­do muy rá­pi­do, pe­ro Jon va a ser la bom­ba. En so­lo seis me­ses al­can­zó el mi­llón de dó­la­res en ga­nan­cias pa­ra ju­gar en el PGA. Y lo­gró un tí­tu­lo allí, el es­pa­ñol que me­nos cam­peo­na­tos ne­ce­si­tó pa­ra lo­grar­lo...», re­fle­xio­na Ce­lles, que lo acom­pa­ña­rá en abril en el Mas­ters de Au­gus­ta. Re­pa­sa al­gu­nas claves de su evo­lu­ción pa­ra La Voz.

INI­CIOS «De ni­ño lo que más me sor­pren­día era su jue­go cor­to»

«Jon te­nía mu­cho ta­len­to ya de cha­val. Se veía que po­día des­ta­car. Te­nía pe­ga­da, pe­ro de ni­ño lo que más me sor­pren­día era su jue­go cor­to. ¡Cómo de­fi­nía con ap­proach y putt, Su vi­sión de las caí­das y las dis­tan­cias es fue­ra de lo co­mún. Eso es al­go in­na­to».

RE­CONS­TRUC­CIÓN DEL SWING «Te­nía una subida del pa­lo muy am­plia y la hi­ci­mos más cor­ta pa­ra bus­car es­ta­bi­li­dad»

«Con 13 o 14 años hi­ci­mos un cam­bio en su swing, por­que se des­com­pen­sa­ba y per­día re­gu­la­ri­dad. Te­nía una subida del pa­lo muy am­plia y la hi­ci­mos más cor­ta bus­can­do es­ta­bi­li­dad y re­gu­la­ri­dad pa­ra que pe­ga­se más ve­ces en el cen­tro. Ne­ce­si­ta­ba más con­trol que dis­tan­cia. Es un ju­ga­dor con una me­cá­ni­ca muy or­de­na­da y re­pe­ti­da; el res­to, sus sen­sa­cio­nes».

FOR­TA­LE­ZAS «Tie­ne to­dos los pa­rá­me­tros del golf muy al­tos»

«Hoy Jon ya ha al­can­za­do una enor­me re­gu­la­ri­dad en su jue­go. Tie­ne to­dos los pa­rá­me­tros del golf muy al­tos: jue­go cor­to, putt, ti­ros a green, dri­ve, dis­tan­cia...»

MEN­TA­LI­DAD «An­te la pre­sión, se cre­ce»

«Su ca­be­za es qui­zás lo más des­ta­ca­ble de to­do. An­te la pre­sión, se cre­ce. En la ad­ver­si­dad no se mer­ma, co­mo les pa­sa a otros. A ve­ces pue­de ser de­ma­sia­do exi­gen­te con­si­go mis­mo y no acep­ta el error. La gen­te tan per­fec­cio­nis­ta pue­de lle­gar a creer que to­do es­tá mal. Ese per­fec­cio­nis­mo le pue­de lle­var a ve­ces a al­gu­na si­tua­ción que de­be me­jo­rar, pe­ro has­ta en eso tam­bién ha avan­za­do mu­chí­si­mo. Es un ju­ga­dor ma­du­ro».

AJUS­TES EN EL MA­TE­RIAL «Ha ga­na­do unas 15 o 20 yar­das con el dri­ver»

«Res­pec­to a lo que ha­cía en la uni­ver­si­dad, des­de que se hi­zo pro­fe­sio­nal cam­bió de dri­ver [al Tay­lor Ma­de M2] y de bo­la, por­que an­tes uti­li­za­ba la Titleist Pro V y aho­ra uti­li­za la Tay­lor Ma­de de cin­co ca­pas [la Tour Pre­fe­rred X]. Creo que ha ga­na­do la dis­tan­cia equi­va­len­te a un pa­lo con los hie­rros y unas 15 o 20 yar­das [13 o 18 me­tros] con el dri­ver, des­pués de ajus­tar la dis­tri­bu­ción de pe­sos con el fa­bri­can­te».

OR­LAN­DO JOR­GE RAMIREZ REUTERS

Con la ter­ce­ra pla­za en el tor­neo en Mé­xi­co, Jon Rahm ya ha al­can­za­do el pues­to 25 en el rán­king mun­dial.

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